Sobre Eros y Tánatos, de Daniel Kent

Lo primero es remitir al diálogo El banquete o del amor, uno de los más bellos de Platón y en el que se trata, precisamente, del Daimon Eros, hijo de Poros (la abundancia) y Penia (la pobreza); como uno de los dioses primeros y más importantes. Mucho hay todavía de actual en ese milenario diálogo, que puede leerse, todavía, con mucho placer y pertinencia. Pese a tanto tiempo transcurrido.

ESPECIAL | Amor/amar en cuerpo y alma

Soma son de suyo demasiado complejas y problemáticas; ya Apuleyo las concibe así en El asno de oro, cuando nos narra la increíble fábula de Eros y Psiqué. La tradición pictórica hizo suya no sólo esta fábula sino también su problemática. Voy a tomar un cuadro de El Tiziano (1488-1576), para hablar del cuerpo desde una lectura filosófica pero también psicoanalítica. Me refiero a la famosa pintura Noli me tangere, cuyo título retoma la tradición bíblica y nos remite al pasaje de la resurrección de Jesús de Nazareth, El Cristo.