Ficciones y realidades oníricas

Confieso, entonces, que hay libros que más que encontrarlos, me encontraron a mí, me taladraron el cerebro y dejaron huella. Así pasó con: La prisión de la libertad, de Michael Ende, con El misterio del solitario, de Jostein Gaarder, o con Narraciones extraordinarias de Edgar Allan Poe. También me ha ocurrido con cuentos, cuentos en concreto que flotan a mi alrededor desde que los leyera por primera vez y me causaran una impresión severa. Estoy hablando de El corazón delator de Poe, de El almohadón de plumas de Horacio Quiroga, de La mano del mono de W. W. Jacobs o de El rey de los gatos de Joseph Jacobs.

Pandemónium

Lo que yo voy a retomar aquí es la entrevista que le hizo a Alemán, Timothy Appleton el 13 de mayo de 2020 y que aparece en el texto mencionado, para  hacer algunas mediaciones con la clínica y lo que podemos llamar el dispositivo psicoanalítico frente a estos problemas desencadenados por la pandemia.

Desmorir y no morirse

¡Vaya, qué libro! ¿Cómo escribir sobre él y… estar a la altura de lo que nos narra no sin temor y temblor al mismo tiempo? Espero poder cumplir con lo exigido, pues desde su lectura nos demanda y estamos obligados a no ceder ante la radicalidad de sus planteamientos; mismos que ponen en cuestión, de verdad, la estructura toda en la que la enfermedad -el cáncer como uno de sus tópicos principales- no es más que otro síntoma de una sociedad enferma de muchas cosas, sobre todo de inhumanidad, en el sentido más capitalista y neoliberal del término.

Secuencias oníricas

Me llenó de orgullo el saber que Inés publica su primer libro, porque es un buen libro (y no digo excelente, para alguien que comienza a publicar;  porque va a pensarse que es por amor maternal, aunque también esté en juego). Como colega estrictamente, reseñaré estas que vienen del sueño; pero en las que la vigilia está implicada de manera esencial...