Vivir resistiendo



Inés M. Michel*



“Dolores: What is real?


Bernard: That which is irreplaceable.”
— Dolores Abernathy y Bernard Lowe, 
Westworld (Segunda temporada).


¿Qué nos hace amar la vida? 
Caminando por el sendero de nuestro vivir nos encontramos con alegrías y penas. Algunos creen que son mucho más las penas que las alegrías, más abundantes los tragos amargos que los momentos de dicha. Es posible que así sea. Esta vez mi reflexión va en torno a aquellos detalles, significativos e irreemplazables, que nos hacen amar y valorar nuestro paso por esta realidad. 

Lo que nos mantiene aquí, aún con la vorágine de sinsabores e infortunios, lo que nos hace detenernos y respirar, no siempre lo tenemos tan claro. Coincidiremos en nombrar personas que nos resultan indispensables, quizá tardaremos un poco más en evocar aquellas sensaciones y momentos que nos traen de lleno a la vida; puede ser un aroma en particular que nos emociona o nos conmueve, una comida que nos inunda de recuerdos y nos lleva a viajar al pasado o, un simple instante de tranquilidad tras una ventana que nos lleva a admirar una puesta de sol. La belleza en el mundo está a la vuelta de la esquina, a pesar de la tragedia. 

En estos días negros que vivimos, pienso en las jornadas violentas acontecidas en Guadalajara el día hoy así como en días pasados, tendré que insistir en algo que ya había hecho público vía redes sociales hace unos años cuando se vivieron narcobloqueos en mi ciudad natal, según recuerdo por primera ocasión en la historia de la localidad (2014); no creo que debamos renunciar a nuestros espacios públicos, nuestras calles, nuestras vidas… Vivir, en estos tiempos que corren, es hacer frente a cada acto de muerte del que somos testigos, es también vivir con cada desaparecidx y asesinadx a nuestro lado, recordándonos que a ellos no se les permitió seguir aquí, y que el mundo es tremendamente injusto con esas vidas que fueron arrancadas sin razón válida. Aún con todo eso, ¿vale la pena seguir? Hoy me atrevo a afirmar que sí, sobre todo por aquellos que no pueden ya decirlo, quiero pensar que vivir en un mundo como este, y disfrutar de la vida, es ya en sí mismo un acto de resistencia (también de valentía). 

Negarnos a dejar nuestras vidas de lado con todo y el horror que se nos viene encima cada día, y además reafirmarnos en nuestras pasiones y gusto por vivir, sintiendo una brisa fresca en un atardecer cualquiera, cerrando los ojos para que nos llene el olor de la persona amada, deteniéndonos un momento en nuestro andar para ver la belleza que el mundo pone frente a nuestros ojos y que está ahí, resistiendo aún en la oscuridad más densa, es una estrategia que puede permitirnos continuar. Será en ese continuar que nuestra vida misma se convertirá en un homenaje para todos aquellos que se han ido y que deberían estar aquí. 


Fotograma de A Ghost Story (D. Lowery, EU, 2017).
No podemos cambiar todo aquello que es injusto en el mundo, pero sí hacernos de un hueco en él, donde vivamos intensamente, amando la vida y luchando por ella. La batalla no está perdida si podemos encontrar en cada uno de nosotros, y los que nos rodean, aquello irremplazable, aquello que no puede ser intercambiado por dinero (ese bien que han erigido como máximo), todo lo que es único y que vale la pena defender a toda costa de la lógica que impera en nuestros días, donde la vida, quieren hacernos creer, es lo menos importante.




Inés M. Michel.
I: inmichel

Ciudad de México, mayo de 2018.

 *[Atea, vegana, feminista,
lectora irredenta,
a la espera del apocalipsis zombi
que dará sentido a mi existencia.]



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