“¿Qué se supone que soy? […]

¿Tristeza ésta en la que estoy? […]

¿Algo soy? Sí: nada ser,

nadita, nada de nada;

si madera, apolillada,

si quehacer, pues desquehacer”.

Porque en su poetizar me posibilitan atisbar el mundo en el que vivo y porque sus letras, también, me dan un poco de luz sobre la vida.

Así lo dije, más o menos, cuando hablé, aquí, del libro poético de Dánivir Kent Gutiérrez, Donde no hubo sutura (Mantis Editores) y lo reitero, ahora, con el texto (también poético), de Ricardo Yáñez, Fingidor (Taller editorial La Casa del Mago, 2024).

¿Son el poeta y la poeta meros fingidores?

Dejaré la pregunta y diré que hay unas muy buenas pistas, en los dos epígrafes que Ricardo Yáñez nos regala como inicio de su poemario: uno es de Fernando Pessoa y el otro es de Mario Barrero Fajardo.

No está de más reiterar, también acá, que no es mi pretensión hacer una reseña de la poética de Yáñez reunida en Fingidor; sino que, más bien, esta ocasión, me concentraré en un poema, Incertidumbre, para, a partir de él, decir algo sobre el agitado y tenso cierre del 2024 y lo que se viene en el 2025.

Y es que, como bien lo dice Yáñez, en su poema:

“La cosa se pone fea,

espantosa. No aventuro

cómo acabará. ¿Futuro?

No creo, si lo hay, que lo vea”.

Sí, las señales del mundo no son nada propicias y son más bien aciagas, esto desde el 7 de octubre de 2023; no solamente en Gaza, sino también en Ucrania, desde el 24 de febrero de 2022.

Al grado de que lo que predomina hoy es, precisamente, la incertidumbre total; esto en medio de guerras y violencias.

Y es que, no podemos estar seguros de nada, tal y como lo afirma Yáñez al comienzo de su poema:

“No del todo estoy seguro

de que algo seguro sea”.

No sabemos nada sobre, por ejemplo, cómo terminará el año, a pesar de que hoy —cuando escribo esto— solamente falta una semana; pero mucho menos sabemos sobre qué acontecerá el 2025.

Y menos con un orate presidiendo a Estados Unidos, al Imperio yanqui. Y conste que no reduzco la política imperial de los EUA a la patología de Donald Trump.

Pues, como atinadamente lo expresa Yáñez en su poema:

“Se mueve todo, se mueve,

imposible mantener

la vertical; no hay poder

que de este pavor releve

al del habla”.

¿Y el cambio?

cambio movimiento poesía
Dibujo: Ricardo Yáñez.

¡Ay, el cambio!

Pero sobre esto también se manifiesta nuestro estimado poeta, que nos dice:

“no esperes que cambie todo.

Ni soñando. ¿Estás bartolo o te haces?

“[…]

De mal en peor todo miro

ir hacia el final desplome”.

desplome civilización crisis mundo poesía
Dibujo: Ricardo Yáñez.

¿Desplome?

Pues la crisis en la que nos encontramos, para mí es radical en la medida en que es civilizatoria, más que social, política y económica. Y en cuanto implica, ya, la extinción de todo lo vivo y no solamente del ser humano; por la capacidad acumulada de armas de destrucción masiva, en cantidad y calidad.

¿Acaso podremos encontrar la forma de evitar ese “desplome”?

O, es que, ya de plano, y acudo de nuevo al poeta:

“¿Dónde andará tu [nuestra] entereza?

Entre las patas del mundo”.

Sí es así, cierro también con él, citándolo, de nuevo, esta vez, por último:

“¿Cómo no sentirte culpable, si lo [somos] eres?”.

En fin…

Mucho habría que decir sobre tan magnífica poesía, pero…

Lo dejo a las y los futuros lectores de este magnífico poemario, producto de un poeta ya muy reconocido. 

Y del que aquí me manifiesto, por supuesto, su admirador.

Mucho habría que decir, también, sobre la labor de Hermenegildo Olguín Reza, al frente del Taller editorial La Casa del Mago; pero lo dejaré para otra ocasión, mientras, vaya mi más grande reconocimiento.

¡Salud por el 2025, a pesar de todo!


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