Cae la noche (luna llena) y me pregunto hasta dónde llegué hoy

el horizonte posible se había desdibujado

tardo en pasar saliva

y todavía no entiendo del todo el enojo de ayer.

Si el día me recibe otra vez con aspereza

no es el día, es la mente revuelta

si el enojo se apodera y no transmuta

no es el enojo, es el duelo por la pérdida imaginaria.

Luna naranja, 4 de marzo de 2026.
Foto: Judith Valadez, El Salto, Jalisco, México.

Comparto una meditación con otro corazón,

se llama Corazones gemelos,

y así nos reencontramos otra vez

no solo en la palabra, también en el espacio, en el sentir…


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