Mejores que los humanos

J. Ignacio Mancilla

Acabo de ver una serie rusa, Mejores que los humanos, disponible en la plataforma de Netflix con el nombre de Mejores que nosotros (tomado de la traducción del inglés).

Y la verdad me gustó y mucho, por varias razones.

La primera y nada menor, por la actuación corporal de Paulina Andreeva, quien hace el papel de Arisa (la mujer robot); en segundo lugar por la trama que pone en juego la rebelión (manipulada) de “los liquidadores” contra los robots en su supuesta defensa de los vivos.

Mantiene muy bien el suspenso del género y nos muestra la vida moderna de una familia rusa de clase media con sus conflictos, pero al final su unión, como familia, para salir del enredo al que se ven arrastrados, casualmente, con la llegada accidental de Arisa a sus vidas. Nada distinta de cualquier familia moderna de otras partes del mundo, sobre todo de países desarrollados o instalados en esas vías.

arisa robot
Fotograma de ‘Mejores que nosotros’ (Netflix).

La serie nos muestra todas las intrigas palaciegas del poder económico en contubernio con el poder judicial y político, exceptuando a Pavel Vorozhtsov (Igor Mikhailovich Maslovsky), el policía que trae en la mira a Vyktor Toropov (Aleksandr Ustyugov), el yerno del empresario de Cronos, la firma involucrada con la adquisición de Arisa, de manufactura china.

Arisa es un robot “superior”, diseñado fuera de las famosas tres leyes de la robótica[1], programada para ocupar un lugar en la familia; y conforme va interactuando con la misma, se va reconfigurando para hacer su actuar cada vez más complejo.

Ahí está toda la clave de la serie, aparte de mostrarnos toda la suciedad de Cronos, prácticamente manejada por Vyktor Toropov.

Lo que haré en esta primera reflexión es plantear las condiciones de la serie, puestas en juego desde el primer capítulo, esperando que se convenzan de verla; vale la pena, pues nos muestra algo de la vida rusa, de lo que nos llega poco o casi nada a estos lares.

vyctor toropov
Fotograma de ‘Mejores que nosotros’ (Netflix).

Va pues mi reflexión (apenas introductoria) sobre el capítulo de entrada, el primero, de esta serie que terminó por atraparme, pues tematiza una de mis preocupaciones centrales, la de la inteligencia artificial y los alcances y límites (sobre todo éticos) de la misma. Estos últimos explícitamente jugados en la serie.

Vyktor Toropov es, así aparece desde el inicio, como un personaje sin escrúpulos, dispuesto a todo (incluso el asesinato), que ha pedido un robot sexual para sus goces personales; y por situaciones inesperadas, el robot termina en una familia de alguien que ha sido perjudicado por él. Ya veremos esto con cierto detalle (cuando profundice en la serie a partir de algunos temas-situaciones y/o capítulos).

Va, pues, una apretada síntesis de lo puesto en juego en la serie desde el primer capítulo.

Por un encadenamiento de coincidencias, un asesinato, entre otras, Arisa termina en la familia Safronov (en crisis); siendo su primer “usuario” Sonya Safranov (Vita Kornienko). En el pasado, Georgy Safranov (Kirill Käro) se vio afectado por Vyktor Toropov y ahora trabaja como forense. A partir de allí, se ve cada vez más comprometido con la situación “accidental” del muerto y, por tanto, con todo lo que se va a desencadenar a partir del intento de Toropov de recuperar a la “robot” tan esperada, misma que terminará asumiéndose como parte importante de la familia Safranov.

familia safranov
Fotograma de ‘Mejores que nosotros’ (Netflix).

De hecho es desde todas las peripecias “existenciales” de esta típica familia rusa de clase media, a la que Arisa se va ir encadenando, y el afán de Toropov de recuperar su “bien” que la serie toda, como en espiral, se irá desarrollando con tintes de humor y tragedia para irnos revelando la estructura de la Rusia postcomunista; no sin resabios de su pasado.

En fin, estamos ante una serie que cumple no solamente con los cánones del buen entretenimiento sino que, además, nos ofrece más de algún guiño con lo que acontece en aquellos lares del mundo, que finalmente no es tan diferente de lo que sucede de este lado.

Ante la imposibilidad de spoilear a mis lectoras y lectores, he aquí una presentación general de una serie que pone en su centro la inteligencia artificial, de un modo menos ficcional que WestWorld, pero no por ello menos interesante, para acercarse, un poco más, a lo que ya está aconteciendo en el mundo a raíz de la llamada “revolución digital”.

Queda hecha, pues, la invitación. Hoy que estamos obligados a permanecer en casa y vernos obligados encontrar formas de pasarla mejor, en familia o solos.

La invitación es para seguir la serie y también, si así lo quieren, seguir mis próximas reflexiones sobre la misma.     

Esto independientemente de que no veamos, necesariamente, la serie con los mismos ojos e intereses.

Así de diverso es todo, como la vida misma.

Lo que más que lamentar, es para celebrar.

Ficha técnica:

Лучше чем люди (Luchshe chem lyudi).

Serie de televisión.

También conocido como: Better than us.

Título en español: Mejores que nosotros.

Género: Ciencia ficción.

Drama: Crimen, suspenso.

Creado por: Alexander Kessel.

Escrito por: Alexander Kessel y Alexander Dagan.

Dirigido por: Andrey Dzhunkovskiy.

Protagonistas: Paulina Andreeva, Kirill Käro,

Aleksandr Ustyugov, Olga Lomonosova,

Eldar Kalimulin, Vitaliya Kornienko,

Vera Panfilova, Aleksandr Kuznetsov,

Fyodor Lavrov, Sergey Sosnovskiy,

Kirill Polukhin, Pavel Vorozhtsov.

Compositor(es): Ilya Ovsenev.

País de origen: Rusia.

Idioma(s) original(es): Ruso.

Producción: Andrey Dzhunkovskiy,

Eduard Iloyan, Alexander Kessel,

Vitaliy Shlyappo, Ruslan Sorokin,

Aleksey Trotsyuk y Denis Zhalinskiy.

(Tomado, descaradamente, como dice Slavoj Žižek, de Wikipedia, con algunas modificaciones, sobre todo de puntuación: https://es.wikipedia.org/wiki/Mejores_que_nosotros)

J. Ignacio Mancilla.

FB: Juan Ignacio Mancilla Torres
T: @CuerdasIgneas / FB: Cuerdas Ígneas
cuerdasigneas@gmail.com


[1] “Las tres leyes de la robótica son un conjunto de normas elaboradas por el escritor de ciencia ficción Isaac Asimov. que se aplican a la mayoría de los robots de sus obras y que están diseñados para cumplir órdenes. Aparecidas por primera vez en el relato «Círculo vicioso» (Runaround) de 1942), establecen lo siguiente:

“Primera Ley: Un robot no hará daño a un ser humano ni, por inacción, permitirá que un ser humano sufra daño.

“Segunda Ley: Un robot debe cumplir las órdenes dadas por los seres humanos, a excepción de aquellas que entren en conflicto con la primera ley.

“Tercera Ley: Un robot debe proteger su propia existencia en la medida en que esta protección no entre en conflicto con la primera o con la segunda ley”.

(Tomado descaradamente de Wikipedia: https://es.wikipedia.org/wiki/Tres_leyes_de_la_rob%C3%B3tica#:~:text=Primera%20Ley,conflicto%20con%20la%20primera%20ley)


Imagen de portada: Netflix.

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