VAIVÉN | La sociedad del cansancio

Columna invitada

Eduardo Reyes González

¿Estas harto de no ser parte del grupo de los exitosos?

Seguramente cuando eras pequeño te dijeron que la receta de superación en la vida consistía en ingredientes básicos y fundamentales como: estudiar, tener amplios grados académicos, ser extrovertido, trabajar en equipo, esforzarte día a día, no dejarte caer, desarrollar actividades extracurriculares, hacer deporte, llevar una buena dieta, leer apasionadamente, ser emprendedor, abrirte paso ante las adversidades, ser positivo, una larga lista para lograr llegar a la tierra prometida capitalista, el ser la mejor versión de ti mismo, lograr el tan ansiado éxito. Si se supone que el éxito personal depende de mí y puedo conseguir todo lo que me proponga actuando con ímpetu, pero hasta ahora no lo he logrado, la pregunta es: ¿no estoy haciendo lo suficiente, no estoy actuando astutamente? O tal vez no he tenido buena suerte, pero, en definitiva, la culpa es mía, tiene que serlo.

¿Por qué él o ella si lo ha conseguido y yo no? ¿Qué elementos estoy excluyendo de la ecuación? ¿En qué estoy fallando actualmente?

No hay nada peor que la autodestrucción de nuestra mente, autoflagelándonos con la culpa de lo no logrado, lamentablemente, esto ha desarrollado una sociedad cansada y agotada por el intento de tratar de cumplir con las expectativas.

Entre el ajetreo constante de vivir en una sociedad deseosa de superación, surgió de pronto una muralla; el encierro pandémico ha generado un estallido emocional desconocido, enfrentándonos con sensaciones recónditas como: ansiedad, depresión, angustia, miedo, claustrofobia, cansancio, lo que normalmente era fácil de suprimir con el contacto exterior, el ocio, las actividades cotidianas, pero ahora se nos ha puesto frente al espejo a un ser desconocido, deseoso de obtener su libertad nuevamente, de retomar el camino que en realidad nunca fue claro.

Byung-Chul Han es un filósofo coreano orientado al entendimiento del ser humano moderno ante las exigencias del capitalismo. Estudia principalmente el desarrollo individual basado en la constante preparación y competencia social, argumentando detalladamente cómo el sujeto moderno esta dentro de un trance capitalista, manifestando un estrés psicológico, físico y emocional, que se mal traduce en un romanticismo de la autoexplotación del individuo. Todo lo anterior se fundamenta en su libro La Sociedad del Cansancio.

Byung-Chul Han.

La sociedad orientada a los logros es parte de esta sobreexplotación voluntaria, el capitalismo ha implantado en el ser humano la idea de que el esfuerzo personal es la base de todo éxito, es por eso que la gente, en sus posibilidades, busca las mejores opciones de desarrollo educativo y laboral, con el sueño de que esto le traerá el éxito, aceptando  sacrificar diferentes etapas de la vida; por ejemplo, en comunidades estudiantiles de Asia, principalmente Japón, China y Corea del Sur, es tan fuerte su cultura de esfuerzo y perfección, que a los niños se les ha negado una infancia digna, con la ideología de que se deben preparar para todo tipo de competencias; eso significa sacrificios, como el dejar de lado la diversión y el esparcimiento, y además, vivir una adolescencia limitada y enclaustrada, dedicada específicamente al estudio.

Los estudiantes coreanos pasan hasta 16 horas al día estudiando, con un estricto apego a la disciplina y a la profesionalización. Sin duda, Corea del Sur es uno de los países con mayores niveles de educación a nivel mundial, sin embargo, también es uno de los países donde más suicidios comenten los estudiantes, ante la gran presión que se ejerce sobre ellos. Según la OCDE, este país promedió en 2019 un total de 13 mil 799 suicidios, es decir, 26.7 de cada 100 mil habitantes se suicida y esto está directamente señalado como resultado de la presión competitiva laboral y social que se vive en el país.

presion estudio trabajo rendimiento
Imagen: Gerd Altman.

Yes, we can es una terminología de la mercadotecnia capitalista, citada en algún momento por el expresidente estadounidense Barack Obama en su discurso de despedida de mandato, en donde se enaltece el esfuerzo del individuo para lograr cosas importantes y cambios en la manera de pensar, sin embargo, no vislumbra las paradojas y desafíos que vive el individuo ante estos cambios impulsados por la sociedad, y así tenemos otros ejempos mercadológicos que orillan al individuo a estar en constante competencia, no solamente con el exterior, también con su interior, por ejemplo: Just Do It de Nike; en México tenemos el sí se puede o el sí se pudo, como alegoría referente a que, aunque seamos débiles, podemos hacer lo que nos propongamos con tal de decir: soy mejor que tú, te gané, hice algo más. La sociedad del esfuerzo nos inculca competencia ante todo, para todo y sobre todo, existiendo un exceso de positividad.

Byung-Chul Han manifiesta que presumimos que somos libres, cuando nos encanta explotarnos apasionadamente hasta el colapso, y esto lo aceptamos claramente en nuestro entorno laboral, siendo las empresas las que inducen esta fatiga al impulsar un supuesto éxito laboral con base en logros generales, dándole al trabajador el discurso de que las metas son más importantes y la mejor manera de alcanzarlas es impulsando la cultura de los logros; así, durante las capacitaciones internas, se brindan discursos acerca de cómo ser mejores y cómo desarrollar nuestras habilidades al máximo, cambiando el discurso de tú debes, a: tú puedes, y nos pagan por eso. El humano abandona su individualidad y se concentra en funcionar.

pensamiento individualista sociedad moderna
Imagen: Grae Dickanson.

También se nos hace hincapié en  que la preparación académica es una inversión: entre mejor te prepares, se supone que mejor te va en la vida, sin embargo, no nos damos cuenta de que, para el sistema, solo somos un numero más para la generacion de recursos económicos, si no somos rentables o no funcionamos, no tenemos valor.

Peter Handlke en El Ensayo del cansancio, propone dos tipos de cansancio: uno es el fundamental y otro el despierto. El primero es el básico que sentimos todos, cuando ya no queremos hacer algo y nos quedamos en stand by, el segundo, es consecuencia del primero, cuando ante la lentitud y la pasividad nos permitimos una mirada diferente del entorno, más contemplativo a la vida, lo cual nos lleva a un rejuvenecimiento del rendimiento, es cuando decimos: sí puedo lograrlo.

Es la pandemia uno de los grandes agotadores sociales, obviamente, esto no estaba previsto por ninguna persona. Se ha hecho que la gente añore el mundo de antes, evocando un: cuando la pandemia acabe, convirtiéndose esta frase en un lema para la motivación social; ante la crisis laboral que ha producido esto y la incertidumbre de no saber qué hacer con el tiempo, la mayoría de las personas encumbraron sus deseos a la superación, ya sea tomando nuevos cursos, haciendo ejercicio, cambiando su alimentación, todo para llegar al estándar social aceptable, sin embargo, ahora que la falta de tiempo ya no es el problema, se ha visto una sociedad vulnerable que no sabe qué quiere de su tiempo libre, encontrando en ello una justificación para enaltecer el cansancio y dejarlo entrar en el cuerpo, cuando lo que está verdaderamente mal es que no se educa a la sociedad para que se tome un momento de reflexión completa, tenemos tanto miedo al silencio que nos educan para capitalizar el tiempo libre, convertirlo en ocio, las empresas hacen del ocio un negocio, el ser humano paga para que le digan qué hacer en su tiempo libre, la cultura capitalista nos ha imposibilitado a tomar un descanso como tal, a no hacer nada, a tomar un respiro, detenernos o hacer una pausa también es importante y no tiene nada de cuestionable.

El hecho de que tengas el dinero suficiente para gastarlo en ocio, de que tengas el dinero para gastar en tu tiempo libre, no es en realidad porque tu modelo de vida sea un éxito, el hecho de que derroches dinero en cosas innecesarias para la vida cotidiana no te hace exitoso, en realidad lo que es exitoso es el modelo capitalista que te está dando el dinero suficiente para que él pueda seguir funcionando.

cansancio crónico fracaso individual
Imagen: Djedj.

El fracaso se ha tomado como una consecuencia del cansancio, de la debilidad, de la inoperancia y, ante la sociedad, el fracaso es consecuencia de la falta de méritos, estímulos o ambiciones, la ambición capitalista es ser “alguien”, aunque para cada persona el fracaso tiene su propia connotación, dependiendo siempre del círculo social y familiar, o lo que se nos haya inculcado como éxito social; no alcanzarlo se cuenta como fracaso, por ejemplo, ser un vagabundo es un fracaso, tener un trabajo mediocre es ser fracasado, no contar con los recursos suficientes para obtener objetos materiales es un fracaso, y aunque se busque en la ideología, marxista, socialista o comunista la alegoría de igualdad, el fracaso en cualquier lugar del mundo, tiene el mismo significado: la falta de éxito de una persona, siempre el fracaso es individual, nunca se culpa del fracaso a la sociedad que me exige.

También se percibe la sobreexplotación del narcisismo en las redes sociales, la posibilidad de existir ha cambiado, no solo nos explotamos laboralmente, también autoexplotamos nuestra imagen para desarrollar un reconocimiento, encontrar la tendencia, lo viral, el cansancio llega junto con la infinidad de contenido, cuando ya no sabemos qué hacer para ser populares en las redes. El smartphone se ha vuelto parte ya del cuerpo humano, al humano le falta poco para fundirse con él, y es cierto que existe una gran dependencia a este aparato, tanto informativa como sensorial.

Se le llama Síndrome de Fatiga por Información (Information Fatigue Syndrome IFS) a aquella sensación de abrumamiento que siente el sujeto al estar expuesto a tanta información contenida en los celulares. Al parecer, el hecho de estar más informados, en vez de resurtir al cerebro de ideologías evolutivas, ha transformado al sujeto, inmiscuyéndolo en una realidad donde tiene que discernir lo que es real de lo que es falso, y de lo que estamos seguros es que esto conlleva a crear nuevos comportamientos, no solo hablamos de un carácter informativo noticioso, la exposición a modelos conductuales nuevos y tan diversos, conlleva al individuo a no encontrar en sí mismo una identidad propia, manejándose solamente con lo viral que le quita personalidad al individuo; todo esto nos lleva a procesar deficientemente la información, produciendo ansiedad y toma de malas decisiones y conclusiones distorsionadas.

ansiedad cansancio
Imagen: Pete Linforth.

Si el ser humano sigue su proceso evolutivo, el primer órgano del cuerpo que modificará sus características serán los ojos, volviéndose más sensitivos a la luz de todo lo electrónico que tenemos al frente, los ojos cansados son un síntoma de este deterioro y cambio humano, y para allá van nuestros órganos internos, el cuello y la espalda por las nuevas posturas adoptadas con los aparatos electrónicos, seguido del estómago, ante los cambios de hábitos alimenticios, propuestos, claro, por el capital y la evidenciada sobreexplotación de los alimentos, así como la sustitución de estos por alimentos no orgánicos.

Siempre he pensado en una teoría conspirativa en la que, la representación de los alienígenas  verdes, altos, delgados, con una cabeza y ojos grandes, son nuestra evolución humana de siglos posteriores y que nos visitan como viajeros del tiempo, siendo ellos lo que viajan al pasado para encontrase a sí mismos y ver cómo evolucionamos, por lo que la descripción de sus cuerpos me llama la atención, los ojos más grandes gracias a esta alta exposición de luz y lo delgado gracias al cambio de dieta ante la falta de productos naturales para consumo humano, siendo el estándar de la delgadez, lo imperante en nuestro futuro, y, si el cuerpo es de color verde, sin duda sería por los cambios climáticos y la exposición a sustancias tóxicas.

Con tanto agobio que viven los habitantes de este planeta, en algún momento colapsarán, caso contrario de la maquinaria capitalista, que seguirá funcionando y aceitándose con el impulso de la ambición individualista del éxito.  El cansancio siempre valdrá la pena, cuando en el discurso se nos ha propuesto que, en el punto de mayor esfuerzo, de mayor rendimiento, la tierra prometida abrirá sus puertas, dando paso a los hijos pródigos que lucharon hasta el final, que dieron sus vidas con tal de que este monstruo llamado dinero, siguiera acumulándose.

Eduardo Reyes González.


Fuentes:

https://www.bloghemia.com/2020/09/la-sociedad-del-cansancio-pelicula.html?fbclid=IwAR3AswuJ_yi6hv0ZiHLVu1Lkg5Ph9gwcCa45N3dNnc8cltzpHlsWUnKYv0w

https://datosmacro.expansion.com/demografia/mortalidad/causas-muerte/suicidio/corea-del-sur

Imagen de portada: Malgorzata Tomczak.

Las opiniones vertidas en las columnas invitadas y en las publicaciones especiales reflejan el punto de vista de su autor o autora y no necesariamente el de Cuerdas Ígneas como proyecto de escritura. Para comentarios, observaciones y sugerencias escríbenos a: cuerdasigneas@gmail.com

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