Hoy en día casi nadie escribe sobre Dios, está especialmente ausente de las disertaciones filosóficas.

Casi nadie, excepto Byung-Chul Han, el famoso pensador coreano que escribe en alemán y que representa, de algún modo, una especie de vanguardia del pensamiento filosófico contemporáneo.

El año pasado publicó Sobre Dios. Pensar con Simone Weil (Editorial Planeta, Colombia, 2025, 135 pp.).

Lo que trata Byung-Chul Han, fundamentalmente, mediante un diálogo muy íntimo que sostiene con Simone Weil, es lo que define a toda nuestra sociedad actual: la no presencia de Dios; lo que Han llama, con Simone Weil, lo trascendente.

Lo que está arriba y más allá de nosotros.

Portada ‘Sobre Dios’ / Paidós.

Sí, la modernidad se caracteriza, esencialmente, por la carencia de trascendencias que no sean los bienes materiales y el dinero.

Todo es inmanente, material y disponible; a la mano. Con perdón de Martin Heidegger. Es lo único que se acepta como valor.

En lo que sigue, nos detendremos sobre este significativo libro y lo que Han plantea, siguiendo a Weil en siete capítulos que se estructuran a partir de siete conceptos:

Atención.

Descreación.

Vacío.

Silencio.

Belleza.

Dolor.

E Inactividad.

Mediante un retomar el pensamiento de Weil, Han va desglosando, paso por paso, lo que significan estos conceptos en la filosofía de la pensadora francesa y nos explica el profundo significado que tienen hoy día, en medio de la desespiritualización moderna, la propuesta mística de Weil.

Desde la Introducción, por demás muy corta, Han deja en claro lo que para él representa la filosofía de Weil y cómo ésta le posibilitó reencontrase con el tema de la trascendencia, que dormitaba en él.

Retomemos algunas de las ideas centrales del libro, siguiendo lo opuesto a lo señalado por Weil, en tanto que, justamente, lo que predomina en la sociedad actual es lo contrario a lo que los conceptos weilianos apuntan.

Por ejemplo, la desatención.

No cabe duda de que vivimos en una sociedad sumamente desatenta, en muchos sentidos.

Somos desatentos con las y los otros y también con nosotros mismos, a pesar de que ponemos nuestro Ego por encima de todo. 

Y esa desatención nos ha llevado a extraviarnos con respecto a Dios y la trascendencia; como sujetos modernos, las mujeres y los hombres estamos huérfanos de Dios.  

bosque tranquilo y contemplativo
Imagen generada con Open AI.

Vale, pues, la pena leer el libro con cierto detalle, pero de tal manera que nuestra escritura no sustituya la lectura del libro de Byung-Chul Han, sino, más bien, estimule su estudio y reflexión.

Destruir no es descrear, la descreación es la potencia cero de la creación.

Y el problema con nuestra época es que está henchida de creaciones y se pregona como lo máximo, por ejemplo, la creación de la Inteligencia Artificial (IA); baste ir a un supermercado o a una plaza comercial para percatarnos de que estamos rodeados de pequeñas y grandes creaciones mercantiles de todo tipo.

De objetos, máquinas, dispositivos y mercadería en general.

¡Cuánta razón tuvo Karl Marx!

Es este orgullo meramente material y productivista el que nos aleja de la potencia de la descreación, de su trascendencia, como fuerza divina y creadora.

Aristóteles pensaba que la naturaleza le tenía horror al vacío; en realidad es el ser humano el que no es compatible, desde cierta perspectiva, con el vacío.

Todo lo quiere ocupar y todo lo quiere llenar con objetos y bienes mercantiles; de este modo, la trascendencia no puede tener lugar, pues ¿acaso puede encontrar lugar en lo (supuestamente) pleno?

Es dándole lugar al vacío que puede encontrar lugar para manifestarse, no en la opacidad y densidad de la presencia permanente de cosas, hechos y acontecimientos.

Vivimos, pues, en un tiempo de demasiado ruido, poco propicio para el silencio.

Habitamos el barullo como lo más natural y el silencio nos incomoda y nos desquicia.

De este modo, no solamente nos aleja de la trascendencia de lo divino, sino que nos aleja, también, de nosotros mismos.  

¿Cómo podemos encontrar la belleza lejos de Dios?

¿Lejos de nosotros mismos?

¿Lejos de los otros?

¿Lejos del mundo?

centro comercial vacio lugares liminales soledad
Imagen generada con Open IA.

La belleza como mero dato cuantificable nos pierde y nos enajena.

Vivimos, también, en un tiempo que anestesia el dolor para no sentirlo.

He aquí una de las razones profundas de las adicciones; de la compulsión a lo que nos energiza.

Las drogas duras en primer lugar y las bebidas energizantes, de consumo cotidiano.

Cualquier manifestación mínima de dolor, inmediatamente es dopada con calmantes, ya sea leves o potentes.

¿Por qué sufrir, teniendo a la mano tantas pastillas y analgésicos?

No cabe duda, nuestra época es hedonista y no quiere saber nada del dolor.

¿Quién prefiere, hoy, la calma frente al frenesí de la actividad y producción?

Estamos sobradamente estimulados y sobretensos, todo el tiempo, en aras de la producción y el éxito; siempre entendido, solamente, de manera material, como poder o como fama.

Pero ¿nos hemos puesto a pensar para qué tanta actividad?

¿Para acumular y acumular bienes y riquezas?

¿Con qué fin?

¿Para destruirlas y volverlas a producir en una lógica sin fin que nos llevará, finalmente, a la destrucción del mundo y de nosotros mismos y la vida toda?

¡Vaya destino manifiesto! ¿En aras de qué?

Todo en el mundo moderno nos aleja y hace que nos olvidemos de la trascendencia, de la posibilidad de que se (nos) manifieste lo divino.

Así lo hemos querido. ¿Todavía lo queremos así? Si partimos de la premisa declarada en el inicio de Atención  que consigna algo poderoso: En su grado más alto, la atención es lo mismo que la oración (Han, 2025, p. 11) quizá podamos imaginar que hemos entendido mal el significado de la espiritualidad en el mundo moderno, nuestro mundo.

capítulo atencion libro sobre dios filosofía
P. 10-11 de ‘Sobre Dios’ / Paidós.

Hemos renunciado a las ficciones en torno a las deidades que la humanidad imaginó desde épocas remotas como fuerzas creadoras del universo. Leímos atentamente sobre mitologías, todas ellas hermosas y cargadas de significados ocultos que hay que develar; pusimos especial atención a los postulados de Stephen Hawking, quien, como se dijo en la Cuerda titulada Detrás del velo de lo real, murió sin lograr su mayor ambición: unificar de manera definitiva la física newtoniana (o mecánica clásica) con la mecánica cuántica. Probablemente, se acercó más que nadie a este propósito que nos dejó como un pendiente humano por resolver en este plano de la existencia.

Una interrogante flota después de leer a Han, después de leer a Grinberg-Zylberbaum (el libro de este mes es el volumen VII (El doble) de su serie sobre los chamanes mexicanos). ¿Y si la respuesta no está en la ciencia, no está en las religiones y mitos, sino en la maravillosa posibilidad de reunir los saberes, las ficciones y todos los modelos im/posibles que hemos creado y compartido sobre la realidad?

serie de libros sobre chamanes mexicanos
Portada de ‘Los chamanes de México’ / INPEC.

¿Nos ha cegado la fe en la ciencia y el pensamiento ilustrado como última trinchera para contestarnos preguntas y solucionar las angustias más profundas que nos aquejan?

Quizá Dios es solo una palabra para nombrar algo que excede nuestra comprensión racional (porque lo esencial es invisible a los ojos)… y si sustituimos esa palabra por diferentes términos, encontraremos que cada uno de ellos intenta describir un mismo fenómeno: la existencia es algo más que esta pura y simple materia que observamos con sentidos anestesiados.

Habría que pensar en que la vida y la esencia que nos componen exceden este mundo material al que nos hemos entregado, con tanto fervor, deslumbrados por el capital, y en que no podemos explicar(nos) únicamente utilizando los modelos físicos que hasta hoy hemos construido y que, claro, han sido de gran ayuda.

Algo hay en la literatura, la mitología, las ficciones, en los libros como el que ahora nos ocupa, que refleja de una manera más clara, más intuitiva, más espiritual, el significado de la trascendencia, que además parece estar muy ligada con la premisa budista del aquí y el ahora.

Estar en el presente, meditar, orar, poner atención, todas son formas de conectar con aquello que está más allá de nuestro cuerpo físico, que tiene muchos nombres, cada uno de ellos insuficiente, impreciso, y que nos liga con todo aquello que tiene vida, incluso con lo que podemos clasificar como materia inorgánica.

Las manifestaciones y dones de los chamanes mexicanos, entre ellos Pachita, llevaron a Grinberg-Zylberbaum a replantearse el paradigma científico que había regido su quehacer profesional hasta el momento de su encuentro con la gran chamana. Este giro radical lo exilió irremediablemente de los círculos “serios” en los que orbitaban el resto de científicos/as de su época. Él se mantuvo firme en su búsqueda de sentido y formuló la teoría sintérgica, con la que nos explica cómo funciona la realidad y cómo la mente humana entrenada puede, a través de su campo neuronal, interferir (doblar, en palabras de Matrix) esa realidad.

libro de grinberg que explica la realidad
Portada de ‘La teoría sintérgica’.

Podemos llamarle Dios, podemos nombrarle azar, podemos denominarle real, podemos significarla como magia o matemáticas, podemos expresarla como fe. Les invitamos a descargar de prejuicios los términos limitados de los que disponemos y encontrar otra significación, detrás de las palabras ya gastadas.

Byung-Chul Han nos exhorta a reconectar con la atención, la descreación, el vacío, el silencio, la belleza, el dolor, la inactividad; a conectar con Dios, un dios cristiano en torno al cual hay un credo que reúne a personas, nacionalidades y sentires.

Jacobo Grinberg-Zylberbaum nos interpela a ser conscientes de la lattice (el tejido que sostiene la realidad y que contiene toda la información existente) y a notar cómo es que no hay ser viviente ni objeto que esté desvinculado del resto de seres que existen, en esto que llamamos universo.

La meditación, poderosa herramienta de conocimiento e introspección, nos impele a manifestar y afirmar la realidad que queremos materializar, a conectar con nuestros deseos más profundos, con nuestro verdadero propósito, aquel que solo observando atentamente (hacia dentro) podemos encontrar.

pasto calma reflexion verde arboles
‘Serenidad’, @inesmmichel, 2026.

Y con estas tres premisas podemos cerrar el círculo de hoy, en un presente escritural que lanza una propuesta, con miras a recuperarnos de todo lo que el capitalismo está destruyendo. Hoy, aquí y ahora, con atención plena y contemplativa, cerramos los ojos unos segundos eternos, abriéndolos ante una luz magnífica colándose entre las copas de árboles majestuosos que nos dan la bienvenida a otra manera de estar en el mundo.


La lectura de este libro fue muy peculiar. Me fue leído por mi hija mayor, Inés, debido a una convalecencia por una afección visual. Fue muy bonito, pues ahora era un servidor al que le leían y no como cuando ―ya hace mucho tiempo― yo le leía de niña. Además, el tema no fue cualquiera, sino un asunto que me implica en lo más íntimo, paradójicamente, como ateo declarado. El asunto de Dios.

En cuanto al enorme sentido del libro, esperamos haber dicho lo más importante y que sirva de estímulo para su lectura, que mucho aprenderá -el o la que lo lea- de asunto tan álgido, en nuestros tiempos.

En esto consiste, precisamente, la sensibilidad y agudeza de Byung-Chul Han. Que, en un diálogo muy íntimo con Simone Weil, desnuda la época actual; en la que, estructuralmente, hablando de nuestro tiempo, nos advierte que vivimos muy alejados de la trascendencia, es decir de lo divino. De Dios, pues.

¿Seremos capaces, las mujeres y hombres modernos, de reencontrarnos con Dios? Tenemos con ello un bonito reto. Solo espero que lo resolvamos, antes que nos lleve el diablo, como cantaba el rockero mexicano Jaime López.

Han, B. (2025). Sobre Dios. Pensar con Simone Weil. Colombia: Editorial Planeta.135 pp.

Grinberg-Zylberbaum, J. (1990), La teoría sintérgica. México: Penguin Random House. 100 pp.

Grinberg_Zylberbaum, J. (2021). Los chamanes de México. Vol. VII: El doble. México: INPEC. 92 pp.

Deja un comentario

Lo último