Timos y traiciones


Inés M. Michel*

«El timo -o la idea abstracta contenida en el verbo timar- es cosa bien conocida. El hecho, sin embargo, la cosa en sí, el timo, no se define fácilmente. Podemos llegar a tener, sin embargo, una concepción aceptable del asunto, si definimos, no la cosa en sí, el timo, sino al hombre como un animal que tima. Si Platón hubiera dado con esto, se hubiera ahorrado la afrenta del pollo desplumado. 
A Platón le preguntaron, muy pertinentemente, por qué un pollo desplumado, que respondía perfectamente a la condición de «bípedo implume», no entraba en la definición de hombre. Pero a mí no vendrán a importunarme con preguntas parecidas. El hombre es un animal que tima y, fuera de él, no existe animal que lo haga. Para invalidar esta afirmación haría falta todo un gallinero de pollos pelados.
Aquello que constituye la esencia, el núcleo, el principio del timo, solo se encuentra en esa clase de criaturas que visten chaquetas y pantalones…»

– El timo. (Considerado como una de las ciencias exactas). E. A. Poe.




Es posible (y probable) que algún día de su pasado, o que un día cualquiera de su futuro, alguien les haya timado o traicionado/ les vaya a timar o traicionar.

Edgar Allan Poe, en uno de sus relatos, afirma que es el timo lo que identifica a los seres humanos. Somos seres capaces de timar, llevando esa conclusión más lejos expondremos que somos seres, como ningún otro conocido, capaces de traicionar, pues aunque Poe habla específicamente del timo en su cuento El timo. (Considerado como una de las ciencias exactas), donde expone la  particular capacidad humana de timar (engañar sacando ventaja del engaño), pudiera extenderse la afirmación hacia el horizonte de la traición para posibilitarnos englobar aún más acciones humanas que, habría que insistir, no parecen estar presentes con esas mismas características en otras especies animales.

Apenas en entradas pasadas se abordó la capacidad de amar, aún en circunstancias tan adversas como la guerra, los desastres, la miseria o el sufrimiento agudo.

¿Qué pasa, entonces, con acciones y sentimientos humanos que apuntan hacia otros caminos?

Es el caso de la venganza, el rencor, el odio, la avaricia, las peleas.

¿Son reacciones humanas tanto como el amor, la compasión, la empatía?

Podríamos decir que sí, lamentablemente. También lo son todos aquellos matices que quedan en medio, así como las ambigüedades que caracterizan a los individuos. Todo ello es humano.

Así que serían las elecciones individuales las que distinguen el camino de un humano del de otro, no las adversidades, ni las capacidades. Podemos calificar estas decisiones según criterios éticos o morales pero eso es harina de otro costal.

Entonces, ¿hay «buenos» y «malos» humanos?

O, pudiéramos plantear que ¿hay seres humanos y otros seres que pudieran calificarse como no humanos por la naturaleza de sus acciones? Mas, ¿quién decidiría si se definen como humanos o no? ¿Quién calificaría a los humanos, separándolos de aquellos que lo parecen pero que pudieran no serlo, con qué parámetros? Y, aún más importante, si siguiéramos esta forma de actuar, ¿quién calificaría a los que califican? (Who watches the watchmen?)


Watchmen (A. Moore/ D. Gibbons, 1986, DC Comics).
Tomada de: hobbyconsolas.com

Apresuradamente debemos concluir que todos esos bípedos implumes, capaces de amar, de traicionar, de lastimar a sus congéneres con saña, de ayudar a otros seres vivos desinteresadamente; son seres humanos, cada uno de ellos, poetas, homicidas (y homicidas poetas), mártires, activistas, monjas, directores de escuela, dueños de cafeterías, familiares despiadados, abuelitas cariñosas, cualquiera por mencionar, incluyéndonos a nosotros mismos, está contenido en esa definición con variantes de nuestra especie, una que intenta agruparnos y explicarnos, contenido pero no del todo definido, pues la definición es completada por cada decisión individual.

«Son nuestras elecciones, las que muestran lo que somos, mucho más que nuestras habilidades». (It is our choices, Harry, that show what we truly are, far more than our abilities).*

Ser humanos es apenas el principio, un comienzo indefinido. ¿Cómo nos asumimos humanos?  Esa es la pregunta correcta.

Inés M. Michel.

I: inmichel


Ciudad de México, febrero de 2018.

 *[Atea, vegana, feminista,
lectora irredenta,
a la espera del apocalipsis zombi
que dará sentido a mi existencia.]


________________________

*Harry Potter y la cámara secreta, (J. K. Rowling, 1998).

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