“Respecto a la filología vivo en un arrogante extrañamiento, el peor que cabe pensar. Elogios y desaprobaciones, los honores más elevados que puedan proceder de ahí me hacen temblar. Así, me voy habituando a ser filósofo y ya he tomado confianza en mí como tal; y si tuviera que volverme poeta, estoy preparado también para ello […]

“A veces veo crecer un fragmento de una nueva metafísica, a veces de una nueva estética: luego me ocupa la mente un nuevo principio educativo, con un completo rechazo de nuestros institutos de bachillerato y universidades […]

“Ese estado me hace considerar la posición en la universidad como algo secundario y frecuentemente penoso, e incluso esa cátedra de filosofía me atrae sobre todo por causa de ti, dado que considero también esta cátedra sólo como algo provisional”

Bien, doy inicio.

La inserción de Nietzsche como profesor fue, al parecer, bastante paradójica, pues fue algo en lo que no se sintió del todo cómodo.

¿Desde un inicio?

Y todo parece indicar que, entre otras cuestiones, fue por su alejamiento y crítica a la filología de su tiempo y también por su “vocación” filosófica, de hecho, muy temprana, que le llamaba desde lo más hondo de su ser.

Debido a ese llamado, quiso ocupar la clase de filosofía, pero, por diversas razones, no pudo.

Y terminó retirándose, prematuramente, por asuntos relacionados con su salud.

¿También por lo mal que fue visto por el gremio de los filólogos su primer libro, El nacimiento de la tragedia?

primer libro de nietzsche cómo fue recibido
Portada de ‘El nacimiento de la tragedia’ / Valdemar.

Fue todo un evento traumático del que Nietzsche no pudo recuperarse.

Es todo un punto por trabajar, pero aquí me ocuparé, solamente, de las Conferencias de Nietzsche dedicadas a las Instituciones de enseñanza — bachillerato— de su tiempo.

En las que Nietzsche se nos presenta como un crítico radical de los tiempos modernos, incluso en lo tocante a la educación; aunque no solamente, como bien lo sabemos.

En este sentido, Nietzsche, junto con Marx y Freud, es un hipercrítico que va a las raíces de la modernidad; a las “entrañas del presente”, como lo dice en sus Conferencias.

Vayamos, pues, al contenido de esas cinco Conferencias y veamos qué es lo que sostuvo Nietzsche en lo que respecta a la educación de su tiempo; refiriéndose, sobre todo, al bachillerato alemán.   

Primero expondré la lógica general de sus disertaciones, para después resaltar lo más significativo de cada una de sus exposiciones; esto de manera muy general, por supuesto.

Y haré, claro está, una reflexión final, a manera de cierre.

Va pues.

Desde la Introducción misma, Nietzsche deja en claro que:

“[…] no podemos dejar de decir que muchos presupuestos de nuestros métodos educativos modernos llevan consigo el carácter de innatural, y que las peores debilidades de nuestro presente [que abarcan hasta nuestro tiempo, acotación mía: JIM] tienen que ver precisamente con estos métodos educativos” (Obras completa, Volumen I, p. 485).

Ya en el Prólogo, Nietzsche sueña con un tiempo otro en lo que respecta a lo educativo, y sostiene, lamentándose:

“¡Pero qué lejos queda ese tiempo!” (p, 487).

Su apuesta es, en todas sus Conferencias, por una educación que haga “reflexionar”; que abone el pensamiento desde la singularidad del educando.

opinión de nietzsche sobre la educación en la modernidad
Portada de ‘Conferencias sobre el futuro de nuestros centros educativos’ / Tecnos.

Este es el horizonte general en el que se mueven las cinco Conferencias de Nietzsche, que fueron expuestas el 16 de enero, el 6 y el 27 de febrero; y el 5 y el 23 de marzo de 1872.

Por alguna razón, no fueron 6 como Nietzsche mismo dice.

Abordemos, pues, dichas Conferencias, en lo más sustantivo de sus aportaciones.

Nietzsche parte de lo que él llama:

“[…] las vísceras del presente” (p. 488).

¡Vaya metáfora!

Se trata no solamente de asumir ciertos puntos de vista, sino de generar pensamientos que ahonden en el presente y vayan más allá de él.

En general; y en especial en el campo educativo.

Esto tiene una enorme relevancia, sobre todo en el contexto actual, en el que la crisis es también del modelo educativo y universitario.

Amén de que nos encontramos sumidos, ni duda cabe, en una profunda crisis civilizatoria generalizada.

Las guerras actuales son la expresión más clara de dicha crisis.

Todo esto nos tiene que decir algo sobre la significación y relevancia de la filosofía de Nietzsche en general y, particularmente, de sus juicios sobre la educación en las Conferencias aquí consideradas.

Para Nietzsche, la educación moderna se mueve en dos “corrientes” aparentemente opuestas, pero igualmente “nocivas”: la de su mayor ampliación y difusión y la de su disminución y debilitamiento de la educación misma.

¡Cuánta razón tenía y sigue teniendo!

Nietzsche/Zaratustra.

zaratustra zoroastro nietzsche
Caricatura de Zaratustra generada con Open AI.

Pues… ¿acaso la educación de nuestros tempos no sigue padeciendo de estos mismos —dos— males?

¿Amén de otros?

Pero Nietzsche lleva hasta el extremo su argumentación y llega a decir, desde la primera exposición, que:

“La educación más universal es justo la barbarie” (p. 498).

¡Qué juicio tan lapidario!

Y eso que no le tocó ver el ascenso del nazismo y la “barbarie” de la “solución final” y menos todavía, por supuesto, el genocidio cometido por Israel en Palestina; mismo que data de muchos años atrás y no precisamente de años recientes, aunque éste se haya vuelto cada vez más cruel e inhumano, precisamente después de la incursión de Hamas.

Lo que prosigue como política de Estado por parte del Estado de Israel.

Terriblemente.

Pero no por ello tiende que cundir el desánimo; así cierra Nietzsche su primera conferencia; haciendo un llamado contra la desesperanza.

La radicalidad de Nietzsche continúa en la segunda Conferencia, en la que empieza diciendo que todo tiene su causa en:

“[…] la pedagógica pobreza intelectual (Geistesarmut) propia de los profesores de nuestro tiempo: faltan aquí los talentos realmente inventivos, faltan aquí los hombres verdaderamente prácticos, es decir, los que tienen ideas buenas y nuevas y saben que la genialidad y la praxis verdadera deben encontrarse necesariamente en el mismo individuo; mientras que a los prácticos insulsos les faltan nuevas ideas, y por eso también una praxis de verdad” (p. 501).

Nietzsche siempre apostó por la singularidad del individuo.

De ahí que exclame:

“[…] la filosofía debe comenzar no ya con el asombro sino con el horror; y a quien no esté en condiciones de sentirlo hay que rogarle no tocar las cuestiones pedagógicas” (Ídem).

¡Vaya punto de partida!

¿Somos realmente capaces de horrorizarnos ante las circunstancias (educativas) actuales?

¿Y sobre las condiciones de nuestra existencia?  

Nietzsche insiste, igualmente, sobre el valor de la lengua (materna) en la enseñanza toda y en el acto de pensar.

nietzsche pensativo escribiendo
Imagen generada con Open AI.

Se trata, para el filósofo maestro en el lenguaje aforístico, de saber “tratar lo vivo como algo vivo” (p. 503); acentuando el actuar sobre el conocer.

Algo que va a subrayar, considerablemente, en la segunda Intempestiva: De la utilidad y los inconvenientes de la historia para la vida.

¿Dimensionamos de verdad la radicalidad de la crítica nietzscheana a la educación tradicional moderna?

Crítica que hoy, todavía, tiene su legitimidad y validez; a pesar de los ya casi 155 años de haber sido formulado dicho cuestionamiento en las Conferencias aquí analizadas.

Nietzsche pone un énfasis muy particular en lo que él llama la “autodisciplina lingüística”.

Y siempre está apuntando hacia el mundo griego y clásico, como ideal cultural y educativo.

Ideal que hizo muy suyo.

Es el mundo y la cultura que reproduce, precisamente, en su primera obra publicada: El nacimiento de la tragedia o Grecia y el pesimismo (que en la primera edición llevaba el subtítulo de Grecia y el espíritu de la música).

Continuemos.

En la tercera Conferencia, Nietzsche insiste en lo que él llama “la barbarie del presente” y también lo define como la “pseudocultura de moda”; siempre refiriéndose, sobre todo, a la Alemania de su tiempo.

La dirección por la que camina Nietzsche es la del afianzamiento de una educación que cultive “hombres particulares”, elegidos y armados para “obras grandes y duraderas” (p. 514).

Grandes genios, pues.

Nietzsche está en contra de la educación popular en tanto ésta solamente masifica y generaliza una educación endeble, poco sólida; sin arraigo en la lengua y la idiosincrasia del modelo griego.

En pocas palabras, Nietzsche defiende lo que, por medio de un interlocutor imaginario, llama “metafísica del genio” (p. 515).

Y va a hacer girar, en alguna medida, todo su proyecto, dirigiendo su mirada hacia el mundo griego.

antigua grecia partenón pensamiento
Imagen generada con Open AI.

Y ya en su tercera Conferencia, arremete, de forma bastante clara, contra la filología misma, habiendo tenido —como sabemos— él una formación filológica clásica.

Pero le dejo la palabra al joven conferenciante, que sostiene vehementemente:

“Que los filólogos perezcan a causa de los griegos, esto podríamos soportarlo con resignación. Pero, ¡que la Antigüedad misma salte en pedazos a causa de los filólogos! Piénsatelo, joven imprudente, y retrocede si no eres iconoclasta” (p. 517).

Que no se nos olvide, pues —valga la insistencia-— que Nietzsche era filólogo; tampoco olvidemos el maltrato de que fue objeto, por los filólogos contemporáneos—en especial de parte de Ulrich von Wilamowitz-Moellendorff—, una vez que publicó El nacimiento de la tragedia

¿Fue El nacimiento de la tragedia… un libro de filología?   

No; fue más bien un libro de filosofía, y Nietzsche lo entendió después.

Fue, pues, un libro con el que nacía un nuevo discurso filosófico: el nietzscheano.

Un “error genial” según el historiador Vogel.

Pero retomemos el hilo educativo de las Conferencias.

La pretensión es:

“[…] redimir al hombre moderno de la maldición de la modernidad […]” (p. 522).

¡Vaya tarea!, la emprendida por el joven Nietzsche.

 Esto se formula en la IV Conferencia con el siguiente imperativo negativo:

“<<¡No tenemos instituciones educativas, no tenemos instituciones educativas!>>” (p. 525).

Hay una insistencia muy grande, de parte de Nietzsche, por desmarcarse de la educación de su tiempo, y por esbozar lo que él espera de las instituciones escolares del bachillerato.

En la Conferencia IV es muy claro:

“Eso es a lo que me refiero cuando reclamo instituciones educativas, y cuando encuentro lamentable el estado de las que se hacen llamar así” (p. 529).

En la última Conferencia, la V, Nietzsche es bastante tajante en seguir afirmando su descalificación de la educación moderna y la filología; y en apostar por otra educación, que relacione la filosofía y el arte de manera esencial.

salón de clases con fiosofía y arte combinados
Imagen generada con Open AI.

Textualmente lo dice así:

“[…] en lugar de una interpretación profunda de los problemas eternos de siempre, poco a poco han introducido una valoración y un cuestionamiento históricos, y hasta filológicos: lo que tal y cual filósofo ha pensado o no ha pensado, si tal o cual escrito puede correctamente atribuírsele, si hay que preferir tal o cual interpretación. En los seminarios de filosofía de nuestras universidades se estimula hoy a nuestros estudiantes a esta dedicación neutral por la filosofía; razón por la cual hace mucho tiempo que me acostumbré a considerar dicha ciencia como una rama de filología, y a valorar a sus representantes según sean buenos o malos filólogos. En virtud de lo cual, la filosofía como tal ha quedado desterrada fuera de la universidad; con esto queda respondida nuestra pregunta por el valor educativo de las universidades” (p. 538).

¿Acaso podemos exigirle a Nietzsche más claridad y radicalidad que la expresada hasta aquí, particularmente en el párrafo antes citado?

Disipemos cualquier indicio de duda; enseguida de lo recientemente citado, Nietzsche escribe:

“No es posible dejar de sentir vergüenza al confesar que relación guarda esa misma universidad con el arte: no guarda ninguna relación. No se puede encontrar en la universidad ningún indicio de pensamiento artístico, de aprendizaje, de aspiración, de comparación. Y nadie podrá hablar en serio de una apuesta de la universidad para favorecer los más importantes proyectos artísticos nacionales” (Ídem).

En la V Conferencia, que cierra el ciclo dedicado a las instituciones educativas, Nietzsche no se guarda nada y arremete, con todo, contra la decadencia de la educación moderna.

De ahí que sea la Conferencia que más peso tiene en esta presentación.

Así, el cierre de la V Conferencia, con la que cierra el ciclo de las 5 Conferencias, no tiene desperdicio.

Y la contundencia condenatoria de Nietzsche, respecto a la educación moderna, no tiene (a)precio.

¿Cómo ponderar, hoy día, el esfuerzo titánico del joven Nietzsche por desmarcarse de la decadencia de la educación moderna y por esbozarnos, en sus Conferencias, lo que él entiende por “educación verdadera”?

El cierre de esas Conferencias, insisto, es expresado en las tres últimas líneas de la V Conferencia; y es más que elocuente:

“Interpretad ahora a partir de mi metáfora lo que podré yo entender por una institución educativa verdadera, y por qué no reconozco yo en la universidad, ni siquiera de lejos, semejante institución” (p. 543).

El juicio nietzscheano es lapidario en lo que respecta a la educación moderna.

Nietzsche quiere, desde joven, trascenderla; lástima que sus formulaciones hayan sido bastante prematuras y apenas ahora las estemos valorando en todas sus dimensiones, sobre todo en la radicalidad de poder estructurar otra manera de construir la educación y las instituciones en las que ésta debe de asentarse.

Nietzsche fue, pues, un espíritu intempestivo, incluso ahí, en el ámbito en el que no precisamente le fue bien: el educativo.

nietzsche triste pensativo
Imagen generada con Open AI.

Y Nietzsche fue bastante congruente, en toda su filosofía, con lo formulado en estas juveniles Conferencias sobre las Instituciones educativas —a nivel bachillerato— de su tiempo.   

Por lo tanto, no se lean como un mero complemento; es Nietzsche expresándose, con toda franqueza, desde su propia concepción educativa y filosófica, en general.

Tanto en las cartas redactadas en los momentos de sus Conferencias, como en los escritos póstumos cercanos a las fechas de la exposición de éstas, podemos constatar, sin ningún tipo de duda, la enorme preocupación de Nietzsche sobre el carácter de las instituciones educativas de su tiempo.

Citaré, como muestra palpable y definitiva, solamente algunos textos muy seleccionados, tanto de la Correspondencia como de los Fragmentos póstumos; en los que el posicionamiento crítico de Nietzsche, relativo a las Instituciones educativas de su momento histórico, es más que claro, radical y contundente.

volumen iv obras completas de nietzsche
Portada de ‘Friedrich Nietzsche: Fragmentos póstumos’ / Tecnos.

“Aquí estoy en plena actividad intelectual sobre el futuro de nuestros centros de enseñanza, que día a día vengo <<organizando>> y <<regenerando>>, cierto que por ahora sólo en la cabeza, pero con la más decidida <<tendencia>>> práctica” (Carta a Erwin Rohde en Kiel, <Basilea, mitad de febrero de 1872>, Correspondencia, Volumen II, p. 271).

“En mitad de las exigencias profesionales, que en mi caso son dobles, tuve que trabajar en mis seis conferencias sobre los centros de enseñanza. Su tono es por entero de exhortación y, en comparación con El nacimiento, puede ser calificado de popular o exotérico. Quiero darme la satisfacción de dirigirlo, con una fuerte introducción, a la <<sociedad filológica>> de Leipzig […] Con el efecto conseguido aquí estoy extraordinariamente satisfecho, tuve los oyentes más serios y atentos, hombres y mujeres y en suma casi todos los mejores estudiantes” (Carta a Erwin Rohde en Kiel, Basilea, viernes <15 de marzo de 1872>, Volumen II, p. 272).

“Estimadísimo señor:

“En este invierno he impartido aquí n Basilea, por encargo de la sociedad académica, seis conferencias públicas con el tema <<Sobre el futuro de nuestros centros de enseñanza>>. Cada vez alrededor de 300 oyentes: desde todos lados me han exhortado a que publique esas conferencias. Para mí es muy importante que sean bien y bellamente impresas” (Carta Ernst Wilhelm Fritzsch en Leipzig, Basilea, 22 de marzo <de 1872>”, Correspondencia, Volumen II, p. 275).   

cartas de nietzsche a sus amigos
Portada de ‘Correspondencia: Friedrich Nietzsche’ / Trotta.

“8 [60]

“El título que yo he dado a mis conferencias necesita en todo caso una explicación para todos, y una disculpa para muchos de mis venerados oyentes. Para hablar del futuro de nuestros centros de formación

  1. no en un sentido especialmente basilense
  2. ni en un sentido general más amplio,

sino en relación a los centros de formación alemanes, de los que nosotros también disfrutamos aquí –

“Yo solo quiero predecir el futuro en el sentido de los arúspices [nota de los editores: Los arúspices eran sacerdotes en la antigua Roma, que examinaban las entrañas de las víctimas para hacer presagios] que presagian examinando las vísceras y también a partir de la presuposición de que antes o después la eterna naturaleza mantendrá sus derechos. No sé cuándo llegará ese futuro: pero basta en el presente con convencer a unos cuantos de la necesidad de ese futuro; a menos que uno no quiera cruzarse de brazos desconsolados” (Fragmentos póstumos, Volumen I, p. 226).

“8 [63]

“Criterios: ninguna formación clásica

                        ninguna filosofía

                        ningún arte.

“Preponderancia de la especialización: ningún verdadero problema de formación.

“Intento de autodisciplina: el despertar del espíritu alemán.

“La impostura filistea del casto espíritu artístico alemán” (Ídem, p. 227).

“8 [70]

“Alemán.

“Demasiados maestros y demasiadas escuelas.

“La preocupación por el genio.

“Universidad sin dirección” (Ídem, p. 229).

Por supuesto que podría citar muchos más textos, pero con este pequeño muestrario basta, para constatar, así, el carácter crítico y radical de Nietzsche para con las instituciones educativas de su tiempo.

Cuestión que sigue teniendo vigencia, incluso en nuestra época.

¡A casi 155 años de haber sido pronunciadas! 


Nietzsche, Friedrich, Sobre el futuro de las instituciones educativas en Obras completas, Volumen I, Editorial Tecnos, Madrid, 2018; Prefacio de Luis Enrique de Santiago Guervós.

————————–, Fragmentos póstumos (1869-1874), Volumen I, Editorial Tecnos, Madrid, 2010; traducción de Luis Enrique de Santiago Gervós.

————————–, Correspondencia, Volumen II (abril de 1869-diciembre de 1874), Editorial Trotta, Madrid, 2007; traducción de José Manuel Romero Cuevas y Marco Parmeggiani.

—————————, El nacimiento de la tragedia o helenismo y pesimismo, Editorial Valdemar, Madrid, 2012; traducción, prólogo y notas de José Rafael Hernández Arias.

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