Pues de lo que se trata es

del porvenir de la democracia”.

La patanería y la vulgaridad de Donald Trump parece que no tiene límites; por lo menos así lo demuestra una de sus últimas comunicaciones —vía su red social— en la que se presentó como Dios, aunque después la retiró, por la misma presión de las redes sociales.

¿Qué más podemos esperar de este personaje a todas luces estrafalario e insensato como el que más?

¡Pobre EUA, tan lejos de Dios y tan cerca de… Trump!

¡Pobre del mundo!

¿Y por qué tenemos que aguantar a semejante engendro?

Angry man with blond hair in suit shouting at podium decorated with American flag, crowd with protest signs behind
Caricatura de Donald Trump generada con Opean AI.

He aquí una de las cuestiones abiertas por el debate actual de si lo que hace y representa Donald Trump es fascismo o no lo es.

¿Qué será?

Si seguimos a Enzo Traverso, en su libro Las nuevas caras de la derecha. Potencia y contradicciones de la etapa posfascista (Siglo XXI Editores, México, 2025, 182 pp.), esta discusión es más que pertinente; pues se trata de saber discernir, esencialmente, las diferencias entre el fenómeno clásico del fascismo y las tendencias actuales de derecha, más bien posfascistas, según el decir de Traverso.

¿Es Donald Trump un (pos)fascista ordinario?

Ordinario lo es, siendo incluso vulgar a más no poder.

¿Es fascista o posfascista?

Este es el dilema y no es solamente un asunto conceptual, sino de práctica política.

Aclaremos, pues, el punto; y para eso es necesario rescatar algunas de las ideas principales del texto de Traverso.

Sabemos que ha corrido demasiada tinta al respecto.

Y alguien que ha escrito mucho sobre el asunto, tratando de diferenciar, políticamente hablando, a Donald Trump del fascismo, es el analista político polaco Maciek Wisnieski; en sus colaboraciones para el periódico La Jornada.

nuevo libro de enzo traverso sobre donald trump

Esto debido a que es casi un lugar común tildar a Donald Trump de fascista.

Creo que lo que aporta Traverso, puede ayudarnos bastante para esclarecer este asunto, de enorme trascendencia en la política mundial actual.

De modo que, avanzo en mi lectura de dicho texto.

Desde el Prefacio a la edición aquí analizada, ¿Hay lugar para la imaginación política en la era del posfascismo?, firmada por el propio Traverso, éste asume que:

“[…] una nueva oleada <<posfascista>> muestra un dramático crecimiento a escala mundial. En este caso, los debates de 1963 en Stanford pueden volverse un punto de referencia útil para pensar el presente en clave histórica” (p. 11).

Sí, es indispensable, “pensar el presente en clave histórica”; y no solamente el presente, agregaría un servidor.

Y más adelante, Traverso establece que:

“Cronológicamente, esta constelación de extrema derecha llega después del fascismo clásico y corresponde a un contexto histórico diferente; sin embargo, no se la puede definir sin compararla con aquel, que sigue siendo una experiencia fundacional. Por un lado, ya no es fascismo; por otro, no es completamente diferente de este: es algo a medio camino. Por supuesto, el concepto de posfascismo no responde a todas las preguntas abiertas, pero se condice con esta etapa transicional” (p. 16).

Y nos advierte:

“En el siglo XXI, el fascismo no adoptará la cara de Mussolini, Hitler ni Franco —tampoco, según cabe esperar, la forma de terror totalitario—; pero hay múltiples maneras de destruir la democracia. En nuestro presente, muchos comentaristas interpretan a Donald Trump como un meteoro fascista que súbita e inesperadamente cayó sobre la democracia estadounidense. Parecen olvidar que la democracia puede destruirse desde dentro. Donald Trump es un producto puro de la sociedad y del sistema político estadounidense” (p. 17).

¿Alguien duda de esta última aseveración?

En este contexto, lo que más llama la atención es la desmovilización de la izquierda.

¿Qué ha pasado con la izquierda a nivel mundial y con la izquierda de las diferentes naciones?

Esta historia nos remite, de manera compleja, al derrumbe (literal y metafóricamente hablando) del Muro de Berlín y al desmoronamiento (metafórico y literal) del sistema del comunismo soviético.

Fenómenos todavía por analizar con una mayor profundidad.

suceso historico que cambió el siglo XX
Comienzo de la caída del Muro de Berlín, 1989 / Foto: binshafik (Licencia CC-Flickr).

Sobre todo, ahora que su supuesto reemplazo, el neoliberalismo, está en una gran crisis, con muchas caras: algunas de ellas, significativas y muy preocupantes, son el genocidio de Gaza por parte de Israel y el ataque militar de EUA a Irán.

Pero no podemos dejar de lado la guerra entre Rusia y Ucrania, con otros motivos y causalidades; pero no ajena a la crisis del neoliberalismo.

Escribiendo este texto, se realizó la Movilización Progresista Mundial en España y todo parece indicar —por lo menos es algo que hay que esperar— que la izquierda quiere salir de su letargo invernal.

Bien, pero prosigamos en nuestra lectura del libro de Traverso.

Por supuesto que no pretendo agotarlo aquí, es muy complejo, sino más bien invitarlas e invitarlos a que lo lean; ya que la verdad, nos aporta mucha claridad respecto a lo que está sucediendo en el mundo actual.

¿Queremos entender lo que acontece en el mundo de hoy día?

Esta es una de las razones por las que recomiendo su lectura.   

Bien, ¿qué rostro tomará el posfascimo?

Parece ser que el de Donald Trump, y que aún a pesar de su poco o nula legitimidad, en tanto presidente del Imperio norteamericano, en los hechos se ha colocado como el líder de las múltiples derechas que, carentes de un proyecto de futuro, apuestan por la continuidad de lo mismo (MAGA); pretendiendo detener la historia y mantener a EUA como el único Imperio hegemónico.

Esto en un mundo multipolar.

¿Es esto el posfascismo?

Al parecer hay, por lo menos,  una cosa en común que tienen las derechas de nuestro tiempo: su fobia a los migrantes y, curiosamente, su discurso globalifóbico.

¿Quién lo iba a pensar?

¿No comparten algunos rasgos fascismo y posfascismo?

¿Acaso no puede el posfascismo degradarse todavía más y asumir, descaradamente, el rostro del fascismo?

¿No es éste el gran drama de nuestro mundo?

¿Hasta dónde los desplantes de Donald Trump son meramente posfascistas y no apuntan, gravemente, con sus actos, al fascismo?

Para Maciek Wisnieswski, Donald Trump se explica desde la propia historia de EUA.

¿Cómo entender la xenofobia, el racismo, el sexismo, la exaltación de conductas machistas y patriarcales y toda la arremetida de la nueva derecha contra todo lo que tenga que ver con la agenda Woke?

Trump ya intentó un “golpe de estado”, sui generis, en EUA mismo y no fue castigado.

¿Qué garantiza que no volverá a intentarlo en noviembre próximo o dentro de tres años, en las elecciones presidenciales?

La coyuntura actual es sumamente delicada y el discurso guerrero depende, hasta nuevo aviso, del estado emocional de dos personajes representativos de las derechas posfacistas: Donald Trump y Benjamin Netanyahu.

¿En esa misma tesitura habría que colocar a Vladimir Putin?

putin dando un discurso parodia
Caricatura de Vladimir Putin generada con Open AI.

¿Y las nuevas derechas europeas?

En unos artículos recientes Maciek Wisnieski, con motivo de la muerte del célebre filósofo Jürgen Habermas, ha puesto el acento en los límites de su discurso con respecto al genocidio israelí en Gaza. Por su interés, pongo los enlaces:

https://www.jornada.com.mx/2026/03/28/opinion/010a1pol

https://www.jornada.com.mx/2026/04/04/opinion/011a2pol

https://www.jornada.com.mx/2026/04/18/opinion/011a1pol

Sobre el que, inexplicablemente, Europa y todo Occidente ha guardado un silencio cómplice.

Todo esto es lo que está en juego; y es precisamente lo que aborda y reflexiona Enzo Traverso, a través de las preguntas más pertinente y certeras de Régis Meyran.

Estamos, pues, ante un libro no solamente conveniente sino vivo, en la medida en que se sube a la cresta, precisamente, de la actual crisis mundial de la política y de las ideologías.

En la Conclusión, también elaborada a partir de cuestiones muy oportunas, Traverso va pintando el panorama de lo que posiblemente será el siglo XXI.

Señalo, de manera muy esquemática, algunas de ellas:

  • “Ya no hay <<horizonte de expectativa>>”.
  • ¿Podemos [todavía, JIM] construir o generar una “nueva utopía”?
  • ¿Es el comunismo una “cosa del pasado”?
  • La “nueva utopía” no será el producto de una “mente visionaria” sino el resultado, necesariamente, de “fuerzas sociales” que hagan suya esa idea.
  • En este contexto, el espacio social de Occidente está dominado por el recuerdo de las Guerras Mundiales y el Holocausto, ¿es por eso, que Europa ha guardado silencio ante el genocidio israelí en Gaza?
  • En el mundo actual la única “religión política” válida es la de la “idolatría del mercado”.
  • Y como sostiene Traverso, y también Byung-Chul Han, esta “religión política” postula una libertad absoluta del individuo, cuando en realidad lo que se ejerce es su “sometimiento”.
netanyahu guerra militares israel genocidio
Caricatura de Benjamin Netanyahu generada con Open AI.

Cierro mi texto, citando el final de la Conclusión de este excelente libro:    

“[…] Mi sensación, que creo ampliamente compartida, es la de una gran incertidumbre. Vivimos una época de transición: el siglo XX ha terminado; tuvimos una muestra del nuevo con el 11 de septiembre, varias guerras que devastaron el mundo árabe, una crisis financiera global, los atentados en Europa. Todo eso no hace sino acentuar nuestra inquietud. Frente a nuevos escenarios desconocidos, solo disponemos de un vocabulario antiguo, herencia del siglo terminado. Sus palabras están desgastadas, pero aún no hemos forjado otras. Nos arreglamos con ellas. Todo el debate en torno al fascismo se inscribe en esta situación transitoria. Sabemos que el siglo XXI no será una era de felicidad, pero, a diferencia de nuestros antepasados, nos cuesta definir un proyecto para el futuro. Intentamos conjurar lo peor, defender las conquistas del pasado, preservar una democracia que día tras día se vacía un poco más de sustancia. Y sin embargo, sabemos que la olla hierve y que la tapa va a saltar. Habrá grandes cambios: hay que prepararse para ellos. Las palabras vendrán solas” (pp. 171-172).

Si queremos entender el mundo en que vivimos y pretendemos hacer algo por él, no podemos dejar de leer este libro.

Mucho nos va a servir a la hora de decidir qué hacer.

Este es el valor singular de libro aquí comentado.

Post scriptum:

Querría haber colocado dos textos más de epígrafes, pero como son un tanto largos y no es conveniente que los recorte, he decidió agregarlos en este Post scriptum; uno es también de Jacques Derrida, de su libro Canallas. Dos ensayos sobre la razón. El otro pertenece a Roberto Esposito, de su libro Institución.

Vienen como anillo al dedo, si pensamos en lo que este texto discute.

Me he ocupado de ellos en otras Cuerdas Ígneas.

Cito primero el de Derrida, luego el de Esposito; y léase como último el que sí puse como epígrafe de este artículo.

“¿Qué le ocurre al motivo de lo <<político>> y de la <<guerra>> (mundial o no, internacional o civil, a la así llamada <<guerra de partisanos>>)? ¿Qué le ocurre al motivo del <<terrorismo>> (nacional o internacional), cuando el viejo fantasma de la soberanía pierde su credibilidad? ¿Y ello desde hace mucho más tiempo de lo que con frecuencia se cree pero, hoy día, de una forma nueva y a un ritmo distinto” (Canallas… pp. 11-12).

“Lo cierto es que hemos entrado en una dimensión biopolítica irreductible al paradigma soberano […]

“Vuelve a primer plano la exigencia de instituir la vida, en el doble sentido de revitalizar las instituciones y de devolver a la vida aquellos rasgos instituyentes que la elevan por encima de la mera materia biológica” (Institución, p. 105).


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