Dos años con Andrés Manuel

¡A dos años dos, de la presidencia de Andrés Manuel López Obrador, AMLO!

J. Ignacio Mancilla

El martes pasado, 1 de diciembre de este año fatídico, se cumplieron dos años de que Andrés Manuel López Obrador asumiera la presidencia de México.

Quiero hacer un balance de estos dos años, ello a partir de un singular cuestionario que la Revista Proceso le hace llegar a Lorenzo Meyer –historiador y profesor emérito del Colegio de México, de un prestigio  intelectual incuestionable– y que al parecer sintetiza José Gil Olmos. Lorenzo Meyer sortea, de buena manera, no pocas de las trampas que le hizo Proceso; para terminar de establecer su posicionamiento alrededor de una de las figuras presidenciales más asediadas, mediáticamente, al tiempo que señala sus alcances y sus límites, en un contexto por demás complicado, económicamente y también social y políticamente. Pero sobre todo, lo dice de manera por demás clara, no deja de mencionar lo que le queda por hacer en los cuatro años restantes, a una presidencia que tiene como hilo conductor principal la controvertida Cuarta Transformación (4 T).

Quizás convenga decir, antes de entrar de lleno en mi análisis, que ya no compro Proceso, porque para mí, desde hace buen rato, dejó de ser lo que era: un espacio de periodismo crítico, para convertirse en no sé qué y apostarse como pasquín político, olvidándose, así, de su propia historia. 

cuestionario amlo lorenzo meyer
Lorenzo Meyer (Foto: El Porvenir).

¿Por qué siempre ha terminado ocurriendo lo mismo con los medios críticos en México?

Y lo quiero hacer para Cuerdas Ígneas, lugar alto significativo, de modo que me vi obligado a comprar la Revista, pues solamente de esa manera podía leer completa lo que en un principio pensé era una entrevista, pero resultó ser un cuestionario.

Bien. En este mismo número viene esa sí al parecer una entrevista a Porfirio Muñoz Ledo, que no consideraré por concentrarme en Lorenzo Meyer, pero que también vale la pena tomarla en cuenta, por tratarse de quien es; ya que no se puede dejar de reconocer el papel que jugó PML en muchos aspectos de la política del México actual; sobre todo a partir de su inserción en la Corriente Democrática (CD), junto con Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano

¿Quién no recuerda ese momento crucial en que –un primero de septiembre de 1988– PML interpela a Miguel de la Madrid Hurtado –en su último Informe– después del tremendo fraude que llevaría a Carlos Salinas de Gortari a una presidencia ilegítima, como ahora es reconocido por todo el mundo?… 

Es decir, que AMLO llega a la presidencia, entre otras cosas, por todo lo realizado por la Corriente Democrática; en particular por lo que en ella hicieron Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano y Porfirio Muñoz Ledo, las cabezas visible de una insurrección electoral que llevaría a la conformación del Partido de la Revolución Democrática (PRD) y a que Cárdenas le levaría a ser Jefe de Gobierno de la Ciudad de México en 1997.

corriente democratica prd
Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano (izq.) y Porfirio Muñoz Ledo (der.)

Voy pues a lo planteado por Lorenzo Meyer, ello mediante sus respuestas a las preguntas que le hizo Proceso y que José Gil Olmos termina por redactar; bien, es en dicho texto que LM hace su balance, que en mucho asumo, de los dos primeros años del gobierno de AMLO.

En algunos momentos contrapuntearé, nada más, sin ahondar como se necesita, la posición del político y del intelectual con respecto a lo que va del gobierno actual.

Hechas estas primeras reflexiones de entrada, comienzo, pues, mi lectura del texto presentado por Proceso bajo la firma de José Gil Olmos, aparecido en el número 2300, correspondiente al 29 de noviembre de este año, que circula esta semana.

Para Lorenzo Meyer, AMLO concentra el poder para de esa manera, que considera la única posible, posibilitar un cambio de régimen; algo que la Revista destaca por medio del título que le pone a las respuestas que LM dio a la Revista.

Bien. La primera pregunta, por lo menos la que se nos presenta en la publicación, es la siguiente:

“-Después de dos años de gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador, ¿México vive un cambio de régimen o un cambio de gobierno con un Ejecutivo que tiene mayoría en el Congreso?”.

revista proceso noviembre 2300
Portada de Proceso 2300.

A lo que el historiador inmediatamente contesta, de forma por demás clara y sintética, que:

“-Eso no se puede responder cabalmente ahora. México vive una coyuntura crítica en materia política, pero aún es imposible predecir si efectivamente el desenlace será o no un cambio de régimen que, en todo caso, es uno de los procesos políticos más difíciles de llevar a cabo en cualquier época y circunstancia”.

El cuestionario –de 13 preguntas  muy claras, aunque…– obliga al destacado historiador a un balance a la vez general, pero que, sin embargo, no pierde precisión en lo tocante a la valoración del actual presidente y su complejo y delicado contexto, en el que la pandemia –fuera de cualquier visualización posible no solamente de AMLO, nadie vio finalmente venir esto– ha venido a ser un factor que ha determinado y hasta limitado muchas de las decisiones tomadas, a la vez que ha obligado a matizar menos o más algunas de sus intervenciones gubernamentales.

Por razones de espacio no puedo, como me gustaría y quisiera, desmenuzar con todo detalle las respuestas que da Lorenzo Meyer a las trece preguntas enviadas por la Revista Proceso. Lo que sí haré, es hacer mi mejor intento por acuñar en este texto, una idea clara de la posición de Meyer y de paso la mía; al tiempo que las y los invito a que lean tan interesantes respuestas, pues hoy lo que predomina es la descalificación, por parte de una derecha sin proyecto ni ideas y por parte de las y los privilegiados de ayer que quieren regresar a tiempos ya idos pero que nos amenazan con su regreso, curiosamente en nombre de combatir el pasado.

La segunda pregunta que afronta de manera por demás sintética y exitosa, es la siguiente:

“-¿Cómo se entiende ese cambio con la centralización del Ejecutivo en la toma de decisiones?”.

A lo que en un ejercicio real de pensamiento concreto, Lorenzo Meyer responde, sin más:

“-Históricamente todo cambio de régimen político –y eso es efectivamente lo que pretende llevar a cabo el gobierno de Andrés Manuel López Obrador– implica un mayor grado de concentración del poder y centralización de las decisiones políticas clave”.

Inmediatamente viene la pregunta quizás más insidiosa por parte de Proceso:

“-¿Existe la tendencia a la restauración de un presidencialismo fuerte?”.

A lo que el historiador, de manera por demás ecuánime, responde que:

“-Sí, pero hay de presidencialismo a presidencialismos. No se pretende, hasta donde entiendo, restaurar presidencialismos fuertes al estilo de Miguel Alemán, Gustavo Díaz Ordaz o Carlos Salinas. Un presidencialismo autoritario en un sistema concentrador de privilegios en una élite del poder”.

Luego viene un texto entrecomillado, lo que nos hace suponer que lo que la Revista nos presenta como las respuestas de Lorenzo Meyer es una síntesis de José Gil Olmos, que a la letra dice así:

“El presidencialismo actual tiene una base electoral amplia y real, a la que se movilizó hacia las urnas anunciándole que el propósito final era detonar un cambio social sustantivo, un proyecto colectivo que implicaría rupturas con el pasado. Y ese tipo de ruptura no lo puede llevar a cabo una presidencia débil”.

Otra de las preguntas lleva a Lorenzo Meyer a resumir los principales logros de la presente administración, cuyo capital principal es la lucha contra la corrupción, que llegó a ser un verdadero escándalo en las administraciones pasadas: tanto del Partido de Acción Nacional (PAN) como la última perteneciente al Partido Revolucionario Institucional (PRI). Las de Vicente Fox Quezada, Felipe Calderón Hinojosa y Enrique Peña Nieto, respectivamente.

Pero retomo desde la pregunta, que le fue formulada al profesor emérito del Colegio de México así:

“-¿Qué logros destaca de estos dos años?”.

Y la respuesta es, en primera instancia la siguiente, pero después viene un texto entrecomillado, que también citaré:

“Por un lado, los primeros efectos de un esfuerzo contra la enorme, a veces increíble, corrupción que caracterizó a México desde tiempo atrás, pero, sobre todo, en las últimas décadas”.

Y la Revista destaca, entrecomillándolo, lo siguiente:

“<<Por el otro, el esfuerzo de avanzar  en un empeño que, al igual que el anterior, sólo se logrará en un tiempo largo, y eso suponiendo que tenga continuidad: el hacer sentir a los grupos socialmente menos favorecidos y demográficamente mayoritarios que el gobierno no es un aparato ajeno, sino uno que realmente es suyo y representa sus intereses>>”.

¿Cómo se sienten al respecto las y los votantes de AMLO a dos años de que éste ejerce el poder presidencial?

Bueno, pues al parecer sigue teniendo el apoyo; lo que no quiere decir que hay carencia de problemas, al contrario, las dificultades son muchas y muy acuciantes, pero…

Creo que de ninguna manera hay desánimo, a pesar de las embestidas; antes bien apenas se perfilan los escollos de las duras batallas que vienen por definir si se seguirá por el sendero abierto por una de las mayores votaciones en la historia de México reciente; o será el anuncio de un cambio que no se consolidará.

Ya lo veremos.

Mientras tanto, el próximo año, el tercero del gobierno de AMLO, será definitorio en lo electoral, pues tenemos en puerta la renovación de la Cámara de Diputados y elecciones intermedias en estados clave como, por ejemplo, Jalisco; estado en el que AMLO ha tendido una fuerte oposición que se acaba de “destapar” –la alianza viene desde antes– en un supuesto y real foro cultural llamado Feria Internacional del Libro de Guadalajara, que sirvió para arremeter contra el “populismo” y “fundamentalismo” del presidente por parte de un triunvirato, nada popular (ja) ese sí fundamentalista, que goza del poder en la Universidad de Guadalajara desde hace más de treinta años, sin que nadie chiste, por miedo.

Uno de los  personajes, siniestros por demás, es el gobernador, que acaba de ser actor principal de uno de los actos más vergonzosos, históricamente hablando: el del halconazo del pasado 4, 5 y 6 de junio (en Guadalajara); me refiero a Enrique Alfaro Ramírez, quien sin poca ni más vergüenza, también se unió a sus dos alegres compadres: el capo de capos de la Universidad de Guadalajara –un tal Raúl Padilla López– y al rector formal de la Universidad de Guadalajara, del que lo único que podríamos decir, es lo que se afirmaba sobre Emilio Portes Gil, Pascual Ortiz Rubio y Abelardo L. Rodríguez: “Aquí vive el Presidente, y el que gobierna, allí enfrente”: refiriéndose al verdadero poder de entonces, el de Plutarco Elías Calles.

Todo Jalisco y Guadalajara (y probablemente más allá) saben que el verdadero mandamás de la Universidad de Guadalajara no es el rector formal sino… precisamente el tal Raúl Padilla López.  

Así las cosas en las tierras donde no se gana, pero se arrebata.

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Raúl Padilla López (izq.) y Enrique Alfaro Ramírez (der.) / Foto: A Fondo Jalisco.

Lorenzo Meyer destaca, también, algo ya reconocido; que el poder legislativo no esté a la altura de las circunstancias. Haciendo un recuento de cómo AMLO libró de buena manera los problemas presentados por Donald Trump; además de otras cuestiones como el estilo de gobernar de AMLO, la relación con las fuerzas armadas, la revocación de mandato, etcétera.

Finalmente, lo que hace Lorenzo Meyer, al responder el cuestionario que Proceso le envió es contextuar de la mejor manera la presidencia de AMLO, desde cómo llegó hasta su segundo año y lo que se viene en el 2021.

No sin dejar de señalar, claramente, cuando se le cuestiona de:

“-¿Qué piensa de la posición presidencial de preferir la lealtad a ciegas a  la capacidad?”, que:

“-La pregunta así formulada es tan tendenciosa que no se presta a una respuesta a la altura del cuestionario”. 

¿Qué acontecerá?

En alguna medida la moneda está en el aíre y mucho va a depender de cómo se libren las elecciones intermedias y la cuestión de la consulta sobre la remoción presidencial, en tanto nos pondrá en un contextos de suma confrontación en la que se jugarán dos proyectos: el de la continuidad de la llamada 4 T (que mucho le falta para su realidad) o el del regreso al pasado, en el que unos pocos disfrutaban de enormes privilegios; fiscales, económicos, y de todo tipo.

Y la condición era la de no decir nada sobre la degradación social y económica de la mayoría de  las mexicanas y mexicanos. Así estaban muy contentos y ahora que se quiere acabar con dicha situación, ha despertado las pasiones más irracionales contra el ocupante actual de la presidencia.

¿Qué nos devendrá en el 2021?

Mucho dependerá de nuestro decir y hacer colectivo que, desde mi punto de vista, tiene que ser más activo, cosa que nos llevará, así lo pienso, a una mayor confrontación nacional.

Así están las cosas en este país llamado México.  


Imagen de portada: Milenio.

J. Ignacio Mancilla.

FB: Juan Ignacio Mancilla Torres
T: @CuerdasIgneas / FB: Cuerdas Ígneas
cuerdasigneas@gmail.com

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