Confesión

Comentando un poema, en tres tiempos

J. Ignacio Mancilla

A manera de obertura escritural

La poesía es, quizás, la forma más singular de la escritura, porque se dirige precisamente ahí, al lugar originario y mítico de las cosas y las palabras mismas para jugar de nuevo con su poder performativo.

Y es que: ¿acaso la poesía no tiene su valor, justamente, en que nos posibilita “tantear el dorso de las cosas”? (Nietzsche, Sobre verdad y mentira en sentido extramoral).

Primer tiempo (originario, para mí): una escucha que me hace temblar

Sí, fue algo que resonó y se sintió en el cuerpo todo; hablo del momento en que Lupita Aguayo nos leía -en mi exposición sobre Nietzsche para el Diplomado Internacional Psicoanálisis y Filosofía: Relaciones (im)posibles; de final muy exitoso- su poema Confesión (habría tanto que decir sobre este añejo dispositivo, tan diferente al psicoanálisis; sin embargo, de ninguna manera ajeno al campo psicoanalítico).

Y es que Lupita Aguayo es una poeta fina y profunda que nos alcanza y arrastra, con su poética, a las dimensiones abismales de la existencia.

poema confesión

Segundo tiempo: la comunicación de un regalo inesperado

Sí, a través de un mensaje de texto Lupita me dice que ha dejado este magnífico regalo en casa de un amigo común; además dicho espacio funcionó como el cuartel general del Diplomado aludido (perdón por la metáfora bélica, pero estamos en tiempos de Pandemia). Inmediatamente le agradecí y ahora lo hago de nuevo, con todo mi corazón: a nombre de la maestra Eunice y del mío, siempre (im)propio.

Sí, la comunicación, cuando es personal, toca el océano de nuestros sentimientos y cuerpo todo para plantarnos, de golpe, en la vorágine del (sin)sentido, a veces perdido, pero con el que siempre tenemos que hacer algo o…

Tercer tiempo: el recibimiento, físico, de un don hecho de letras

Sí, al tener en mis manos tan prodigioso don, voy inmediatamente a leerlos todos completos (dos pequeños, pero grandes textos: Hermetismo cristalino ISusurro de cenizas– y Hermetismo cristalino IIMurmullo de sombras-; además de Un anuario de literatura breve) y… busco en especial el poema que primeramente fue escuchado, a punto del asombro, de manera compartida.

Y… de nuevo, ¡oh, temblor!, evoco ese mágico momento y disfruto todavía más su finura y profundidad. No sin… consecuencias.

El (mi) comentario propiamente (in)dicho: más allá de las palabras y las letras

Sí, Lupita Aguayo logra -con su escritura poética- una puntuación no conceptual sino afectiva -de forma por demás excelsa-; y al hablarnos -con su escritura- de la locura, afirma contundente:

“[…] recrearse en el caos,

en el absurdo de la existencia,

subiendo y bajando

por escalas alternadas”.

Sí, además, nos trasmite que:

“En la errancia, los signos y las cosas

dialogan entre sí,

oquedad donde la vida tiene sentido

y uno puede salvarse”.

Sí, me pregunto (e interrogo también a mis lectoras y lectores): ¿desde dónde “uno puede salvarse”?

Prosigo, no sin rubor, en la cita del poema, pero no sin algunas interpolaciones mías -pido disculpas por anticipado- como herramientas que me posibilitan otra lectura (en esto consiste mi comentario que quiere apuntar a una futura deconstrucción):

“A la luz del [su, de la locura, una gran disculpa, la R] crepúsculo se torna

más concreta [dura como el cemento, la R] la claridad”

Mostrándonos, de ese único modo, el:

“Hogar de objetos trasmutados

con la pasión del que mantiene

su conciencia: descubriendo, ocultando

suturando, extirpando [extirpándonos, la R]”.

Sí, extirpándonos la vida para, precisamente ahí donde la perdimos/perdemos, hacerla nuestra en tanto no nos pertenece, pero tampoco es… de los otros; ni de:

“los otros que no son si yo no existo,

ni de:

“los otros que me dan plena existencia” (Piedra de sol). [perdón a los dos: a Octavio Paz y a Lupita Aguayo, la R]

¿Cómo?, ¿plenitud ahí dónde uno -como sí mismo- se extingue?

Así es. Para dar paso ya no a la claridad, sino a la obscuridad más absoluta de la nada que somos.

¿Se comprende, ahora, por qué el temblor y el vértigo?

Sí, Confesión de mi parte; para estar a tono con el poema:

Confesión

[Con-fe-sí-¿ó-n(o)?]

¿Sí?

¿No?

P. D.

Una gran disculpa Lupita Aguayo, pero… todo esto suscitó y evocó en mí -después, pero antes también- tu poema.

Gracias mil de todo corazón.

De parte mía y de Eunice también.

Postscriptum

En cuanto al Anuario de Literatura Breve, también recibida como don; de Lupita Aguayo me encontré solamente con esto:

“Una hoja se cree raíz

dulce utopía.

La fecundidad está envuelta

en iluminaciones”.

¿Por qué no seguimos creyendo en las utopías?, si son las raíces “dulces” de nuestra “fecundidad” existencial.

¡Ay, de nosotros, sujetos de la sociedad de consumo, que apostamos a que en un producto -casi el que sea- podremos encontrar la felicidad perdida!

¿Estamos perdidxs?

¿Lo sabremos algún día y… actuaremos en consecuencia?

Sí, es justo aquí donde la poesía -en especial la de Lupita Aguayo- puede darnos una poca de luz.

¿Acaso importa que sea… poca?

Guadalajara Jalisco, colonia Morelos, a 4/5 de febrero de 2021.

J. Ignacio Mancilla.

FB: Juan Ignacio Mancilla Torres
T: @CuerdasIgneas / FB: Cuerdas Ígneas
cuerdasigneas@gmail.com

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