VAIVÉN | La bendita y maquiavélica religión

Columna invitada

Eduardo Reyes González

No es posible concebir que en estos tiempos, después de siglos de evolución de la conciencia humana, haya guerras que se distingan por la influencia de un ser etéreo, seres mitológicos o bajo los designios de un puño de letras escritas por un mesías y con teologías mal interpretadas por unos seguidores; y es que, aunque la historia nos ha demostrado que estas guerras dañan más de lo que benefician, todo se da bajo un manto ideológico imaginario, alimentado por intereses económicos e ignorado por una sociedad ajena a los problemas mundiales, lo que parece nunca terminar.

Comprábamos ya que ninguna guerra se pueda asimilar como un proceso de formación de paz, sin embargo, aún existen factores políticos, económicos, o territoriales que la detonan. El hecho de que la religión entre como verbo inmerso, causa estragos que se heredan con el paso del tiempo entre los creyentes, solo como ejemplo, el que nuestro presidente haya solicitado a España, después de 5 siglos, que se pida perdón por los estragos cometidos durante la conquista al pueblo indígena del territorio americano.  

Aunque sabemos que antes de la conquista del Nuevo Mundo, ya existieron infinidad de luchas en el viejo continente con banderas religiosas al frente, así como que los pueblos mesoamericanos tuvieron estos conflictos con otros grupos por sus ideologías politeístas, en la actualidad se sigue haciendo a un lado el raciocinio para encontrar puntos de acuerdo.

En el año 1095 el Papa Urbano II mandó llamar a los guerreros religiosos para pelear contra los musulmanes que años antes habían ocupado el territorio llamado Jerusalén, el cual antes de estas intervenciones había sido parte del imperio romano, proceso conocido como la primera Cruzada, en la que el estandarte religioso iba al frente de la caballería, una actividad bélica que por cierto se creía santa, por lo que quien participara en ella (de parte de los católicos) tendría asegurada la gloria eterna; desde estas fechas se remontan los conflictos vividos entre judíos y la comunidad árabe de Palestina, ya que estas tierras al inicio eran judías.

Imagen: David51.

En la Edad Media, ante la decadencia de la religión cristina católica en Europa, debido a nuevas visiones de la realidad, el desarrollo de estudios científicos empíricos y filosóficos, alejado de la suposición, superstición y asignación de mandatos por cuestiones divinas, se llevaron varias incursiones por parte de adeptos religiosos, todo de manera agresiva a la comunidad, impulsando el señalamiento de brujería, imponiendo el conservadurismo ante grupos protestantes, no religiosos, y diversas persecuciones; como sabemos, aquello terminó en miles de muertes. La religión católica tuvo miedo a aceptar el avance científico e ideológico como evolución del ser humano. Por otro lado, el razonamiento de que un ser etéreo con su obra haya creado todo y, por su voluntad, haya designado cada acción en la humanidad, se volvió, desde ese tiempo, una idea caduca.

En América se vivió este enfrentamiento, el cual cambió por siempre la fisionomía de nuestra cultura, cuando los españoles “descubrieron” el Nuevo Mundo, ellos tenían una visión influenciada completamente por la religión, y percibieron a un grupo de indios incivilizados carentes de educación, idolatrando a falsos dioses, viviendo sin ropas, pecadores por nacimiento y de falsas ideologías, cuando sabemos que nuestra cultura era una de las más ricas científica e ideológicamente hablando. El adoctrinamiento lo seguimos realizando hasta nuestros días, en una comunidad mexicana mayormente católica, en la que la Iglesia es parte fundamental de nuestra cultura y se continúa el estudio de esta religión; llevamos a cabo procesos de purificación en el bautizo, confirmación, casamiento y más actos paganos-religiosos-cristianos. Seguimos siendo, para la Iglesia, aquellos incivilizados seres, hasta que llega a nosotros la divinidad. Y, además, seguimos enalteciendo estas luchas, recordemos que en algunos pueblos de la república mexicana se realizan escenificaciones precisamente de las cruzadas, como la pelea de moros contra cristianos, es decir, enaltecemos la imposición de la religión.

En la época moderna existen algunos ejemplos de grupos religiosos que toman su ideología como motivo de disputas eternas en el que ser mártir es sinónimo de una vida eterna, hay claros ejemplos en la comunidad islámica; en Siria grupos sociales iniciaron una protesta contra su dictador, un hecho meramente político que se convirtió en una lucha entre chiitas y suníes, dos grupos religiosos dentro de un mismo clero, para ver quien iba a sustituir a su profeta Mahoma, ninguno de los dos se puso de acuerdo y siguen estos dos bandos peleando entre sí.

Imagen: Pettelinfort.

Irán e Irak confrontaron una batalla intensa en los años 80, en la que a pesar de que se sujeta la teoría de que fue un conflicto por territorio de estos países vecinos, se adjunta el hecho de que Sadam Huseín, líder de Irak, era seguidor del islam radical en el que la religión era parte de su filosofía gobierno, mientras Irán era un territorio gobernado por un estado laico, aunque el pueblo era islamista también.

Irlanda del Norte desarrolló una guerra entre católicos y protestantes que tuvo su origen histórico en la Edad Media, pero que se revivió a mediados del siglo XIX, estos grupos religiosos solicitaban, por medio de partidos políticos, asumir el poder después de tener su independencia de Inglaterra, ante la falta de acuerdos estalló un enfrentamiento armamentista entre estos grupos, para que al final compartieran los poderes, hasta la fecha.

En la actualidad existen gobiernos teocráticos que se impulsaron mediante banderas religiosas, como es Egipto o Arabia Saudita, donde las normas y reglas no van solo de la mano de las leyes ciudadanas, sino también bajo el manto de las leyes religiosas; los atentados desarrollados en el principio del siglo XX contra las Torres Gemelas en Nueva York, o en países europeos, van influenciados por diversas religiones contrarias al sistema capitalista y sus prácticas liberales, atentados perpetrados principalmente por islamistas radicales.

Imagen: DariuszSankowski.

Y esta parte de la historia nos lleva ahora a lo que se vive entre israelíes y palestinos, la cual se ha caracterizado por la lucha territorial y religiosa, a sabiendas que este conflicto data de muchos siglos atrás, cuando los musulmanes invadieron estas tierras de Jerusalén y del constante exilio en el que han estado los judíos en Oriente Medio y Europa, desde la primera guerra judía en el siglo I, en donde, ante la popularidad de las leyes de Moisés, el Imperio romano arremete contra esta población, exiliándolos y posteriormente creando Palestina, con la avenencia de los asentamientos árabes de la zona, lugar en el que además Jesús predicó su cristianismo; este territorio es el lugar en donde se mezclan tanto el judaísmo, el cristianismo y el islamismo, aunque el judaísmo, es base de estos dos últimos.

Pero no solo es eso, a mediados del sigo XIX y ante el duro padecer de los grupos judíos que fueron exterminados y además desterrados de otros territorios como Polonia, Alemania o Rusia, regresaron a estas tierra que para ellos es sagrada, según su religión, y por designio divino tienen derecho a un estado propio; los judíos tienen dentro de su concepto la idea de que la religión es la base de su vida, tanto social como política, Palestina había utilizado una política laica en sus ideologías, pero ante el asenso de Hamás, grupo político religioso que controla parte del gobierno palestino, se endureció el conflicto que no ha terminado por más resoluciones que se puedan plantear. Somos ahora observadores de una guerra religiosa en la que los misiles son la herramienta por la cual Dios, en sus diferentes nombres y representaciones, hablan para demostrar quién tiene la razón.

Imagen: MoneyForCoffee.

Todo evoluciona, la educación, la tecnología y la ciencia, como disciplinas que apoyan el desarrollo de la humanidad, se abren los ojos ante nuevas posibilidades para el desarrollo común. No se reniega de que la mayoría de las religiones profesadas en nuestro planeta invocan hacia la pacificación del individuo y la armonía social, pero más allá de aceptarlas, aun con todas sus limitantes y errores, la religión también debería demostrar su evolución a los nuevos procesos sociales, ser partidaria de la creación de nuevas filosofías, aunque esto determine el inicio de su extinción o conlleve a perder adeptos que mantengan sus intereses ideológicos y, sobre todo, económicos.

Eduardo Reyes González.


Fuentes:

https://www.elfinanciero.com.mx/opinion/macario-schettino/guerras-religiosas/

Imagen de portada: Thomas B.

Las opiniones vertidas en las columnas invitadas y en las publicaciones especiales reflejan el punto de vista de su autor o autora y no necesariamente el de Cuerdas Ígneas como proyecto de escritura. Para comentarios, observaciones y sugerencias escríbenos a: cuerdasigneas@gmail.com

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