VAIVÉN | ¿Cómo hacen para perdonarse todo lo que no fueron?

Columna invitada

Eduardo Reyes González

Yo quería ser astronauta, no lo recordaba tan nítidamente hasta estos días de encierro, en los que la remembranza me llevó a mis años de niñez. Rememoré que siempre anhelaba ir a casa de la abuela a ver las estrellas en la noche despejada, la intención de salir de este planeta, volar mas allá de los visible, era una tentación fidedigna que, al final (aunque también era una alegoría en mi vida para escapar de momentos difíciles), ir más allá de lo terrenal siempre fue una ilusión.

Posteriormente, tenía la intención de ser algún tipo de científico, esto ante mi fascinación por destruir cosas y volverlas a armar con piezas diferentes, ya fueran juguetes, radiocontroles o aparatos eléctricos, algo recurrente en los niños que hace, a veces, a los padres ilusionarse y soñar que nosotros podemos ser algo especial en el futuro, es decir, ser personas importantes, vislumbrar el éxito como doctores, mecánicos, empresarios, etc., siendo nuestra niñez el principio de la creación de miles de sueños que nacen de la necesidad de visualizar un futuro. Lamentablemente, con el paso del tiempo, estos sueños se van diluyendo, se convierten en sueños rotos, en mi caso se quedaron guardados en el mismo costal donde guardaba mis juguetes de niño, ahí donde tomaba mi avión de juguete y soñaba con volar algún día.

Es claro que depende mucho de nuestro círculo social lo que determina qué se quiere ser de grande. En principio, un niño está expuesto a héroes de la televisión, personajes de caricaturas, figuras de autoridad y poder dentro de la comunidad; lo primero que llegue a nuestro cerebro como reflejo de lo vanagloriado. Debido a que a esa edad no podemos interpretar o discernir acerca de los defectos que puede tener un superhéroe o alguna profesión en específico, desde pequeños ponemos en el pedestal aquello que nos gustaría ser o eso que nos pueda defender de todo lo malo en un futuro, sin embargo, toda profesión tiene sus debilidades, sus carencias, sus enmarañados procesos.

sueños infantiles
Imagen: Victoria Borodinova.

En el 2019, la Escuela Nacional para Maestras de Jardín de Niños, realizó un estudio en 9 escuelas de preescolar de diferentes alcaldías de la Ciudad de México, a un total de 847 alumnos se les preguntó algo muy sencillo: ¿Qué quieres ser de grande? Las respuestas fueron en su mayoría esperadas, los niños mencionaron que querían ser: policía (134), seguido de profesiones como doctor (113), bombero (71) o maestro (69), de ahí en adelante, respuestas de lo más divertidas manifiestan la inocencia de los niños, por ejemplo, algunos querían ser un sol, un millonario, Mickey Mouse, una esposa, surfista, youtuber, ratero y Santiago quiere ser Santiago; solo nueve niños manifestaron querer ser como sus padres.

En esta ímpetu, el individuo va creando la necesidad de crecer rápidamente para poder materializar este querer ser, en la pubertad ser una persona mayor con el futuro definido en la mente lleva la idea de dejar el nido como símbolo de independencia, esto se ve frustrado cuando nos enfrentamos a lo que realmente la sociedad y el mundo de allá afuera nos está ofreciendo, ya no solo tenemos que analizar nuestras oportunidades, también nuestras limitantes, amenazas, riesgos y, sobre todo, lidiar con las expectativas de nuestra familia y de la comunidad que nos rodea, ya no es solamente lo que queremos ser, sino hasta dónde podemos ser y hasta dónde quieren los demás que yo sea.

Ya de adultos nos forjamos no con el ¿qué somos?, sino con el acento específico de cómo queremos ser, qué reflejamos, cómo lo logramos, y aparte lidiar con el hecho de que no somos individuos únicos con el sueño de ser alguien, además nos incluimos en una sociedad competitiva en el que otras personas siguen los mismos sueños y es ahí donde la vida se va degradando, en la competencia.  

profesiones en méxico
Imagen: Pixabay.

Forjarse una personalidad individual, dentro de un sistema tan complejo del deber ser, es una de las grandes encrucijadas del ser humano. Aunque se tiene la posibilidad de vivir con libertad y exigirse hasta donde la propia voluntad nos alcance, es una de las cosas que menos se hace ante los designios que la sociedad impone, teniendo como evidencia miles de jerarquizaciones que te designan lo que es éxito o el fracaso. En tiempos pasados ser un licenciado te hacía parte del éxito social que, al final de cuentas, te generaba reconocimiento; en nuestros tiempos lo académico se ha degenerado, importa mucho menos que seas licenciado, es el reconocimiento lo que en verdad te hace exitoso en la vida, más con las redes sociales que se nutren de la exposición del ser humano, lo vemos claramente con el éxito de los influencers, que son alimentados por los likes y seguidores.

Entre los dilemas del querer ser o el deber ser existe un frágil hilo al momento de tomar una decisión de nuestro futuro, entre lo que la sociedad nos dicta en la formulación del éxito, un auto, una casa, una familia o dinero, seguir la profesión del padre o tener algún vínculo directo con el negocio familiar que por comodidad o reciprocidad se acepta.

¿Qué pasa con nuestros sueños de niños? Y es que se diluyen tan fácil, se absorben con tanta rapidez en el olvido que la vida nos va llevando por el camino que se forja, obviamente no es una condicionante universal, creo que existen millones de personas para las que el camino fue claro y por voluntad propia llegaron a ser personas que lograron sus sueños, comprendiendo que el éxito es una medida individual, pero son más los observadores que se quedaron en el querer ser.

niños y futuro
Imagen: Pen_ash.

Al final de la noche, las responsabilidades y los ideales impuestos forman nuestro querer ser, no lo que soñábamos y es ahí donde el individuo clama regresar a ser niño para que esos sueños puedan ser reformulados.

Para los mexicanos que logran llegar a estudiar una carrera universitaria, las profesiones más demandadas son: Administración de Empresas, Derecho, Mercadotecnia, Ingeniería en Sistemas, Psicología, Arquitectura, Medicina, Comunicación y Turismo; sin embargo, del total de mexicanos, solo el 17% tiene la oportunidad de estudiar una profesión, y el 50% de ellos no trabaja en lo que estudió, aun así, los datos de empresas empleadoras manifiestan que el 52% de sus vacantes no encuentran talentos adecuados.

El 62.3% de mexicanos en edad laboral (mayores de 15 años) trabajan en el área de servicios, es decir trabajan para un jefe, empresas corporativas o de gobierno, el 48.8% de mexicanos trabaja en el sector informal, de autoempleo o sin seguridad social, y de todos estos el 75% de los mexicanos no están satisfechos con el trabajo que realizan, mi duda aquí es, ¿cuántos de estas personas lograron sus sueños?

Al parecer, ni la felicidad, ni el bienestar, son de las necesidades prioritarias del ser humano, en un entorno lleno de estrés, el mundo colmado de competencias nos grita que el  verdadero bienestar individual se logra siendo mejor que otro, y la sociedad se ha dado a la tarea de recalcar esto; todo en este mundo es una competencia, desde ver quién tiene el mejor promedio, quién tiene el mejor puesto de trabajo, quién tiene el mejor lugar en el concierto, todo es una competencia interminable, ya no sabemos valorar en estos tiempos lo que la naturaleza no brinda, aquello que es gratuito y que se nos da a manos llenas: el oxígeno, el agua, los recursos naturales, etc.

adultez y sueños perdidos
Imagen: Pixabay.

Tal vez, con el paso del tiempo, los sueños o las metas van cambiando, se van desarrollando nuevos objetivos en la vida, nuestros héroes van cambiando, nuestros ideales van siendo otros, al final de cuentas, la vida es un proceso en el que una parte importante es sobrevivir en un mundo complejo, donde continuamente nos estamos exponiendo a muchos niveles de dificultad, así como seguimos un instinto nato, como animales que somos, en el que el impulso de alimentarnos, defendernos y reproducirnos sigue dentro de nuestras células, a la par, nuestra mentalidad nos ha llevado a querer un poco más; como individuos pensantes de la sociedad tenemos la necesidad de competencia, sin darnos cuenta de que, al final, lo importante antes de llegar a nuestra muerte es estar satisfechos por lo vivido y no por todo lo material obtenido.

Resultó que no fui astronauta ni científico, pero al formarme una profesión seguí mi instinto y busqué en cada práctica profesional o laboral lo que me diera una satisfacción en el momento que se vivía, lo que me diera una sonrisa de lo realizado, lo que también pudiera tomar como una herramienta, un impulso para hacer más cosas y que me diera la oportunidad de viajar y conocer nuevos lugares. Hasta ahora lo he logrado, ser astronauta o volar, es algo que tal vez el tiempo me dé, los sueños se viven hasta el último suspiro de esta vida, nunca es demasiado tarde.

Eduardo Reyes González.


Imagen de portada: Lars Nissen.

Las opiniones vertidas en las columnas invitadas y en las publicaciones especiales reflejan el punto de vista de su autor o autora y no necesariamente el de Cuerdas Ígneas como proyecto de escritura. Para comentarios, observaciones y sugerencias escríbenos a: cuerdasigneas@gmail.com

Fuentes:

https://journey.coca-cola.com/historias/por-que-el-92-de-las-personas-no-cumple-sus-propositos-de-a-o-nuevo-y-3-claves-para-que-usted-si-lo-logre

http://revistavoces.net/que-quieren-ser-los-ninos-de-grandes/

https://eresmama.com/deja-tus-hijos-tengan-propios-suenos/

www.elblogdeyes.com/cuando-somos-ninos-queremos-ser-grandes-y-cuando-somos-grandes-queremos-ser-ninos/

https://www.campusromero.pe/blog/potenciar-mis-conocimientos/cinco-metas-para-tu-crecimiento-personal-y-profesional-que-debes

https://mextudia.com/rankings/carreras-con-mayor-demanda/

https://expansion.mx/carrera/2020/01/30/jovenes-no-trabajan-estudiaron-empresas-falta-talento

konfio.mx/tips/noticias/mexicanos-no-estan-satisfechos-con-su-trabajo/

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