Después de ver las recientes noticias de los campos de exterminio en Jalisco el mes pasado, quisiera hacer contigo, estimado lector, una reflexión acerca de cómo la mercadotecnia ayuda a narrar historias controversiales que resaltan el lado positivo y glamuroso de historias de criminales famosos, en lugar de ayudar a crear una visión objetiva del daño que estos ocasionan en nuestra sociedad.

Como con cualquier otra tendencia existe una relación directa entre las series y películas con la moda, música, redes sociales y marcas de productos que son controversiales objetos del deseo. Quédate conmigo para analizar este tipo de mercadotecnia en películas y series famosas; además, brindaré de mi opinión acerca del famoso cantante Peso Pluma y el trabajo publicitario que se ha hecho para él.

Considero que como mercadólogos y publicistas somos responsables de los mensajes que transmitimos a la sociedad a través de los diversos medios de comunicación, los cuales son utilizados para hacer campañas publicitarias y la mayoría de las veces no estamos conscientes del daño que podemos hacer o del poder que tenemos para aportar al cambio que queremos ver en la sociedad.

Una persona al lado de un pizarrón negro. (Foto: Lucas Andrade, banco de imágenes Pexels).

Apología del delito es un término usado frecuentemente en lenguaje jurídico, en el ámbito del derecho penal, y está relacionado con la defensa de ideologías controvertidas.

La apología del delito intenta justificar acciones ilegales o de dudosa legalidad, tratando de hacer comprender que la acción debe realizarse por corresponder con principios éticos. En pocas palabras es el elogio público de un acto que ha sido declarado criminal.

En nuestro país el Código Penal Federal establece que, a cualquier persona que incite públicamente a cometer un delito, o haga apología de este o de algún vicio, se le aplicarán de 10 a 180 jornadas de trabajo en favor de la comunidad.

Actualmente el Código Penal no estipula la pena de privación de la libertad para quien cometa este ilícito, solo menciona una sanción de 10 a 180 jornadas de trabajo comunitario. 

Una nueva iniciativa en la cámara de diputados el año pasado proponía endurecer las sanciones de 60 a 300 jornadas de trabajo comunitario al que incite públicamente a cometer un delito o haga apología de este a través de cualquier medio de comunicación, incluidos los medios digitales. 

Esta iniciativa no ha sido aplicada en el Código Penal hasta el día de hoy porque modificaría la Ley de Telecomunicaciones y Radiodifusión.

Disfraces de Halloween. (Foto: Banco de imágenes gratuito Rawpixel).

Especialmente en el cine y la televisión se alimenta el deseo aspiracional por el glamour de lo ilícito. Narrar historias verdaderas es necesario e indispensable, sin embargo, la tendencia siempre va hacia lo que se vende mejor, marcada por lo que quieren ver las personas, lo que generalmente es el lado positivo de cualquier situación.

Como consecuencia, la mercadotecnia en la industria del entretenimiento ayuda a promocionar este tipo de películas, series, música y demás artículos que hacen referencia a la delincuencia organizada.

La industria del entretenimiento audiovisual se ha vuelto una vía extensa y potente para establecer un mito y una cultura aspiracional sobre la vida en el crimen organizado, su opulencia e impunidad, porque, aunque la vida sea corta, parece ser la salida más fácil de la pobreza, o la única posible.

Pero ¿en realidad lo es? En lo personal, la vida propia o la de un familiar me parece un precio bastante alto que pagar.

Esos estímulos provienen en gran parte de Hollywood, con películas que exaltan a delincuentes que estafan, roban e incluso matan sin escrúpulos. Se muestran en estos filmes personajes principales y antihéroes carismáticos.

En lo que respecta a la televisión nacional, existen varias series, telenovelas y películas que han abordado el tema del narcotráfico y el liderazgo de organizaciones criminales desde la perspectiva biográfica, mitológica, erótica y política. Series como Narcos: México o El señor de los cielos resaltan para el público mexicano figuras del narco como Miguel Ángel Félix Gallardo, Rafael Caro Quintero, Amado Carrillo Fuentes o Joaquín Guzmán Loera, mejor conocido como El Chapo.

Sin embargo, esta cultura del narco va mucho más allá del cine y la televisión, basta con una visita a las ciudades controladas por el narco para darse cuenta de que la narcocultura ha permeado en la música, la ropa, los autos e incluso en la arquitectura.

En México, existe un distanciamiento civil evidente hacia la autoridad del Estado y una romantización de la autoridad de las mafias, con las que una parte de los sectores menos favorecidos de la población se relaciona e identifica, más por los fallos que ha tenido el Estado para protegernos como sociedad y las desigualdades económicas de nuestro país. Muchas veces estas mafias hacen campañas para ganar la lealtad de las personas con estímulos económicos o a través de amenazas y miedo colectivo.

Desde el cine nacional no se ha podido abordar este tema tan delicado con una perspectiva reflexiva. Las películas de mero entretenimiento son las que llegan a las salas comerciales porque es lo que vende más y lo que el público pide.

Carro negro moderno en un garaje. (Foto: Jae P, banco de imágenes gratuito Pexels).

¿Cuáles son algunas de las famosas series que en mi opinión hacen apología del delito?

Empecemos con Breaking Bad, una serie nominada y ganadora de varios premios prestigiosos en televisión. Si no la has visto, te cuento un pequeño resumen. Esta serie narra la historia de Walter White, un profesor de química con problemas económicos a quien le diagnostican un cáncer de pulmón inoperable. Para pagar su tratamiento y asegurar el futuro económico de su familia, comienza a cocinar y vender metanfetamina, junto con Jesse Pinkman, un antiguo alumno suyo.

La serie, ambientada y producida en Albuquerque, Nuevo México, se caracteriza por justificar las acciones de estos personajes principales, mostrando todos los aspectos de la vida de estos y mostrando a la autoridad como poco razonable. De esta forma el espectador desarrolla mayor empatía por los personajes principales que son criminales.

Breaking Bad tuvo un éxito tan grande y permeó tanto en la cultura popular en Estados Unidos que en el Super Bowl de 2023 se realizó un anuncio haciendo referencia a los momentos más icónicos de la serie, una que se estrenó hace más de 10 años y que el público aún recuerda.

Otra serie de la que muchas personas estaban hablando a principios del año en curso es El juego del calamar. Esta serie coreana está inspirada en hechos relacionados con el tráfico de órganos y trata de personas, acontecimientos reales que sucedieron en Corea del Sur en la década de 1980.

Netflix añade elementos que hacen a la serie atractiva para el espectador, incluyendo un carismático personaje principal que narra la historia de cómo llegó a ese lugar en dónde 456 participantes deben pelear por su vida para ganar una sustancial suma de dinero que los ayudaría a salir de la pobreza.

En la serie vemos todos los aspectos de la personalidad del personaje principal y las personas con las que este genera una conexión durante estos sádicos juegos; a pesar de todo lo que los personajes se ven forzados a hacer, el espectador llega a generar empatía y justificar el asesinato de otros jugadores.

La euforia que causó El juego del calamar en México fue tal que la famosa cadena de hamburguesas Carl ‘s Junior, hasta el mes pasado, tenía promociones de paquetes de comida que hacían referencia a la famosa muñeca asesina y al personaje principal de la serie.

La casa de papel una serie española que fue número uno en vistas en nuestro país durante varios meses después de su estreno. Debo admitir que esta es una de mis series favoritas de habla hispana, sin embargo, considero que es de las que más hacen apología del delito por la controversial narrativa que maneja.

Un pequeño resumen por si no la has visto. Se narra la historia de un carismático e inteligente personaje principal al que llaman “El Profesor”; este antihéroe forma un equipo de atracadores profesionales para imprimir billetes y robar la casa de moneda y timbre en España, esto sucede en la primera temporada de la serie; más adelante, en su segunda temporada, continuar la hazaña y robar la reserva de oro del banco de España.

Esta serie es problemática porque pone a los delincuentes bajo una luz de amigos del pueblo revolucionarios, a pesar de que están robando y reteniendo personas en contra de su voluntad. A la par, vemos a la figura de autoridad y al Estado como poco razonables e incluso menos inteligentes que los delincuentes, al igual que en Breaking Bad, cuestión que complica que el espectador genere empatía con estos en lugar de con los delincuentes.

En cuanto al manejo de la mercadotecnia de esta serie, independientemente de si esto es moral o éticamente correcto, considero que esta ha sido una de los productos televisivos,que hacen apología del delito con técnicas de marketing más efectivas, quizá por esta razón también es de mis series favoritas.

Una de las marcas que hace su aparición estelar en esta famosa serie es la cerveza española Estrella Galicia, sin embargo, la mercadotecnia está presente en otros aspectos de la serie con elementos reconocibles, cómo las máscaras de Dalí y el uniforme de color rojo; otro elemento es el discurso revolucionario y de resistencia que ha permeado en la música y la cultura popular tanto que se han realizado diferentes versiones de la canción Bella Ciao, que escuchamos frecuentemente en la serie. Un ejemplo es el remix que realizó el famoso DJ Steve Aoki, que claramente hace referencia a la serie de Netflix y no a la canción italiana original.

Inventing Anna es otra serie de la plataforma Netflix que claramente pinta al personaje principal bajo una luz muy favorecedora. Esta serie narra la historia de Anna Delvey, una chica que estafó a muchas personas en Nueva York, Estados Unidos fingiendo ser una heredera alemana.

Esta serie es problemática porque muchas veces es aspiracional, ya que muestra la vida de lujos que Anna logró tener con base en mentiras y engaños, y justifica sus acciones pintándola como una especie de Robin Hood moderna, inteligente y carismática. La serie no muestra la realidad de lo que pasó con ella después, pero sí generó publicidad gratuita para esta persona que salió de la cárcel después de que se estrenó la serie y además generó millones de ventas para el libro que inspiró el material audiovisual.

Como último tópico de este apartado, quiero tocar el tema de las series también de Netflix, Narcos y Narcos México, algo que considero es un tema sensible para nuestro país, ya que retratan algunos aspectos de la brutal realidad de lo que estamos viviendo en México.

Lo más problemático de estas series, al igual que lo mencionado con anterioridad, es que construyen un puente empático a partir de las interpretaciones de los actores e incluyen elementos que se pueden llegar a asumir como cultura popular mexicana. Esa empatía y preocupación por los protagonistas parece borrar la verdadera conformación histórica, social y política de los narcotraficantes retratados.

El manejo de los lujos adquiridos por los narcotraficantes y la familiaridad con la que se mueven en el mundo empresarial y político reflejan una actitud que cae en lo aspiracional. En ocasiones, estas series retratan una estetización del crimen que borra la importancia de la terrible situación que continuamos viviendo.

En cuanto a estrategias de mercadotecnia en la serie Narcos México, cabe mencionar el personaje que interpreta Bad Bunny, una superestrella actual de la música latina, lo que genera curiosidad entre sus seguidores y vemos una vez más una romantización del crimen organizado.

Mujer joven viendo películas de horror. (Foto: Wesley Davi, banco de imágenes gratuito Pexels).

Para dar un poco de contexto, Emilia Pérez es una película que trata sobre la líder trans de un cártel mexicano que se reconcilia con su pasado. Esta película fue nominada a 13 premios Oscars, más que cualquier otro filme de este año.

En nuestro país ha sido muy criticado por su descripción completamente estereotipada del país y la minimización de la violencia que ha afectado profundamente a tantas personas en nuestro país.

Emilia Pérez se estrenó en los cines mexicanos el 23 de enero del año en curso, cinco meses después de su estreno en Francia y dos meses después de su estreno en Estados Unidos. En México, los cines que proyectaron la película generalmente se encontraban vacíos e incluso algunos espectadores mexicanos descontentos exigieron la devolución de su dinero.

La película desde su estreno ha sido objeto de muchas burlas en redes sociales y fue denunciada por las familias de las víctimas de la violencia en México, y con justa razón.

Una de las principales críticas a Emilia Pérez es que trivializa la actual lucha de México contra el crimen organizado. La película es un musical, con números de canto y baile, que incluyen letras sobre cadáveres arrojados en ácido, lo cual es muy problemático por la falta de sensibilidad, pues muchas veces hasta parece una comedia sin intención de serlo. Lo equivalente en Estados Unidos sería hacer musicales sobre los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001.

El público mexicano también ha criticado la falta de talento mexicano delante y detrás de la cámara. Los mexicanos se sintieron menospreciados cuando el director de casting de la película declaró que, aunque los miembros del equipo buscaron actores en México, se decidieron por las mejores opciones, aunque no fueran mexicanas.

Para la película se eligieron actrices principales como Zoe Saldaña, estadounidense de ascendencia dominicana, Karla Sofía Gascón, actriz transgénero española, y Selena Gómez, una estadounidense de ascendencia mexicana.

Con toda la polémica que ha desatado esta película y debido a todo el contexto social en el que se estrenó, en México se percibe como una explotación de la tragedia actual que representan el narcotráfico y las miles de personas desaparecidas debido a la violencia generada por el crimen organizado.

A pesar de que existen muchas series de narcos, que se apropian de temas de la narcocultura para contar historias, la diferencia entre la serie Narcos y Emilia Pérez tiene que ver con todos sus elementos, entre ellos un director francés que ha dicho que no estudió México porque lo que sabía era suficiente para retratar a nuestro país y una directora de casting que declara abiertamente que buscó las mejores opciones sin importar si los actores son mexicanos o tienen alguna relación directa o no con la cultura que representaron.

Soldado con metralleta en el bosque. (Foto: GMB Visuals, banco de imágenes gratuito Pexels).

La relación de la violencia con la música regional mexicana existe desde siempre. Los narcotraficantes son amigos de los músicos, como lo son de gobernadores, jefes de policía o militares.

La relación entre el crimen organizado y las estructuras sociales mexicanas es mucho más profunda que la de simples músicos que tocan en sus fiestas o que son contratados para hacer corridos y glorificar sus hazañas. El dinero del narcotráfico hoy en día está detrás de muchos negocios que ni nos podemos imaginar, como marcas de cerveza, restaurantes, constructoras, hospitales o empresas proveedoras de gobiernos municipales y locales.

Mientras tanto, los policías que sí investigan son asesinados diariamente y las madres que buscan a sus hijos son ejemplo de que vivimos bajo estructuras judiciales de un país sometido al crimen organizado.

Los corridos tumbados no podrían contar hazañas bélicas si estas no ocurrieran. Los habitantes de ciudades dominadas por el narcotráfico como Guadalajara, Ciudad Juárez, Tijuana o Culiacán saben lo que es no poder volver a casa por narcobloqueos.

El problema de la violencia no es consecuencia de la música regional mexicana, es al revés, este tipo de música, en especial el género de los corridos tumbados, es consecuencia de la violencia que se vive día con día en nuestro país y tiene mucho éxito porque las personas que la disfrutan encuentran en ella historias de ellos mismos o de sus conocidos.

Banda Mexicana. (Foto: Rodrigo Ortega, banco de imágenes gratuito Pexels).

Analicemos el caso de Peso Pluma, uno de los artistas más exitosos de los últimos años en el género de corridos tumbados. Su nombre de nacimiento es Hassan Emilio Kabande Laija, y actualmente está bajo investigación en Estados Unidos, donde es retenido constantemente en aeropuertos para largos interrogatorios por sus supuestos nexos con el Cártel de Sinaloa, de los cuales el cantante no ha hecho ninguna declaración hasta el día de hoy.

Peso Pluma se ha vuelto un fenómeno viral internacionalmente gracias a las estrategias de mercadotecnia que se han aplicado para exportar este tipo de música al mundo. ¿Cuáles son algunas de estas estrategias? Te lo platico a continuación.

La doble P para empezar cuenta con una imagen física atractiva para países en Europa y Estados Unidos porque es un hombre blanco, delgado y tiene una cara con facciones que muchas personas consideran atractivas, esto lo acerca al estándar de belleza hegemónica que todos conocemos; habla inglés a la perfección, viste ropa de marcas de lujo en tendencia como Balenciaga y Burberry, combinadas con marcas accesibles para un público más amplio, como son las gorras New Era de equipos estadounidenses, la ropa deportiva Adidas y los tenis Jordan.

A estos elementos se les suma un toque aspiracional con joyería de oro y diamantes. Es imposible no ver que estos mismos elementos en su vestimenta son usados por cantantes del género rap o hip hop en Estados Unidos.

Ninguno de estos elementos en su imagen es casualidad, ya que sirvieron a la perfección para exportar al mundo los corridos tumbados. Funcionan porque Peso Pluma es un cantante que se aleja de la imagen estereotipada del mexicano bajito, moreno y gordito que no habla inglés o el típico norteño exótico con botas y sombrero vaquero, dando lugar a una imagen que se adapta a las tendencias estéticas mundiales y que se puede comunicar perfectamente en inglés, un idioma que se ha vuelto dominante en el mundo occidental, mientras mantiene el misterio y exotismo que les gusta tanto a los extranjeros de nuestro país.

Estos elementos no solo se encuentran en su persona, su música incluye menciones a elementos en tendencia como es la canción Lady Gaga, título que usa el nombre artístico de la famosa cantante estadounidense de música pop Stephanie Germanotta. La canción en sus letras incluye los términos influencer e Instagram, haciendo una referencia directa a creadores de contenido y redes sociales, elementos que son muy difíciles de encontrar en otras canciones del género corrido tumbado (o regional mexicano, como se ha vendido fuera de México).

Puede o no gustarnos la música de Emilio Hassan, A.K.A. Peso Pluma, pero como mercadóloga reconozco que el equipo de este cantante hizo un excelente trabajo con su imagen para exportarla y convertirlo en el fenómeno viral que es hoy.

Gente en frente de una multitud. (Foto: Sebastian Ervi, banco de imágenes gratuito Pexels).

Como mercadólogos considero que tenemos una gran responsabilidad debido al poder que adquirimos al transmitir todo tipo de mensajes a la sociedad a través de cualquier medio de comunicación.

Debemos estar conscientes de que hacer apología del delito en cualquier forma contribuye a que las narrativas peligrosas, desoladoras y violentas que suceden en nuestro país se normalicen aún más.

No vamos a evitar que sigan sucediendo atroces crímenes en contra de la sociedad al dejar de consumir o promocionar este tipo de contenidos que retratan a los criminales como algo aspiracional y tampoco digo que el gobierno debe censurar este tipo de contenidos y productos porque, a pesar de toda lo malo que pasa en nuestro país y de los malos gobiernos, México es un país en donde aún existe la libertad de expresión.

Lo que podemos hacer no solo como mercadólogos sino también como sociedad es desarrollar un ojo crítico y selectivo con el contenido que consumimos y los mensajes que transmitimos a la sociedad.

Después de ver escalofriantes noticias como la de los campos de exterminio de Jalisco que superan a ficciones brutales como el El juego del calamar, lo que pretendo es que reflexiones acerca de lo que consumes.

Reflexiona si este tipo de contenido que pretende romantizar al crimen organizado realmente vale la pena, así como en las consecuencias que promover este tipo de contenidos trae consigo.

Existen también series, películas y documentales que no pretenden romantizar al crimen organizado y que hablan de la dura realidad que se vive en México sin ignorarla. Al final, tú eliges el tipo de contenido que consumes.

Si leíste hasta aquí te lo agradezco mucho y te dejo esta reflexión de tarea estimado lector.

Periodistas filmando protesta. (Foto: David Peinado, banco de imágenes Pexels).

https://es.wikipedia.org/wiki/Breaking_Bad

https://es.wikipedia.org/wiki/Apolog%C3%ADa_del_delito

https://mexico.as.com/mexico/2021/10/13/tikitakas/1634149027_634287.html

https://www.bbc.com/mundo/articles/cn54v2qvn50o

https://comunicacionsocial.diputados.gob.mx/index.php/boletines/piden-aumentar-sanciones-a-la-apologia-del-delito-y-considerarla-como-ilicito-de-delincuencia-organizada

https://www.infobae.com/america/mexico/2021/11/02/que-significa-hacer-apologia-del-delito-y-que-sancion-implica/

https://www.eleconomista.com.mx/arteseideas/La-delgada-linea-frente-a-la-apologia-del-crimen-en-el-cine-20230109-0011.html

https://www.eluniversal.com.mx/tendencias/carls-jr-lanza-combo-de-el-juego-del-calamar-en-mexico-esto-es-lo-que-incluye/

https://redactorasdigitales.com/la-casa-de-papel-la-marca/

https://www.nbcnews.com/think/opinion/netflix-s-inventing-anna-makes-anna-delvey-antihero-ncna1288983

https://www.infobae.com/mexico/2025/02/05/por-que-investiga-a-peso-pluma-el-gobierno-de-eeuu-lo-retienen-por-horas-en-los-aeropuertos-para-interrogarlo/

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