ANIMALES, BESTIAS Y ¿HUMANOS? La inexplicable paradoja de la humanidad

Inés M. Michel*

 

Para Cherry

 
Se ha puesto ya en juego en este blog, el problema de lo humano, de la animalidad y de la humanidad.
La entrada que precede este texto me pareció soberbia, hecha con sabiduría y con una magistral pluma, que sí, es la de mi padre, pero más que eso, se trata de un intelectual como pocos en México (me lo han dicho repetidamente, distintas personas que han trabajado con él), formado tenazmente en la filosofía, su pasión, una que me ha transmitido desde que apenas balbuceaba.
Tengo que decirlo porque viene al caso, porque después de esa entrada titulada ¿Y si los animales respondiesen?, publicada el viernes 15 de mayo, me surgieron muchas, demasiadas preguntas, y también sentí un poco de miedo, lo cual motivó esta pequeña introducción, miedo a no estar a la altura en las siguientes entradas, de un texto tan bello que logró en un corto espacio plantear tantas interrogantes, a manera de carta para las autoridades de la Universidad de Guadalajara, y con una pregunta bellísima: ¿y si los animales respondiesen?
DE HUMANOS QUE ACTÚAN EN LA BESTIALIDAD
Después del asesinato de un pequeño de seis años, a manos de otros menores de edad que en un principio se dijo “jugaban al secuestro”, he leído una cantidad importante de comentarios al respecto que no han hecho más que horrorizarme y que no transcribo aquí para no dar más difusión a dichas posturas, ya bastante difundidas y apoyadas, pero en pocas palabras, hay un clamor popular para que esos niños, que leyendo detenidamente el caso, encuentro que no era un juego lo que hacían, sean juzgados como adultos, se pide que “se aplique todo el peso de la ley”, incluso he leído comentarios enardecidos que piden pena de muerte, o llaman a que se les torture, que “sufran pues eso merecen” porque son “psicópatas”, “sociópatas”, que están “podridos” y no merecen el perdón de nadie. El caso ya ha resonado en medios internacionales. [NOTA EL PAÍS]
Como dije, no los trascribo aquí, pero es fácil encontrarlos en las redes sociales, en los comentarios de periódicos y sitios web donde se están publicando las notas sobre el caso. Hago mención de ellos pues quiero plantear una postura al respecto y de la dimensión que tales palabras representan pues se dan en medio de un acalorado debate, sobre un hecho que ha cimbrado a la opinión pública. En una página de Facebook que sigo, donde se publicaron numerosos comentarios al respecto, y que mencionaba como estos niños habían sido ya denunciados por tortura y asesinato de animales, encontré la opinión de Lydia Viñals, activista a quien no conozco personalmente, pero con quien coincidí en muchos aspectos, me permitiré citar un poco de lo que argumentó, pues me pareció muy atinado y claramente expuesto: 

“Escalofriante es, en todos niveles y desde cualquier perspectiva, la tortura y asesinato de un niño en manos de otros niños, por supuesto no es de sorprender la indignación, veo que se llama a movilizaciones, se exigen acciones, pero nuevamente veo con tristeza y algo de frustración que tienen origen más ‘en la tripa’ que en la razón, se exige superficialmente antes de analizar. Que sean juzgados como adultos es un clamor que ahora recorre redes, es la exigencia generalizada, ok, veamos lo que eso implica, los van a tomar, juzgar y sentenciar como adultos, por lo que sus sanciones serán las de un adulto, básicamente: cárcel, en donde solo se les condenará a escalar (si es que aún cabe más escala en su criminalidad)…” (Página de Facebook: Somos actores de la segunda revolución mexicana, comentario publicado el 20 de mayo de 2015).

El comentario era bastante extenso y seguía a través de una serie de respuestas que tuvo que dar a quienes claramente no habían entendido nada de su mensaje, y la tachaban de insensible o le cuestionaban si ella tenía hijos y si no pediría la muerte para esos niños de encontrarse en una situación así. Últimamente me he alejado de ese tipo de debates pues encuentro muy poca escucha en esos espacios y mucho ataque y descalificación, en esta ocasión me detuve un poco, leí los comentarios y pensé en redactar algo que le compartí a Lydia públicamente, y que ahora comparto por este medio también:
…quiero sumarme a la postura que con tanta claridad y tranquilidad defiendes, y sobre todo por los sinsentidos que has tenido que responder, y que vienen de la terrible incapacidad de leernos y leernos a profundidad, y después de eso responder, estemos de acuerdo o no, con respeto y sin falacias lógicas en el discurso, pues lo más común es hablar (y escribir) sin entender a quien leemos y haciendo de la visceralidad la clave, logrando solo desviar la atención del punto nodal.
Quiero decirte también que difiero con algunas palabras o conceptos que compartiste (más no con el sentido que quieres otorgar a todo el mensaje), como por ejemplo, con el asunto de la reprogramación, que suena mucho a conductismo, y creo que está muy probado que el conductismo no funciona, una crítica fortísima a dicha corriente psicológica la encontramos en la magistral Clockwork orange, del cineasta Stanley Kubrick (esto solo es un dato cultural). A pesar de ello creo que tienes mucha razón en lo referente al tejido social, a la reconstrucción de las relaciones sociales y humanas, y a que México está hundido en un complicadísimo entramado de corrupción, indiferencia, violencia, pobreza… Es largo, ya lo has expuesto muy bien.
 
Con lo de los animales no humanos, toda la razón. Y más que comprobado, lástima que siga sin entenderse, que el respeto por la vida es integral o no es respeto, si no se respeta la vida de un animal no humano, eso deriva en un poco o nulo respeto por la vida humana. Si no hay consecuencias por dañar seres indefensos, sea cual sea su especie, tarde o  temprano eso nos cobra la factura y ahí sí, «todo mundo pierde la cabeza». El asunto es por qué hasta ese momento, supongo que es el egoísmo que como especie nos caracteriza, «mientras no me afecte a mí directamente, lo demás no es tan importante».
 
Por último quiero abonar un punto, tiene que ver con mi área de acción, o mi trinchera: el arte. Aparte de todo lo que mencionas, y que es atinado insisto, también tenemos que hablar del arte, arte al alcance de cada niña y niño en México, jóvenes y adultos por supuesto también, pero es urgente en la infancia, especialmente en el contexto actual; creo que de eso tenemos que preocuparnos y ocuparnos, no es LA SOLUCIÓN, pero es una posibilidad real e inmediata de que hagamos algo con este malestar que nos aqueja, que lxs niñxs escriban, lean cuentos, toquen la guitarra, dibujen cómics, vean cine, acudan al teatro, pinten cuadros, dirijan cortometrajes (con una cámara cual sea), o que disfruten de la música, sea lo que sea lo que puedan y quieran hacer, y que no se considere un mero pasatiempo o algo de «poco provecho que no deja dinero»; y a través de ello ir haciendo caminitos, puentes, esta exposición al arte ha sido clave para personajes que después de triunfar en una u otra área, han hablado de su entorno violento o difícil, en el que el arte fue una alternativa distinta, una posibilidad de vida y sobre todo de un vivir diferente. 

Por supuesto hay ejemplos como Medellín, Colombia, donde se plantearon a nivel gobierno, estas alternativas para barrios con focos rojos de violencia, adicciones y prostitución, llevando arte y oferta cultural así como espacios arquitectónicos para esta propuesta, logrando una transformación impresionante en la ciudad y en los índices de criminalidad que disminuyeron rotundamente, siendo modelo para otros países. Aquí, tristemente estamos lejos de una política así pero podemos plantearla desde la sociedad, asociaciones civiles, individuos, colectivos independientes, y se está haciendo ya. Quise reflexionar sobre esto y compartirlo aquí.
 
Concluyo diciendo sobre los niños que asesinaron al otro pequeño, que desde la lógica más fría, y suponiendo que se actuara como veo que exigen, con castigo ejemplar o con «todo el peso de la ley», solo les dejo para la reflexión que esto es tan efectivo como cortarle una cabeza a un monstruo, del que nacerán dos cabezas más. Estos niños ni son «psicópatas», ni son «sociópatas», de nuevo entro a los términos, pues dichos términos llevan a psicologizar y reducir la explicación a lo más simple y cómodo «ellos son los locos, yo estoy bien y cuerdx», estos niños hicieron algo terrible sí y pudiéramos apoyarnos en la psicología para intentar explicar algunas cosas, pero más allá de eso, son individuos formados (a pesar de su corta edad) en una sociedad que tiene mucho de bestialidad allá donde vayamos, y sí, nos aterroriza lo que hicieron, pero el monstruo que se nos presenta como «otros» no es más que nosotros mismos, terriblemente reflejados en un espejo, algo de esa bestialidad nos habita a cada unx, algunos, a pesar de ello o justo por ello, hacen activismo, otrxs hacemos arte o intentamos por ese camino, algunos se convierten en luchadores sociales, otros reflejan sus frustraciones y desesperanza de forma no tan «grave» pero no por ello menos destructiva; pero hay otros que por su contexto, por su propia psique, por mil factores, lo que hacen es ser victimarios, y también víctimas de su propia oscuridad, matan, lastiman, entran al círculo de la violencia inconsciente o conscientemente, y aquí es donde las leyes, tienen que funcionar y el estado de derecho impartir justicia, pero el hecho es que NO funciona en México, además en crímenes de esta naturaleza hay una dimensión jurídica que hay que atender, pero hay otra igual de importante, la dimensión humana, no de trata de que no asuman ninguna consecuencia por lo que hicieron, ni Lydia ni nadie aquí he visto que defienda que deben salir impunes, lo que se pide es que se revise qué está pasando para que algo así haya pasado. Si hoy pedimos muerte para esos niños (algo que por sí mismo está fuera de lugar, ¿castigas por matar MATANDO?), o penas severas de cárcel (en cárceles que no cumplen el objetivo de ser CENTROS DE READAPTACIÓN SOCIAL), solo estamos cayendo en la barbarie que hoy y en este caso en particular nos aterroriza. «Ojo por ojo… Y el mundo quedará ciego».
 
DE ANIMALES NO HUMANOS QUE RESPONDEN INTERROGANTES (Y NOS DEJAN PREGUNTÁNDONOS POR LO HUMANO Y LO ANIMAL)
En lo animal he encontrado tanto, he amado, concretamente la amé a ella, Cherry, un ser que nunca habló español, ni ningún idioma humano. La amé y la recuerdo cada día, aún con mucho dolor por su ausencia, también con el gusto que dejan quienes vivieron y ya no están, quienes vivieron y dejaron huella, bella y profunda.
Cherry a quien dedico este texto, fue una samoyedo blanca, perfecta como compañera de viaje, caótica, observadora, paciente, noble, inteligente, (cualidades que no encuentro en muchos humanos), ella respondió a muchas de nuestras interrogantes, respondió muchas veces en silencio a preguntas que le formulamos y cuando no lo hizo, movió siempre su cabeza, hacia un lado (como sabe cualquiera que haya convivido con perros, que hacen cuando intentan comprender algo). Mi papá lo supo, lo sabe. Y me lo compartió en un texto, a manera de pésame cuando ella murió, un gesto que agradezco profundamente (no solía acostumbrarse en aquel entonces -se hace un poco más ahora-, dar el pésame por el fallecimiento de animales no humanos). Este pequeño texto hecho en forma de acróstico, es además de pésame una ofrenda, para mi perra, un ser de los que más he querido en mi vida y que me abandonó antes de tiempo (la muerte suele llegar antes de tiempo), y quien en madrugadas como esta donde duele tanto su partida, me acompaña, me tranquiliza, me recuerda lo maravilloso que fue vivir a su lado.

A LA MEMORIA DE CHERRY


Cuánto me sorprendías, todo el tiempo

Haciendo lo que hacías, el tiempo todo.

Esperabas, obervabas y dabas más que indicios,       (cual viejo dios, tótem, animal)

Respondías como no dando crédito,

Respondías un tanto extrañada, confundida,

Y, no obstante, respondías, o no, para mi sorpresa.

¿Podremos entender algún día tus respuestas?


             -J. Ignacio Mancilla, Ciudad de México, 10/08/09

 
ESBOZANDO LO QUE VIENE
 
 
Tengo una tarea pendiente con papá, leer a Jacques Derrida, concretamente su ensayo Sobrevivencia, del libro Deconstrucción y crítica. Es un pendiente que no he hecho no por falta de tiempo ni de interés, sino por la imposibilidad de leerle (esto en días pasados), si bien la sugerencia de ese y otro texto de su autoría (que ya leí, ese sí), fueron hechas previo a la publicación de mi entrada anterior, aún lucho con la dificultad de leer a Derrida, sin tanta angustia, causada principalmente por las interminables notas al pie, con aclaraciones de él mismo, del traductor al inglés y del traductor al español. Espero conseguirlo pronto y con eso abonar o quizá definir mejor mi postura sobre la muerte, la supervivencia y lo animal. 
En otro tema, relacionado al menos en mi mente, un amigo, en una conversación facebookerame pasó un artículo que habla sobre las profecíasde Phil K. Dick, a quien quiero dedicarle una entrada completa próximamente, menciono brevemente esto porque añade algo a la reflexión de la realidad que vivimos y los sucesos que nos aquejan. Dick, genial escritor de ciencia ficción, un maestro del género, respondió anticipadamente a muchas cosas que hoy pasan o empiezan a pasar, como la hipervigilancia del Estado, la invasión de la privacidad, el caos del mundo súpertecnologizado y muchos etcéteras que merecen su entrada, y la tendrán, pero que aprovecho para empezar a esbozar, enlazándolo con la deshumanización que plantée en mi entrada pasada, y con la incorporación de la máquina más humana que lo humano.
Finalmente, quiero solo escribir algo, también brevísimo, sobre un autor, Karl Ove Knausgård, un escritor noruego a quién recién descubrí por una entrevista que publicó el periódico español La vanguardia [ENTREVISTA AQUÍ],  y que tengo en mi lista de próximas lecturas; cuando le encontré y leí sobre él, sentí alivio, por encontrarme en las letras de alguien más, alguien de quien aún no leo su obra, pero que me enfrentó a una reflexión sobre la vida cotidiana, esa que a veces nos carcome, nos frustra, y a quienes escribimos, desde una entrada para un blog, hasta una obra que consta de seis tomos, como Mi lucha de Knausgård (publicada parcialmente apenas), nos lleva a plasmarnos, como personajes, que se desmarcan de nuestra personalidad y cobran vida propia, una vida en las letras. Comparto un fragmento de dicha entrevista: 
 

Fue muy duro al principio. Llevaba escritas 400 páginas y sentía surgir mi verdadera naturaleza. Eso es lo que me interesaba: mostrar los aspectos más fuertes de mi vida, admitir todas mis debilidades, mis intimidades… ‘¿De verdad vas a hacer eso?’, me advertían mis amigos. ¿Por qué no? ¿Cuál es el peligro? ‘Pero, Karl, ¡no podemos decir la verdad!’. Es un intento de contar la vida tal como es, pero con la peculiaridad de que, al ser contada, deja de ser vida y se transforma en literatura. Me enfrenté a los personajes y a mí mismos como si fueran otros, los utilicé como si todo aquello le hubiera sucedido a un tercero, y ese ejercicio no fue fácil. Creí que luego a lo mejor no podría salir a la calle, pero no ha sido así, la gente lo lee como una novela. Así debe ser.”

Más adelante nos dice:

“No existes, narrativamente hablando, si todo te va bien. Para crear, tienes que haber perdido algo. Y no se preocupe porque, en mi caso, solo hay un lugar en el que me siento bien: sentado en esta mesa, cuando estoy escribiendo. No sabría decirle por qué, pero si no escribo me siento muy mal.” (Fragmentos de la entrevista, link disponible arriba).

 
Me quedo con esto, y así respondo también a una charla con un lector de este blog, quien me decía que quisiera tener facilidad para escribir, yo le comentaba que en mi caso no es fácil escribir, pero peor me resulta no hacerlo, resulta que mi haber perdido del que habla Karl, lo llevo a veces con mucha dificultad a mi escritura, y vuelve a doler mientras recorro la hoja escribiendo, pero termino y releo, y casi siempre un poco de ese dolor se ha ido, se ha transformado en otra cosa, no sé bien en qué.
 
Cherry, 2008
A 6 años de tu ausencia Cherry, 
te digo (me digo), no me he olvidado de ti.
 
 
 
*La Otra I
 [atea, vegana, feminista,
lectora irredenta
a la espera del apocalipsis zombi
que dará sentido a mi existencia]
 
Twitter: @inesmmichel

 

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