Apuntes sobre lo que ¿ya no es?


Inés M. Michel*





Para David A. Becerra, amor mío, siempre tendremos el diplomado de cine.

Para el amor nuevo, gracias por estar.

Para la despedida inevitable, que la paz llegue, cuando pueda llegar.





¿Cuántas promesas hacemos a lo largo de nuestra vida? Algunas imposibles de cumplir.
Me pregunto esto en un tiempo revuelto donde muchas certezas se han esfumado (si hay algo que permea el mundo actual, creo, es la desesperanza, no solo en los individuos, sino en las sociedades, en la masa, en la colectividad, y cómo no iba a hacerlo, con todo aquello que nos aqueja, los grandes males, y los pequeños -que también son grandes cuando se sufren en carne propia-, el desamor, la tragedia, la muerte, la enfermedad). 

Escribo esto en defensa de todo lo que creímos cierto  (aunque no lo sea más). Porque estoy convencida de que aquello que ya no es, no pierde la esencia de lo que fue. Y siempre será, en alguna medida.  (Aquí pudiera reforzar mi punto con algunos argumentos personales, lo haré, en la medida de mis posibilidades, en lo que viene a continuación).
Beth Greene (Emily Kinney), en un particular diálogo de The Walking Dead(Temporada 4, capítulo 12 –Still-), le dice a Daryl Dixon (Norman Reedus), “tienes que ser fiel a quien eres, no a quien fuiste”. Las palabras dichas por una niña que vio cortada su adolescencia por el apocalipsis zombi, resuenan desde entonces en mí. Es en la ficción, lo he sostenido en distintos espacios y momentos, donde no se habla de otra cosa más que de la realidad, el pretexto son los zombis, o las naves o la magia, pero el tema siempre es lo humano, lo mundano (pero no menos importante que aquello considerado trascendental), y suele quedar bien en el presente, incluso años, o hasta siglos, después de haber visto la luz.

Pensaba reiteradamente en generar alguna reflexión que incluyera esta referencia de la menor de los Greene. (Como nota que considero relevante, agrego que transcribí el diálogo subtitulado; en el idioma original dice You got to stay who you are, not who you where. –Dejo aquí el diálogo completo para los clavados en el universo de Kirkman, Moore y Adlard-. 

Pista para mis lectoras/es: aunque voy al día con la serie de AMC, por decisión propia me he rezagado en la lectura del cómic, acabo de adquirir el Tomo III –Seguridad tras las rejas-. Estando más avanzada en ese terreno, tengo pensado escribir al respecto, intentanto defender y también cuestionar algunas cosas del producto televisivo, sin dejar de lado lo que ya fue esbozado por los creadores y que ha sido adaptado con un éxito rotundo en cuanto a audiencia y números para la productora, aunque con tropiezos -sobre todo recientes- según la lectura de algunos críticos y fanáticos.


[Canción sugerida para acompañar la lectura a partir de este punto]

Quiero apuntar unas cuantas preguntas que (me) surgen a partir de esta frase, la que comparto con ustedes en español, pues encuentro un matiz algo distinto en la pronunciada en inglés (cada idioma es distinto y presenta distintas posibilidades; otro tema a trabajar para próximas entradas, esta vez tomando como referencia algunas cuestiones planteadas en la película Arrival (Denis Villeneuve, EU, 2016).

¿Cómo ser fiel a quién eres? 

¿Cómo equilibrar tus promesas del pasado con tus anhelos del presente?
¿Cómo dejarle espacio a un nuevo amor, cuando este llega sin pedir permiso (¿puede llegar de otra forma el amor?), y aún nos sentimos unidos a la promesa de uno antiguo?
¿Cómo asimilar que las amistades de antaño ya no son como imaginamos que serían siempre?
Hay promesas imposibles (y bellas en su imposibilidad) que hay que romper, aunque duela.
Pero no, no pierden el valor que tuvieron…, eso lo he ido descubriendo.
Esa promesa de amistad que te une a alguien por más de una década (para un día revelarte, con algo de sorpresa, que la vida les ha llevado por caminos distintos…), sigue existiendo. Fue y es -a pesar de todo-.
Esa promesa de amor que hicimos creyendo que duraría toda la vida, está ahí, y trascendió, a pesar de que no podamos cumplirla. (…Que el amor sea eterno mientras dure).
¿Cómo despedirse (de un lugar, de un amor, de una amistad, de una vida) sin sentir culpa?
No tengo muchas respuestas me temo…, aún peor, creo que no tengo ninguna que pueda recetarle/recitarle a alguien como solución posible, menos infalible. Por eso esta entrada, y por eso las preguntas que dan vuelta por la cabeza inquieta, estando en casa o estando lejos (escuchando una ponencia sobre la muerte que me conmocionó hasta las lágrimas -algo hay siempre de muerte en cualquier pérdida o despedida-); por eso la defensa que intento terminar -y publicar- desde la mañana, cuando por fin, sentada en un diván, tomando té blanco a sorbitos, me sentí lista para compartir mis letras con quien sea que vaya a leerme).

Ya no es más ese amor, ya no es más esa amistad adolescente donde planearon tatuarse, viajar y recorrer los caminos del mundo juntas. Pero fue. Así que no quiere decir que nunca lo haya sido, o que no haya sido en serio. 

Nada podrá quitarle la hermosura a esos días donde prometimos (… y sinceramente creímos –The beach, Danny Boyle, EU, 2000-) que amaríamos a ese hombre (a esa mujer) por siempre, que seríamos amigas/os inseparables. 

Ahí están todas nuestras promesas, siendo parte de lo que fuimos, y sobre todo, de lo que somosahí la belleza que elijo ver, (Some people choose to see the ugliness in this world. The disarray. I choose to see the beauty; Dolores Abernathy en Westworld -Jonathan Nolan y Lisa Joy, EU, 2016), pero como le recuerda Beth a Daryl: You got to stay who you are, not who you where.

¿Es trágico? Lo es. (Y bello, oh sí). La magnitud de esa premisa puede pasmarnos o llenarnos de incertidumbre, porque cómo saber quién soy ahora, con todo eso que fui. 

¿Soy fiel a mis deseos? ¿A mis más profundos anhelos?
Mi mamá me dijo hace poco, en todas las decisiones se juega la bolsa o la vida, y unx se queda con la vida…, pero pierde la bolsa (citaba de memoria a Lacan en El seminario, cualquiera que pueda precisar el número en que aparece el comentario, de antemano le extiendo mi agradecimiento). De ahí la imposibilidad de decidir, que por momentos (me) paraliza, o alenta, o duele, removiendo piel, hueso y tuétano. Siempre se pierde algo y a veces, muchas veces, no sabemos qué, hasta que se ha perdido para siempre


Tomada de: parletre.org

[Canción sugerida para continuar desde este punto]




A manera de posdata… Hablaba hace unas horas, en un programa de radio que está llegando a su fin -a propósito de despedidas-, de finales abruptos en el cine y cómo no siempre funcionan.., el mío para esta entrada seguía esa lógica, solo que no en un lenguaje audiovisual, por ello agrego unas cuantas líneas más que pretenden servir como puente entre este y próximos ejercicios de escritura:

Trataré, es una de las metas que me he planteado tras varias noches de insomnio, de ser fiel a quien soy, no a quien fui; no sé si lo consiga del todo, en lo que lo averiguo me queda otro recurso que me consuela, acostarme cada noche con una sonrisa (o con lágrimas, según sea el caso), repitiendo para mis adentros en forma de mantraSucedió así porque así lo quise. (Nietzsche para cerrar, porque es una herencia de papá, y es una deuda de lectura que pretendo resarcir conmigo misma pues he leído muy poco de él, por lo que aprovecho y la convierto en sugerencia para mis lectoras y lectores. No tengo un texto en particular que sugerir. -Sí, la filosofía es la cruz de mi parroquia, ya lo saben o lo intuyen-).

Pistas ñoñas (no sé si para entendernos mejor *se muerde las uñas*): 1) La dedicatoria, a la manera de Rowling, se divide en tres partes. Por las tres personas que participaron en uno de los capítulos más intensos de mi historia. 2) Las palabras sueltas que en el texto aparecen en negritas, esconden algo. La pregunta deja de serlo y se convierte en respuesta, a la manera de Momo (M. Ende), muchas líneas abajo. 3) Los apuntes de esta ocasión tienen una relación directa con los Apuntes sobre la hoja en blanco. 4) ¿No sabes de qué demonios hablo y no pretendes seguir tales «pistas» porque quizá no te lleven a ningún lado? Mira la siguiente imagen por unos segundos para que, a la manera de Men in Black, el neuralizador borre la información innecesaria (je).


Friedrich Wilhem Nietzsche (1844 – 1900).
Tomada de: st-listas.20minutos.es




*La Otra I
 [atea, vegana, feminista,
lectora irredenta,
a la espera del apocalipsis zombi
que dará sentido a mi existencia]
@inesmmichel
I: inmichel

Fotografía: David A. Becerra (2015)



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