Despedidas exquisitas

 

 

Inés M. Michel*

 
 
 
 
Para Isaura, llena de eso que algunas personas llaman luz, otras paz; 
yo le llamo serenidad consciente y estratégica para poder hacer y rehacer
 todo el tiempo que el corazón siga latiendo.
 
Para Hilda, compañera feminista 
y muy recientemente, opinión que iluminó un poco más el sendero proyectado 
inclinando la balanza hacia donde finalmente se asentó.
 
         Puede que la oscuridad nunca se vaya, pero no siempre será tan densa. 
                                               Jackie. (Dir. Pablo Larraín, G. Noah Oppenheim, Chile – EU, 2016).
 
 
Mucha paz experimenté este día que concluye a manera de antesala para lo que viene. «Para dejarme ir…»
 
Los sueños recurrentes son algo más que deseos (o miedos), son luces que, aún en la oscuridad más densa, nos señalan cosas, cosas que debiéramos atender; no siempre lo hacemos, por no querer, no poder o porque no les damos esa dimensión.
 
Uno de mis sueños recurrentes es que me encuentro en Ciudad de México, viviendo ahí, en el departamento en que pasé mi infancia. Todo se desarrolla de forma normal salvo que esa normalidad onírica mezcla dos tiempos y espacios distintos, el periodo en que viví en México por más de una década, con la vida que he construido en Guadalajara desde mi regreso a los 14 años hasta este 2017 que transcurre. 
 
 
Vista desde la ventana del departamento, Fresales, Ciudad de México.
Foto: Inés M. Michel (2016).
Pensando en que esto se publica a manera de despedida de una serie de espacios y actividades, y también como anuncio personal sobre mi cambio de residencia, uno que viene después de muchos acontecimientos, pérdidas, amistades, y proyectos grandes, decido que algunos de ustedes (quienes abran el texto durante cierto lapso de tiempo) leerán esto mientras me encuentro viajando. 
 
Voy a necesitar unos sorbos de Blanc de Zinfandel para arribar del todo, porque el sueño recurrente y los planteamientos de este año terminaron por moverme toda y reconfigurarme para cambiar de tablero de operaciones. 
 
Ya habrá tiempo de volver a la ciudad que me vio nacer. 
 
Muchos proyectos continúan y me alegra mucho que puedan hacerlo, con todos los retos que se impondrán los próximos meses. 
 
Algunos otros han llegado a su fin y siento algo de tristeza, solo la necesaria… en la pérdida siempre he visto oportunidad de crecer y voltear a otros horizontes. 
 
Contrario a lo que pudiera pensarse, dado lo abrupto de la noticia para quienes apenas se enteran, las decisiones últimas fueron tomadas con la mente despejada y todas las posibilidades sobre la mesa. 
 
Dicho lo anterior, es un placer comunicarles que estas entradas (o la mitad de Cuerdas que me corresponde) se escribirán desde una nueva locación y que mi proyecto de vida titulado, desde hace algunos años, PlasmArte Ideas y, más recientemente, plasmarTV, se diversifica para alcanzar nuevas metas y públicos. 
 
 
Sugerencia musical (ñoña) para continuar la lectura: 
 
 
El camino se muestra iluminado por ese sueño que aparece insistentemente en las horas de descanso. 
 
¿Qué sueñan quienes ven un sueño recurrente realizado? 

¿Cuál sueño será el siguiente? 

¿Qué realidad ha empezado a dibujarse sin saberlo aún?
 
David, ¿seguiremos soñando con ovejas eléctricas?



*La Otra I
 [atea, vegana, feminista,
lectora irredenta,
a la espera del apocalipsis zombi
que dará sentido a mi existencia]
@inesmmichel
I: inmichel

 
Despedida del departamento.
Ciudad de México (2016).







 

3 comentarios sobre “Despedidas exquisitas

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