Dos personajes, dos escenarios

 

¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? Esa hermosa y poética pregunta da título a una novela corta del prolífico escritor estadounidense Philip K. Dick, quien, tristemente, obtuvo en vida muy poco reconocimiento por su obra. Fue tras su muerte que sus historias recuperadas por el cine lo pusieron en la mira de muchos críticos y fanáticos de la ciencia ficción. Aún así, su nombre no aparece tan frecuentemente cuando se habla de una de las piezas fundamentales de la cinematografía de ciencia ficción, estoy hablando de Blade Runner, filme de culto e influencia innegable del género para el resto de producciones posteriores, dirigida por Ridley Scott y basada en la distopía de Dick donde los androides (replicants) son más humanos que los humanos. Que quede esta pequeña introducción que da paso a un texto sobre un célebre actor que encarnó justamente a un replicante, y murió recientemente, como invitación a leer a Dick y sumergirnos en los mundos que creó. (Dato curioso: el actor mencionado murió justo el mismo año en que sucede el enfrentamiento clave de la película entre su personaje, Batty -Rutger Hauer- y Deckard -Harrison Ford- en un alterno noviembre de Los Ángeles, 2019).
Inés M. Michel

“[…] nos dábamos con todo, a veces no sentía,

solo me daba cuenta que comenzaba
a correr sangre en mi cara y ya”.
Perro Aguayo.
“Yo he visto cosas que ustedes no creerían”.
(“I’ve seen things you people wouldn’t believe”).
Roy Batty.
Voy a escribir esta vez sobre dos personajes distintos (radicalmente) que inscribieron su nombre propio en escenarios completamente diferentes.
 
Sí, voy a hablar de Pedro Aguayo Damián (nacido en Nochistlán, Zacatecas, el 18 de enero de 1946 y fallecido en Guadalajara, Jalisco, el pasado 3 de julio), mejor conocido como “El Perro Aguayo”. Luchador mexicano sin igual.
 
También escribiré sobre Rutgerus Oelsen Hauer (nacido el 23 de enero de 1944 en Breukelen, Países Bajos y fallecido el pasado 19 de julio en Beetsterwaag, Países Bajos), mejor conocido como Rutger Hauer, quien inmortalizó al famoso replicante (Nexus 6) Roy Batty, de la más que conocida Blade Runner (Ridley Scott, 1982); hoy una película de culto.

Los dos personajes fueron grandes actores: uno, el mexicano, del pancracio; el otro, el holandés, del cine. Ambos dejaron sendas huellas en sus profesiones, al grado de que el nombre propio de cada uno es, hoy, más que significativo en sus respectivos medios.
 
Va, pues, esta escritura alternada como un sincero homenaje de mi parte a estos dos grandes personajes; el primero tiene que ver con mi infancia y el segundo ya con mi edad adulta.
 
Hablaré primero del luchador y después del actor, por separado. Para, finalmente, hacer una reflexión conjunta sobre las diferencias y semejanzas de los escenarios en los que estos dos enormes personajes destacaron como lo que ahora son, aún a pesar de haber ya fenecido.
“El Perro Aguayo”

 

 
Originario de Nochistlán, Zacatecas, pero formado en la lucha en Guadalajara, Jalisco, por el famoso Cuauhtémoc el “Diablo” Velazco, formador de muchos e importantes luchadores; fue el último rival de altura del legendario Santo (el enmascarado de Plata). Ganador de muchas batallas, desenmascaró y quitó la cabellera a muchos rivales de prestigio.
 
No podemos hacer aquí, por el momento, ni siquiera un recuento sumario de sus múltiples triunfos en el cuadrilátero; bástenos, por el momento, decir que le quitó la máscara a Máscara Año 2000 y a Konnan, el luchador cubano y también hizo rapar a Ringo Mendoza (otro icono de la lucha libre de Guadalajara) a Cien Caras y a Máscara Año 2000.

También incursionó en el cine.
 
En fin, nos encontramos, pues, ante una leyenda de la lucha libre; el creador de la famosa La Lanza  (Zacatecan double diving foot stomp) y La Silla (flying chair from apron to ringside).
 
Y si bien es cierto que el arte del Pancracio tiene mucho de actuación, los golpes eran muy reales, como puede apreciarse en la frente del famoso “Perro Aguayo”.

Rutger Hauer, mejor conocido como Roy Batty (el mítico personaje de Blade Runner)

 

 
Actor de más de cien películas y ganador del Globo de Oro, quizá la actuación más emblemática del actor holandés sea la del replicante Roy Batty, un ciborg (Nexus 6) que la empresa Tyrell anunciaba como más humano que los humanos.
 
Al igual que con el “Perro Aguayo”, no puedo detenerme en los innumerables filmes y personajes que caracterizó Rutger Hauer; más bien me concentraré en el más que famoso monólogo final de Blade Runner, en el que el hasta entonces despiadado ciborg (que ha cometido incluso «parricidio») pondera la vida mejor que cualquier humano, precisamente segundos antes de perderla.
 
Por la exigencias de este pequeño homenaje, transcribiré ese más que emblemático monólogo y haré una pequeña reflexión final, a manera de corolario, de este franco homenaje a dos de mis héroes de vida; uno de la infancia, como ya lo dije, y el otro de mi vida adulta.
 
Va, pues, el monólogo, con el que se cierra, en un nivel de clímax, la película de ficción que ha marcado toda la historia del cine:
“Yo he visto cosas que ustedes no creerían. Naves de ataque en llamas más allá del hombro de Orión. He visto rayos-C brillar en la oscuridad cerca de la Puerta de Tannhäuser. Todos esos momentos se perderán en el tiempo, como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir”.
(“I’ve seen things you people wouldn’t believe. Attack ships on fire off the shoulder of Orion. I watched C-beams glitter in the dark near the Tannhäuser Gate. All those moments will be lost in time, like tears in rain. Time to die”).

Roy Batty
Todo un canto a la vida que conviene recordar, hoy, cuando estamos a punto de echar a perder ese bello experimento con el que nos donó el universo, la vida.
 
No podemos concluir, pues, este sentido homenaje más que rindiéndonos ante la excelsitud de estos dos grandes personajes; el luchador (mexicano) y el actor (holandés), que tienen más cosas en común de lo que uno pensaría, ello sin dejar de considerar las diferencias, que no son pocas.
 
Pero detallaré más sobre el tema en una próxima entrega de Cuerdas Ígneas, en la que me ocuparé con más detenimiento de la vida de estos dos seres tan emblemáticos, cada uno en su campo: el de la lucha libre y el cine, respectivamente.
 
Que permanezcan, pues, los dos, en la memoria. Por lo menos mientras sigamos existiendo.      
J. Ignacio Mancilla.
FB: Juan Ignacio Mancilla Torres 
 
[Ateo, lector apasionado, 
militante de izquierda (casi solitario).
Lacaniano por convicción
y miembro activo de Intempestivas,
Revista de Filosofía y Cultura.]
        






    

  

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