LÁMPARA DE ACEITE | Vuelcos de amor sobre alas de refresco y café

Columna invitada

«Chungking Express» es una pieza maestra sobre las sutilezas que conviven entre el romance, el crimen y los sueños al ritmo de frecuencias musicales fragmentadas e inspiradoras.

Hacia mediados de 1994, el prestigioso director de cine, chino-hongkonés, Wong Kar-wai comenzaría la filmación de uno de los trabajos más importantes de toda su filmografía y, sin duda, uno de los más emblemáticos, siendo ésta, la obra que lo llevaría a obtener el reconocimiento mundial y su posicionamiento dentro de la cinematografía más exquisita, como uno de los cineastas indispensables para pensar la contemporaneidad. La obra lleva por nombre Chungking Express (1994) y expresa una visión en paralelo de la narración que gira alrededor de dos historias románticas, divertidas y peligrosas, pero que, como toda historia de amor, también es una historia de anhelo y desamor.

La historia detrás de la realización de este filme goza de cierto protagonismo, puesto que, antes de comenzar con su filmación, el cineasta estaba dirigiendo Ashes of time (1994), pero un problema de financiamiento lo llevó, junto a su equipo de producción, a detener la realización y esperar a que el problema económico se resolviera. Mientras eso sucedía, el talentoso artista audiovisual, envuelto en el aburrimiento (como él ha señalado), se propuso filmar con un recurso bastante limitado, una cámara precaria, pero funcional y las enormes posibilidades que brinda la edición, una historia que quedaría en la memoria y en los archivos del cine, como una de las cintas fundamentales, aventuradas y preciosas del cine mundial. 

Portada de ‘Chungking Express‘ (1994) / MUBI.

Ahora la película es elogiada y reconocida en diferentes escenarios y vías cinematográficas, sin embargo, es un hecho que en su estreno fue muy difícil acceder a ella, pues, se trata de una propuesta que, aunque interesante en su forma, estimulante y poética en su narrativa y estilísticamente contrastante en el diseño y presentación de sus imágenes, resultó un reto exponencial darla a conocer. Actualmente, se puede visualizar en la plataforma de MUBI, donde también se pueden encontrar otros de los grandes y bellos trabajos del cineasta como Fallen Angels (1995), Happy Together (1997) y 2046 (2004).

Uno de los muchos aspectos relevadores de la cinta es el uso de los recursos lumínicos y musicales que conviven y visten aquellas imágenes parlantes, ávidas, dinámicas y vivas que hacen a Chungking Express una pieza maestra sobre las sutilezas que conviven entre el romance, el crimen y los sueños al ritmo de frecuencias musicales fragmentadas e inspiradoras.

“esta representación del amor, en una de sus formas imposibles, no es una tragedia clásica”

Fotograma de ‘Chungking Express‘ (1994) / MUBI.

Por momentos, las aventuras desventuradas de los policías que guían ambas narrativas, sugieren una interacción y comunicación constante con los arquetipos románticos de aquellas piezas ensoñadoras y clásicas que Shakespeare dibujó hace más de cinco siglos, no obstante, esta representación del amor, en una de sus formas imposibles, no es una tragedia clásica, aunque a primera impresión pueda simbolizar que sí. Los protagonistas abrazan una idea que supera el sueño romántico y aterriza, para bajarse del avión, en forma de divertimiento, ilusión y un cuidado entrañable que alumbra los cuerpos, las mentes y los deseos por el bienestar del otro, aunque signifique una imposibilidad.

Fotograma de ‘Chungking Express‘ (1994) / MUBI.

Un espresso para llevar

El dinamismo que surge en medida de nuestra interacción con los demás encarna una alegoría de la velocidad con la que se desenvuelve nuestro comportamiento y personalidad, aquellos ethos, logos y pathos que definen un modo de ver y comprender nuestra estadía en el mundo. Este desarrollo de ambivalencias y equivalencias personales hacen que generemos afecciones a ciertos objetos y sujetos que infieren dentro de nuestro campo de visión. Cada cierto tiempo, esta alegoría es renovada o impulsada a la renovación mediada por nuevos espectros dinámicos que aparecen en el horizonte.

Si fusionamos esta alegoría dinámica del comportamiento humano con el acto de entrar a una cafetería, pedir un espresso y tomarlo, pensando en regresar al día siguiente para hacer exactamente lo mismo, podremos ver frente a nuestros ojos cómo se va configurando una metáfora que desenmascara los rasgos rutinarios, pero adictivos y necesarios para establecer una relación afectiva con alguien. Sin embargo, ¿qué pasaría si un extraño y peligroso día decides cambiar la bebida caliente por un refresco frío, uno donde los hielos flotan para relevarte que ahora estás a la mitad de un recorrido del que no puedes escapar? Bueno, no te alarmes, es simple y necesariamente, aquella renovación mediada.

Me parece que, en todo momento, Chungking Express avanza y corre hacia ese lado de aquel supuesto, ya que, de manera casi sigilosa, el juego móvil y borroso de las imágenes, el recorte de fragmentos nítidamente coloreados y el exquisito empalme musical, construyen una figura de la repetición simultánea que anuncia su deterioro y su fin, aunque debo aclarar, nunca su desaparición. Les aseguro que estamos ante una de las piezas fílmicas más discretas y apasionantes de todos los tiempos.

Fotograma de ‘Chungking Express’ (1994) / MUBI.

Christian Romero.


Imagen de portada: Fotograma de Chungking Express (1994) / MUBI.

Las opiniones vertidas en las columnas invitadas y en las publicaciones especiales reflejan el punto de vista de su autor o autora y no necesariamente el de Cuerdas Ígneas como proyecto de escritura. Para comentarios, observaciones y sugerencias escríbenos a: cuerdasigneas@gmail.com

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