“[…] ¿Cómo va el mundo?

“[…] Se gasta, señor, envejeciendo”.

Hace ya algunos ayeres que escribí, para Cuerdas Ígneas, varios Decálogos políticos.

Hoy, en las circunstancias actuales, me veo en la necesidad de redactar esta posdata a destiempo (intempestiva, pues), por el impulso (¿compulsión?) de hacer matices indispensables.

Y es que la rapiña del Imperio, comandado por Trump y apuntalado, en México, por un boina verde más que intervencionista, ha crecido en intensidad y ha multiplicado el coro de las y los traidores vende patrias, que, sin ningún recato, echan mano de lo que sea.

¡Hasta de Isabel Díaz Ayuso!

¡Pobres!

Esto mientras la recomposición del mundo en que vivimos sigue su marcha, cuestión que nos tiene, predominantemente, en el desconcierto y (más que asombro, que me perdone el metafísico de Aristóteles) en el horror.

A tal grado que ya lo hemos normalizado, lamentablemente.

Es por eso, que la voz cantante del momento la tiene los Trump, los Netanyahu, los Milei, las Díaz Ayuso y demás psicofantes.

Activista Sunsara Taylor, 2017. Foto: Pax Ahimsa Gethen / Licencia Creative Commons.

¿Qué nos queda, para completar la tragedia, a todas y todos los comunes mortales?

Resistir.

Inventar nuevas formas de lucha y de vida, para que ésta no sea devorada por los monstruos que también somos.

Finalmente, y para decirlo en el lenguaje de Beethoven,  con Schiller, cantemos que:

“Tu hechizo vuelve a unir
lo que la dura costumbre separó;
todos los hombres se vuelven hermanos”.

¿Podrán las mujeres hacer algo distinto de lo que hicimos los hombres?

Yo confío en que sí.

Esperemos…


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