de Simón Mesa Soto
Para seguir en el registro de la poesía
Me encantó esta comedia colombiana de Simón Mesa Soto (2025), por su humor ácido y su romanticismo crítico nada escondido.
Aparte de reflejarnos un tiempo cualquiera de la sociedad colombiana, la poética en particular, en la que el poeta fracasado Óscar Restrepo (excelentemente representado por Ubeimar Ríos) se debate y rebate en su vida nada agraciada, sino más bien desgraciada.
¡Qué retrato!
Pero ¿de quién?
¿Acaso importa?
En fin. La historia es relativamente sencilla.

Un brillante joven poeta que nunca llega a ser reconocido como deseaba. Y que, lleno de tribulaciones, pena y se apena en una anodina existencia, rechazado por todos; incluso por su hija, menos por su madre. Aunque también fastidiada.
¡Ay las madres!
Una historia que nos muestra, también, los grupos de interés culturales, en este caso las y los poetas de esta Colombia ficticia, que en nombre de la poesía lucran y se benefician; sin embargo, se sienten benefactores con sombrero ajeno (es decir con financiamiento externo).
Pero no, eso no pasa en los espacios culturales reales; ¿solamente ocurre en la ficción del cine?
¿Verdad?
Después de mucho batallar, Óscar Restrepo entra a dar clases y se topa con una muchacha humilde de una gran sensibilidad y que… ¡escribe poesía!

Restrepo le ve posibilidades y decide, contra toda convención, “acompañarla” en su odisea por las letras, muy corta, porque se entorpece por una serie de deslices, malentendidos y malas decisiones de Óscar Restrepo, que lo llevan —sobre todo a él— a una situación imposible.
Finalmente, las cosas se aclaran y terminan acomodándose de la mejor manera: Yurlady (representada por Rebeca Andrade) decide que ella no quiere ser poeta y le escribe a la hija de Restrepo, aclarándole que éste no le hizo nada, contra lo que todo mundo supone.
La hija, Daniela (caracterizada por Alisson Correa), finalmente entiende a su padre y, después de la muerte de su abuela (Margarita Soto), se reconcilia con él y…
La película termina, por lo menos, con un buen sabor de boca que nulifica la comedia de enredos y una cierta amargura de todo el filme.
¿Final feliz?
¡No tanto!
No está de más decir, a estas alturas, que la película colombiana que hoy comento fue galardonada en el famoso Festival de Cannes con el Premio Especial del Jurado Un certain regard (Una cierta mirada).

Además de que tiene los siguientes premios:
- Festival Internacional de Cine de San Sebastián. Mejor Película Premio Horizontes Latinos.
- Santiago Festival Internacional de Cine 2025. Mejor Película Competencia Internacional.
- Festival de Cine de El Gouna 2025. Estrella Dorada, Mejor Largometraje de Ficción.
- Festival de Cine Latinoamericano de Biarritz. Mejor actor.
- Festival de Cine de Múnich 2025. The award in the CineCoPro.
Se dice fácil, pero… hay que ganarlos.
Y eso ya no es tan fácil.
O… ¿sí?
No a pocas y pocos, por cierto, no les ha gustado Un poeta.
Confieso que a mí sí y no me apena el decirlo.
¿Acaso toda película tiene que ser exquisita para concederle algún valor?
Hay niveles, cierto; pero Un poeta es un poeta, como quiera que le vaya en la vida.
Si no, es cuestión de preguntarle a Óscar Restrepo.
J. Ignacio Mancilla
Guadalajara Jalisco, colonia Morelos, a 2 de julio de 2026.
Ficha técnica mínima:
Director: Simón Mesa Soto.
Guion: Simón Mesa Soto.
Producción: Colombia, Alemania y Suecia.
Año: 2025.
Fotografía: Juan Sarmiento.
Imagen de portada: fotograma de Un poeta / Arte, Film i Väst, ZDF, Das Kleine Fernsehspiel.




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