D-E-R-R-I-D-A, J-A-C-Q-U-E-S (1930-2004). Un acróstico filosófico a… destiempo

J. Ignacio Mancilla*


A manera de entrada a la lectura del filósofo de la deconstrucción

A propósito de mi exposición sobre el Prólogo y el capítulo I de Políticas de la amistad, propongo este acróstico que no tiene otra finalidad más que jugar un poco, filosóficamente, alrededor del nombre propio de uno de los filósofos más influyentes, para mí, de la segunda mitad del siglo XX; así como sobre el sentido que ahora, más allá de mí, sigue teniendo su obra, tan vasta y tan reconocida, al mismo tiempo que desconocida y, hasta cierto punto inédita, todavía. Hasta el momento solamente uno de los seminarios de los muchos que dio, ha sido publicado completo en francés y traducido al español.

Bien, bajo esta justificación, va, pues, este acróstico filosófico.




Deconstrucción.Estrategia de lectura y escritura que no pretende otra cosa más que dinamizar, creativamente, es decir, innovando el pensamiento crítico, la tradición textual del discurso filosófico para ponerlo al día, al ras del mundo contemporáneo. Mucho se ha escrito al respecto, desde las cosas más serias hasta las más ridículas. Aquí no viene al cuento hacer un balance detallado, a estas alturas, de esa herencia (nuestra herencia) y de lo que todavía puede seguir suscitando, para bien y para mal. De lo que se trata, sobre todo, es de situar en el contexto nuestro, la mal afamada deconstrucción. Si tiene pertinencia o no como una herramienta, entre otras, para problematizar los temas del tiempo, por ejemplo, el de la democracia, tan pertinente, ahora, en México y en el mundo. Y que Derrida lo hace a partir de, precisamente, un ejercicio deconstructivo, como solamente él podía llevarlo a cabo, de la más que aporética frase atribuida a Aristóteles: “Oh, amigos míos, no hay ningún amigo”. Para así hacer cuentas con toda la tradición Occidental, no solamente filosófica, sino también política y cultural; sumida, desde hace buen rato, en una crisis significativa, que toca también a la democracia y a la amistad misma.

Escritura/edición. Sí, la deconstrucción implica el complejo proceso de lectoescritura. De ahí la singularidad de los libros de Jacques Derrida incluso desde su composición misma, pensemos por ejemplo en Glas (1974/2015), que fue todo un reto editorial. Y valoremos, también, no solamente Políticas de la amistadsino, prácticamente, toda la obra del pensador argelino desde la perspectiva de ese libro único, que siempre soñó con escribir. Y claro que re-flexionar sobre todo esto no puede realizarse sin poner en juego en el espacio y en el tiempo, como los lugares de la espaciotemporalidad donde se dirime, en todo momento, el diferir; es decir, la diferancia; así, escrito con a. Que es, dicho sea de paso, una de las propuestas más polémicas e innovadoras del singular filósofo judío-argelino. De ahí la relevancia que adquiere la archiescritura, como subversión del concepto de escritura. ¿Es fortuito que la deconstrucción haya arraigado en el mundo de las letras y el arte antes incluso que en el de la propia filosofía?

Repetición. La deconstrucción no excluye la repetición, antes bien la implica. Pero, ¿cuándo se repite solamente se imita? No, pues el acto más creativo no deja de ser, hasta cierto punto, una reiteración. ¿De qué? De aquello que es imposible asir, de ahí que insista en ese su afán repetitivo, sin lograr plasmarse. Encontrar ese hilo creativo es, en alguna medida, repetir la diferancia: diferirla tanto en el espacio como en el tiempo. De ahí que la deconstrucción sea o un excelente logro o un gran fiasco. Algo del orden de lo sublime o, simple y sencillamente, de lo ridículo. Como la vida misma. Las dos cosas a la vez. La vida misma y sus complejos mecanismos de herencia es una gran historia de errores y aciertos, que pone en el centro la cuestión de la repetición. ¿La deconstrucción es otra cosa que la explicitación de la reiteración, mejor dicho el diferir mismo de la diferancia?

Reelaboración.Se trata, pues, como ya se dijo, de reelaborar toda la tradición filosófica y cultural. De sacudirnos sus anquilosamientos, como se sacude el polvo en una casa. Los conceptos necesitan renovarse, actualizarse, re-pensarse, incluso cuando se repitan. Esa es la función de la crítica, que sigue siendo, no obstante las apariencias, un programa incumplido de la Modernidad. Y que Immanuel Kant (1724-1804) y Karl Marx (1818-1883) supieron llevar hasta sus últimas consecuencias. ¿Ha habido algún otro, aparte de ellos, que se haya apegado tanto a ese programa casi imposible, el de la crítica? ¿Hemos leído suficientemente las tres críticas de Kant? ¿Y los textos de Marx? En la medida en que en todos, por lo menos en los más importantes, el concepto de crítica aparece en el título o en los subtítulos del gran Moro, como le llamaba Friedrich Engels (1820-1895), su amigo.
Imagen/espectro.Mucho de lo que se reitera, se repite, es del orden de la imagen; mejor dicho, del espectro. Es por ello que la lógica espectral es la de su vuelta, la de su reaparición. Porque siempre queda un resto que insiste y que, en esa su insistencia y consistencia, no termina por enunciar lo que tiene que anunciar; de ahí la condena del regreso y el dolor de no terminar de irse, de partir. Esta es la lógica espectral, excelentemente puesta en la textualidad de Espectros de Marx y en el insuperable análisis que hace ahí, Derrida, del tiempo y del espectro del padre de Hamlet. Haciendo confluir, en un mismo texto a Shakespeare y a Marx; las letras y la filosofía y hasta la política.

Diferencia/diferancia. ¿Cuál es la mejor forma de consignar, en el decir filosófico, aquello que es del orden del acontecimiento? Aquello que marca, en el concepto mismo, la diferencia/diferancia. Para intentar, así, traer a lo simbólico, lo que tiene su consistencia en lo real, pero también en lo imaginario. En pocas palabras, su fantasma o espectro. Cada vez que un espectro se aparece, ¿es el mismo o es otro? ¿Cómo captar mejor esa interabilidad que al presentarse, difiere de sí misma? Derrida inventó una nueva palabra para ello, subvirtiendo el orden mismo del lenguaje, diferancia. Y más que en la lógica fantasmal puso el énfasis en lo espectral. Pero, ¿son el mismo?

A/a. Primera letra del alfabeto. Con mayúscula, en el código lacaniano, de ninguna manera ajena a la filosofía, pese a la insistencia del otro Jacques, en este caso Lacan, significa el lenguaje mismo, la cultura. Escrita con minúscula tiene que ver con el objeto del deseo; con su cosa/causa. Y también con el semejante. Y el deseo tiene mucho de filosófico, si pensamos en Eros como hijo de Poros y Penia, filósofo sin igual. Siempre pobre, al tiempo que con los recursos suficientes para arreglárselas, pero nunca sin el Otro/otro (Autre/autre), escrito en francés. De modo que regresamos a nuestra A/a, esa que moviliza nuestra vida en tanto es en el Otro/otro, con mayúscula o minúscula, con quien siempre nos la vemos, sin excluir el objeto como cosa y causa de nuestro deseo; motor de la vida humana misma. Cosa que Byung-Chul Han vio muy bien en su formidable libro de La agonía del Eros.


Justicia. Un buen derridaniano tiene que saber distinguir entre Ley y Justicia; la primera como el código, escrito o no, que regula la convivencia humana y con la que se intenta, cosa imposible, hacer Justicia. Imposible porque la Justicia siempre, como la democracia, está por venir. No es del orden del presente, de la presencia sino, más bien, de la promesa. ¡Ay, el animal humano como el animal al que le es lícito hacer promesas!  (Friedrich Nietzsche, 1844-1900). Y la Justicia como la más importante promesa, ¿por su imposibilidad misma?

Acontecimiento.¿Es el pensamiento de Derrida una filosofía del acontecimiento? Y, ¿es el acontecimiento lo que la filosofía de nuestros días está obligada a pensar, así como la metafísica estuvo comprometida a pensar el ser? Muchos pensadores actuales, desde Martin Heidegger (1889-1976), Gilles Deleuze (1925-1995), Michel Foucault (1926-1984), Alain Badiou (1937-    ), por mencionar algunos, pero, ¿acaso Friedrich Nietzsche no subvierte, precisamente, con su idea del eterno retorno el pensamiento del ser, para apuntar, sin decir el concepto explícitamente pero perfilándolo de alguna manera, al acontecimiento?

Compromiso y política. Durante mucho tiempo Derrida eludió la política, sobre todo la militante. Esto en un medio cultural, el francés, tomado por la izquierda más ortodoxa, la del Partido Comunista Francés (PCF) y por su contrario, el radicalismo, sobre todo maoísta. De manera un tanto curiosa, hasta cierto punto, es que Derrida “vuelve” a Marx cuando en pleno auge del neoliberalismo se declara la muerte de Marx y del marxismo. Fue entonces cuando se posiciona con respecto a Marx y a la política; con lo que da un viraje en su pensamiento, para, a partir de ahí, re-flexionar la política siempre desde el primer plano. Espectros de Marx es, desde esta perspectiva, quizás uno de sus mejores y más problemáticos textos; al lado de Mal de archivo, que implica no solamente la política misma sino la historia y el psicoanálisis; es decir, la historia, pero desde su lógica espectral, subjetiva.

Question. Pocos pensamientos  son tan cuestionadores como el de Jacques Derrida. A tal grado que hizo de la question, de la pregunta, su campo. Como Sócrates en su tiempo. Derrida tiene una enorme facilidad para multiplicar las cuestiones, las preguntas, Para hacernos temblar con ellas y ante ellas. Para radicalizarlas y generar, de ese modo, nuevas cuestiones y problemas; para ir más allá de la filosofía, pero no sin el psicoanálisis. Esa es su diferancia con los demás filósofos.

Urdimbre. La textualidad derridaniana es una gran urdimbre. ¿Sus libros son un solo libro? Creo que así habría que leerlos, como la textualidad circunstancial de un deseo insatisfecho: el de publicar un solo libro que dijera, al fin de cuentas, su pensamiento. Este fue el sueño de un singular hombre que hizo de su nombre un acontecimiento del pensamiento filosófico mismo, pero que también lo llevó más allá de la filosofía, implicando el psicoanálisis.

Emoción/emociones. Derrida piensa emocionalmente. Su ritmo no es solamente el del pensamiento, sino el de las emociones. Si uno lee así sus textos, muchos de ellos circunstanciales, adquieren un gran sentido, más allá de la mera concatenación de razones. Pensemos, por ejemplo, en Espectros de Marx, dedicado a Chris Hani (1942-1993), comunista asesinado en Sudáfrica. Y contra Francis Fukuyama, en tanto ideólogo del neoliberalismo que pretende decir la última palabra de la historia, como sí ésta pudiera clausurarse y encerrarse en los conceptos.

Sobrevivir. Me gustaría retomar, en esta letra final del nombre de Derrida, y ya para cerrar este juego y ejercicio, una película de ficción que es, ya, un filme de culto, Blade Runner 2019, de Ridley Scott (1982). Y quiero retomar particularmente el final, ahí donde Gaff (Edward James OImos) le dice a Rick Deckard (Harrison Ford): “Lástima que ella no pueda vivir. Pero, ¿quién vive?”, para enlazar esto con lo postulado por el filósofo argelino en ese increíble texto que lleva por título, precisamente, Sobrevivir, y también enlazarlo con el texto que pidió que se leyera ante su muerte, como epitafio, para liberar, de ese modo, a sus amigos, del doloroso trago de hablar ante su cadáver y tumba.


Nota: Espero este pequeño texto sirva para leer mejor mi entrada anterior: Oh, amigos/enemigos, ¿hay democracia? (7/24/18). Como ya advertía desde el texto que versa sobre el Prólogode Políticas de la amistad, de Jacques Derrida, en la elaboración del mismo jugó un papel inestimable la excelente biografía que sobre el pensador argelino escribió Benoît Peeters, publicada en español por el Fondo de Cultura Económica en 2013 (681 pp.).        




*J. Ignacio Mancilla.
[Ateo, lector apasionado, 
militante de izquierda (casi solitario).
Lacaniano por convicción
y miembro activo de Intempestivas,
Revista de Filosofía y Cultura.]

        

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s