Un diablo humano, demasiado humano

J. Ignacio Mancilla

“En lo que respecta al padre, desde su

Padre hasta los Padres de la Iglesia, déjenme

que les diga que no los encontré suficientes”.

Jacques Lacan, Introducción a los Nombres del padre.

En poco tiempo, muy poco, vi los 8 capítulos de la parte dos de la quinta temporada de Lucifer, y la verdad me gustaron mucho.

Prometo que no voy a spoilear, de modo que haré –por el momento– una reflexión muy general sobre dos cosas: la primera, la que da título a este texto y la segunda, que tiene que ver con otra cara de lo mismo; el amor y la familia, como dos de los fenómenos más humanos.

Sucede que la familia sagrada es tan disfuncional como cualquier otra y que Dios, como papá, no precisamente es perfecto; más bien es, como todo los padres, con falta (¡ay, la función paterna, tan imposible!).

Ya me detendré con más calma y detalle sobre lo que quiero escribir; por ahora van algunas cosas sobre las dos cuestiones que quiero abordar (menos, tres en realidad; ja).

Primero la de la dimensión humana (demasiado humana) del diablo que nos presenta la serie y que se ha ido decantando, cada vez más y mejor, hasta presentarlo como decidido a sacrificarse por amor; por su amor a la Detective (como le dice Lucifer), Chloe Decker (Lauren German).

Chloe Decker y Lucifer. (Imagen: dbsteampunk).

La segunda, la del amor y la de la familia que nos ofrece una visión bastante humana de la familia sagrada; razón por la que vemos a un padre/dios bastante embrollado con sus hijos, sin atinar a cómo manejar de la mejor manera los conflictos entre ellos y con él, sobre todo.

Valdrá la pena detenerse, en una reflexión pormenorizada, en el capítulo noveno de la quinta temporada, cosa que haré –lo prometo– más adelante, en la que se nos presenta un dios/padre fallido, como todos –insisto, con Lacan– , hecho pelotas y yendo a terapia junto con su hijo rebelde, Lucifer. Para sorprenderse y percatarse de que no bastan las buenas intenciones –por divinas que sean- para que las relaciones con sus hijos vayan bien.

Esta es una escena muy divertida que pone en el centro cómo la familia –en desorden– , para parodiar a Élisabeth Roudinesco-, nunca deja de deconstruirse para, con los cambios y ajustes necesarios, seguir siendo, finalmente, una familia, como todas, que tiene que seguir en su funcionalidad cotidiana, no obstante los inacabables conflictos familiares.

Habrá mucho más que decir sobre el tema y sobre otros más; abordados con un humor excelente, en esta segunda parte de la quinta temporada que nos ofrece, como solamente Hollywood sabe y puede hacerlo, un final feliz donde el amor es el que sale triunfante.

Así las cosas en la segunda parte de la quinta temporada.

Lucifer / Netflix.

Falta la sexta y última, aparentemente, para ver qué final tiene toda la serie.

De modo que, por el momento,  dejo aquí esta reflexión bastante general sobre Lucifer, para insistir en que no dejen de verla, pues además de pertinente en cuanto a las dificultades de la familia actual, es muy divertida; sumamente.  

Un servidor se ha reído mucho viéndola, cuestión que no es cualquier cosa en estos tiempos sombríos.

Digo, finalmente, la risa es muy terapéutica.

Y Lucifer, la serie toda, está llena de momentos enormemente lúdicos.

Cosa que se agradece, en medio de un mundo y una época bastante turbia y violenta, como ya lo dije antes.

Solo nos resta esperar la temporada 6, con lo que parece terminará la serie toda.

Espero que las sorpresas sean buenas y la serie termine siendo congruente con la lógica del personaje que nos ha deleitado, sin igual, hasta el momento.

Póster de Lucifer, Temporada 5 / Netflix.

P. D.

En cuanto a la madre (divina o no), también hay mucho qué decir; y no se nos olvida que es un tema pendiente de abordar en nuestra reflexión sobre la serie de Lucifer

Por supuesto que será más difícil de abordar que el personaje del padre; es decir de Dios.

Y es que la madre de Lucifer no es tan plana, como el padre, sino que está llena de muchos matices y recovecos emocionales que la hacen sumamente compleja; esto además de la formidable interpretación de Tricia Helfer, como Charlotte Richards.

Guadalajara Jalisco, colonia Morelos, a 17 de junio de 2021

(pocos días antes del día del padre).

J. Ignacio Mancilla.

FB: Juan Ignacio Mancilla Torres
T: @CuerdasIgneas / FB: Cuerdas Ígneas
cuerdasigneas@gmail.com

Ignacio Mancilla


Imagen de portada: Lucifer (4° Temporada / Netflix).

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