Un Nietzsche para pasado mañana

“Crecí demasiado solo y elevado:

Espero, ¿pero qué estoy esperando?”.

Friedrich Nietzsche, Fragmentos póstumos, V. III, verano-otoño de 1882,

(de la época de Así habló Zaratustra…).

A manera de entrada

El pasado sábado 30 de julio estuve, gustosamente, en el pueblo que me vio nacer: Ahualulco de Mercado, Jalisco; en la Casa de la Cultura di una charla introductoria a la gran obra de Nietzsche, Así habló Zaratustra. Un libro para todos y para nadie.

Dicha plática fue anunciada y promovida con el título: ¡Cómo! ¿Zaratustra en Ahualulco?

Como suele pasar en este tipo de eventos, hubo menos gente de la invitada y esperada; pero fue sumamente interesante escuchar las pocas intervenciones e inquietudes de las y los participantes.

Y sucede que, en este contexto, también me reencontré con Ramón Contreras, que además de paisano, fue mi maestro de Ética y Filosofía en la gloriosa Escuela Preparatoria de Jalisco; preparatoria en la que estudié y fui también profesor. Mucho de lo que hago ahora se lo debo a él, entre otros maestros que me formaron, ahí y también en la antigua Facultad de Filosofía y Letras, ahora Departamento de Filosofía; en el que sigo en activo en la docencia.

Habría que contar tanto al respecto, pero lo dejaré para otra ocasión.

docencia enseñanza de la filosofía
Mi profesor de Ética y Filosofía en la Escuela Preparatoria de Jalisco en 1975 (Ahualulco de Mercado, 2022).

Bien, para no alargar demasiado esta entrada, mi pequeña disertación tuvo el objetivo de dejar la inquietud de leer directamente a Nietzsche y en particular su obra más madura, filosófica y estilísticamente hablando.

Es por ello que quiero agradecer, antes que nada, a Misael Huerta y Dalia Tovar, además de a Pedro Ramsés Lupercio, quienes hicieron posible el que fuera a Ahualulco a hablar del filósofo más inquietante de la modernidad y de la filosofía misma; esto al margen de que es considerado, por algunos (es el caso de Alain Badiou) más como un antifilósofo que como filósofo.

Mi exposición la dividí, de manera muy general y sintética, en tres tiempos:

Primero: Del discurso trágico o El nacimiento de la tragedia o Grecia y el pesimismo, 1872.

En este primer punto destaqué, desde su primer libro, Nietzsche, siguiendo en alguna medida a Schopenhauer y a instancias de Wagner, toma la figura de Dioniso como clave para la interpretación de la cultura griega en general y de la tragedia ática en particular.

A pesar de los no pocos malentendidos, en los que el propio Nietzsche participó, Dioniso va a permanecer a lo largo del desarrollo intelectual del filósofo de los grandes bigotes; y, desde esta perspectiva, lo mantiene como figura central en la comprensión y hermenéutica ya no solamente de la cultura griega, sino de todo el proceso civilizatorio de Occidente, en el que el cristianismo tuvo y sigue jugando, todavía, pese a su crisis, un papel más que relevante.

Nietzsche es más que elocuente y contundente en el cierre de su autobiografía, en la que nos dice al respecto:

“– ¿Se me ha comprendido? – Dioniso contra el crucificado…”.

De ahí, pues, que El anticristo. Maldición sobre el cristianismo, libro póstumo de Nietzsche, siga sosteniendo –mutado en la figura de el anticristo– la relevancia de Dioniso.

Y tampoco es casual que Nietzsche haya medio escondido, en el cuidadoso empaquetado del manuscrito de El anticristo… una hoja suelta en la que contenía una radical Ley contra el cristianismo, expuesta en 6 artículos, de una contundencia todavía inquietante, hasta el día de hoy.

Ahualulco de Mercado filosofía Nietzszche
Cartel de la charla.

Segundo: Del discurso del “espíritu libre” o Humano, demasiado humano. Un libro para espíritus libres, 1878.

Con este libro, Nietzsche se desmarca de todo su recorrido anterior, en particular de los Wagner, a los que tanto quería; aparte de que comienza su campaña contra la moral, que será un eje nodal en su crítica de la modernidad y su núcleo: la moral cristiana.

En alguna medida determinante del nihilismo.

Muchos de sus textos siguientes, girarán, de un modo o de otro, alrededor de la moral –en su sentido más contradictorio– como palanca y freno del desarrollo cultural y civilizatorio. Y también como signo de agotamiento vital.

Es por ello por lo que la moral ocupa un lugar tan preponderante en la configuración de la filosofía nietzscheana; es por eso mismo que Nietzsche retomó al personaje histórico de Zaratustra (mejor conocido como Zoroastro), como la figura que haría lo contrario de aquel: ir más allá del bien y del mal, para jugar con uno de sus títulos fundamentales del periodo de madurez de su pensamiento.

En Así habló Zaratustra…, se condensan varios de los temas nodales de la filosofía nietzscheana: la voluntad de poder, la transvaloración de todos los valores, el eterno retorno de lo mismo, el Übermensch (Utrahombre, traducido comúnmente como Súperhombre) y el más sintagma más que famoso de Dios ha muerto, que no significa otra cosa más que un ateísmo radical.

Tercero: De un discurso que dice sí a la vida; sí a la tierra; sí al cuerpo y sí a la sexualidad o Así habló Zaratustra. Un libro para todos y para nadie, 1883-1885.

Este último tiempo lo subdividí en tres, siguiendo la disertación nietzscheana de las tres transformaciones del espíritu:

Uno: El camello o cómo soportar el nihilismo y no doblegarse en el intento.

En el que el papel relevante lo representa el camello, metáfora con la que Nietzsche quiere significar el peso de la tradición y de los valores morales; se necesita de mucha fortaleza para poder soportar dicho peso sin doblegarse, como una tarea que fue necesaria en el desarrollo de la humanidad.

Mucho está jugado, pues, en la significación del camello como la primera transformación del espíritu.

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… y para nadie (Casa de la Cultura, Ahualulco de Mercado, 30 de julio, 2022).

Dos: El león o cómo ser anti nihilista y sin embargo no trascender el nihilismo.

Pero en algún momento dado la humanidad tuvo que decirle no al deber; no a la tradición y a los valores morales. Y ese papel negativo le corresponde al león, que para poder afirmar su “yo quiero”, tiene antes que destruir los pilares de la tradición habida hasta el siglo XIX, la época de Nietzsche.

Sin embargo, por importante que sea este momento, el león no es capaz de crear y, en esa medida, es impotente para trascender el nihilismo, quedándose encerrado en su “yo quiero”.

Tres: El niño (a) o cómo jugar a la vida en su sentido más inmanente y…

Desde esta perspectiva, la figura del niño representa no solamente un santo decir sí, sino que, sobre todo, pone en acto la inocencia del devenir, que Nietzsche expresará con su pensamiento “más pesado”: el eterno retorno de lo mismo.

Al tiempo que anuncia -y este es todo el sentido de Así habló Zaratustra…- el futuro advenimiento del Übermensch (Ultrahombre), como la figura que vendrá después del humano, en un tiempo en que “Dios ha muerto” y será necesario, por tanto, crear nuevas tablas de valores que hagan posible la vida en un tiempo en que los dioses se han ido.

Se trata de reivindicar la vida, la tierra, el cuerpo y la sexualidad.

Es decir, una vida en su sentido más material que espiritual; es decir, estamos ante una concepción inmanente de la vida, que reniega de toda trascendencia.

A manera de epílogo

La charla la cerré –es un decir, porque en realidad la aventura queda abierta– con una reflexión alrededor de la cuestión de cómo ser, hoy día, camello, león y sobre todo niño, niña, en tanto figura precursora del Übermensch (Ultrahombre).

Ello si queremos trascender la época actual que nos reduce a ser meros consumidores y, en ese sentido, receptores de valores ya establecidos que se nos presentan como inamovibles e inalterables, pues lo único que se nos mandata es ser simples reproductores de lo ya establecido. 

En otras palabras, hay que seguir siendo camellos, aunque se nos haga creer que somos leones y hasta niños, niñas…

No cabe duda, el tiempo de Nietzsche todavía no ha llegado y el filósofo de los grandes bigotes sigue siendo, a más de 130 años de su derrumbe mental y a más de 120 años de su muerte, un pensador para pasado mañana.

Nietzsche sigue siendo, pues, un pensador intempestivo…

Mucho tiene que decirnos, todavía, en estos tiempos monstruosos y sombríos.

P. D.

Nietzsche es, quizás, uno de los filósofos más biografiados y sobre quien más se escribe; para muestra un botón, en el contexto de mi viaje a Ahualulco, se me atravesó el siguiente libro: Nietzsche actual. Reflexiones ineludibles sobre un clásico intempestivo, publicado por la Universidad Iberoamericana (2021) y coordinado por Paula Arizmendi Mar y Pablo Lazo Briones.

Pronto escribiré sobre este libro, que me enseñó otras facetas del filósofo intempestivo por antonomasia.

J. Ignacio Mancilla

Guadalajara Jalisco, colonia Morelos, a 4 de agosto de 2022.


Nota: por supuesto que el presente texto recoge, muy sucintamente, lo expuesto de manera oral en la Casa de Cultura de Ahualulco. Deseo y espero que esta visita y este texto, sea el inicio de un proceso –a mediano plazo– de lectura y estudio de la obra de Nietzsche; en particular de Así habló Zaratustra. Un libro para todos y para nadie.

2 comentarios sobre “Un Nietzsche para pasado mañana

  1. Las fibras de un pueblo han Sido simbradas, las consecuencias de estos actos serán adecuadas para aquellos que inician un viaje ontológico. Mismo que en sustancia es invitación para todos.

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