Adiós al 2022 y…

El lunes 12 de diciembre dio inicio el puente más grande en México, el popularmente llamado maratón Guadalupe-Reyes, pues comienza el Día de la Virgen de Guadalupe (12 de diciembre) y termina el Día de los Santos Reyes (6 de enero).

Así, tendremos un año más diluyéndose en la famosa flecha del tiempo, de lógica férrea e irreversible y… nos espera, a la vuelta de la esquina el 2023 e inmediatamente después, el 2024.

Años en los que, en México y el mundo también, habrá turbulencias políticas (¿y sociales y económicas también?), pues entramos en pleno proceso de selección del candidato o candidata (“oficial”, es un decir) que sustituirá a Andrés Manuel López Obrador (AMLO); en caso de que el Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA), logre triunfar. Y todo parece que así será, a no ser que suceda algo totalmente inesperado; algo del orden de la catástrofe política para la actual administración.

Los rigores de las batallas que nos esperan, aunque todavía soterradas, ya empiezan a verse. Fuera y dentro de MORENA. Es cuestión de saber leer los signos y las entre líneas de fuegos enemigos, pero también amigos.

En pocas palabras, la guerra política será múltiple; acorde a la época y al mundo que nos tocó vivir.

Y es que los acontecimientos son sumamente complejos, no podía ser de otro modo en estos “tiempos líquidos”, según la atinada metáfora del sociólogo polaco Zygmunt Bauman (1925-2017), que llegó para quedarse.

tiempos líquidos zygmunt bauman
Imagen tomada de: Letra Urbana.

Este texto es, por tanto, una cierta despedida; al tiempo que deja abiertas algunas líneas de reflexión que ya hemos abordado, en lo tocante a nuestro particular posicionamiento, al igual que ciertas lecturas que ya hechas (y otras que no, pero se iniciaron) y tendrán que quedarse como pendientes en lo que respecta a la escritura.

Es tiempo de pausa y despedida (por el momento).

Doy inicio con los que sí pude terminar, y que dejaron un tremendo impacto en mi calidad de lector:

En primer lugar, El evangelio de las anguilas, del escritor sueco Patrik Svensson (1972), Libros del Asteroide (2020, reimpreso en 2022), Barcelona.

Se trata de un libro escritor entre el reporte científico y el intimismo, sobre uno de los más grandes enigmas que obsesionaron tanto a Aristóteles como a Freud y que, no obstante, todo lo que ahora se sabe sobre las anguilas, no logramos del todo disipar dicho misterio.

Ya me ocuparé de él, y sobre todo de la relación del creador del psicoanálisis con las anguilas; más que interesante y tan poco explorada por las y los psicoanalistas; como poco analizada ha sido la línea neurológica, con honrosas excepciones, pienso en Catherine Malabou.

En segundo lugar, Vampyroteuthis infernalis, de Vilém Flusser (1920-1991), judío originario de Praga, pero que vivió en Londres y durante mucho tiempo en Brasil.

Vilém Flusser libro
Portada de ‘Vampyroteuthis infernalis‘ / Herder.

Es un libro escrito a caballo entre la ciencia y la ficción, de más o menos reciente publicación, Herder (México, 2019), que atrajo poderosamente mi atención desde que lo vi y… también me ocuparé de él y sus implicaciones para con el psicoanálisis, pues pone en el centro una relación singular: la del ser humano y un octópodo; al vampyroteuthis infernalis, para hacernos pensar en el lugar que ocupan el uno y el del otro en la escala de la vida.

Pero, sobre todo, en nuestro modo de hacer y ser-en-el-mundo.

¡Ay los animales!

¡Ay el ser humano y…!

¡Ay, Jacques Derrida (1930-2004) y los animales que luego estamos si(gui)endo!, para jugar con un título tan caro para el deconstructor más importante de la filosofía, pero también del psicoanálisis.

Ahora paso a las lecturas pendientes, también dos.

Se trata de una misma autora, Zenia Yébenes Escardó, profesora investigadora de la Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Cuajimalpa.

A ella la conocí recientemente, en una conferencia y en un Seminario organizado por la Universidad de Guadalajara (mi Alma mater), acá en tierras tapatías. La conferencia y el Seminario fueron excelentes y hubo la oportunidad de intercambiar algunas ideas con la autora.

Sus líneas de trabajo son muy cercanas al psicoanálisis, ya se verá con los mismos títulos de los dos libros que actualmente estoy leyendo; uno de ellos a punto de terminar y el otro apenas iniciado.

El que ya casi termino es Indicios visionarios. Para una prehistoria de la alucinación, UAM-Cuajimalpa-Universidad del Rosario (México, 2021).

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Portada de ‘Indicios visionarios. Para una prehistoria de la alucinación’ / Tierra Firme.

El que ya comencé es Los espíritus y sus mundos. Locura y subjetividad en el México moderno y contemporáneo, UAM-Gedisa, México, 2014.

Ambos libros tocan el tema de la locura, pero leído desde una óptica otra, entre la filosofía y la antropología, pero también con cierto sesgo psicoanalítico.

En mi lectura me detendré en las implicaciones psicoanalíticas y no solamente en las filosóficas, para resaltar lo sumamente interesante que me están resultando estos libros que abordan, insisto, desde una perspectiva muy otra, la alucinación y la locura. Y se ocupan del tema de las subjetividades contemporáneas, de mujeres y hombres en México.

Será una tarea compleja y difícil, pero no por ello menos fascinante.

De igual modo, se han quedado, en el tintero, no pocas consideraciones de los acontecimientos más variados del mundo en el que estamos: fenómenos del fútbol (el mundial de Qatar), de la política, de la economía, del calentamiento global, de la postpandemia, de las energías sucias y limpias, de los alimentos, etcétera. Muchos son los temas.

Sobre todos ellos no iremos pronunciando —de algún modo siempre lo hemos hecho— y haremos clara nuestra posición, porque sí, pienso que es necesaria tener una postura clara ante cada cosa que acontece en el mundo que habitamos; ya que, solamente por ese hecho, nos vemos implicados en su “desgaste”, para jugar con la expresión de uno de los más importantes personajes de Shakespeare.

Y nuestros criterios serán la paz y la justicia; es decir, la vida, siempre la vida: la de las y los otros y toda la humanidad y la nuestra; y también la de los animales y la de las plantas, tan desconsideradas a la hora de pensar la vida.

En fin, la vida toda, como prodigio que no necesariamente se repetirá en el vasto universo tan desconocido, todavía.

Y nosotros, animales que no entendemos que no entendemos, que nos creemos los más inteligentes, cuando los hechos nos desmienten todo el tiempo, seguimos empeñados en amenazar la… vida toda y el planeta todo; no solamente la nuestra.

Con el riesgo, patente y palpable, de joderlo todo.

Bueno, queridas y queridos lectores de Cuerdas Ígneas, felices fiestas y que no perdamos la luz en medio de tanta oscuridad.

Que cada una y uno de nosotros, sea capaz de ser candela y resguardo de la poca o mucha luz y de la vida misma.

pintura luz oscuridad faro
‘El faro de Santa Susana’, Martial Potémont.

¡Enhorabuena!

Felices pascuas y que en el venidero 2023, no nos gane, insisto, la oscuridad…

Que siempre nos acecha.

P. D.

Esta postdata es de última hora, no estaba pensada, pues solamente se consignaría al campeón; ya Argentina, ya Francia.

Pero dado el final tan emotivo y desastroso, desde la perspectiva arbitral (gracias al polaco Szymon Marciniak), conviene decir que lo más destacado de este mundial es Marruecos (que ya hizo historia); aparte de Croacia, con ese espíritu tenaz y guerrero que bien podría adoptar México, pero… dejemos de soñar.

Y digamos, sin tapujos, que nos han expropiado el fútbol, como deporte popular, para convertirlo en un gran negocio, sin escrúpulos; ¿qué necesidad de un árbitro tan descaradamente malo?

Ni Edgardo Codesal en sus peores momentos, que ya es decir mucho; demasiado.

En fin, todo en aras del negocio y… ‘Haiga sido como haiga sido’, como dijo el ya clásico… Argentina es campeón.   

Post Scriptum

Hace 140 años Friedrich Nietzsche vivía una de sus peores crisis, al grado que pensó en quitarse la vida, pero pudo mutar —no sin costos, por cierto— dicha tendencia y hacer con dicha crisis, el motivo de uno de sus proyectos más alegres, La ciencia jovial, uno de ellos, mejor conocido como La gaya ciencia.

En el principio del Libro cuarto, Sanctus Januarius, específicamente del parágrafo 276, Nietzsche escribió estas geniales e inmortales letras:

Para el nuevo año. – Aún vivo, aún pienso: tengo que vivir aún, porque aún tengo que pensar. Sum, ergo cogito: cogito, ergo sum. El día de hoy todo el mundo se permite expresar su deseo y su pensamiento más querido: ¡pues yo también quiero decir lo que hoy me he deseado a mí mismo y qué pensamiento fue el primero en pasar este año por mi corazón. – qué pensamiento debe ser para mí el fundamento, la garantía, el dulzor de toda la vida venidera! Quiero aprender cada vez más lo necesario en las cosas como lo bello: – me convertiré en uno de los que hacen las cosas bellas. Amor fati: ¡sea desde ahora mi amor! No quiero emprender guerra alguna contra lo feo. No quiero acusar, no quiero ni siquiera acusar a los acusadores. ¡Que mirar hacia otro lado sea mi única negación! Y en resumen y en total: ¡quiero ser alguna vez sólo alguien que dice sí” (versión de Juan Luis Vermal, para el volumen III de las Obras completas, Editorial Tecnos, Madrid, 2014).

J. Ignacio Mancilla

Guadalajara Jalisco, colonia Morelos, a 22 de diciembre de 2022.


Imagen de portada: Meteored.

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