Carta abierta a las y los psicoanalistas de México

(¿Una carta siempre llega a su destino? Veremos, dijo un ciego y…)

Tres misivas tres

Con esta carta cierro un ciclo de tres misivas tres: una dirigida a las y los filósofos, que fue como mandarla a la nube del ciberespacio, pues andan de plano en el sky (cielo) con eso de sus especulaciones  metafísicas; la otra la dirigí a las y los mexicanos de a pie, a los simples ciudadanos, los que se la juegan en su vidamuerte día con día y esta última carta la remito a las y los psicoanalistas. Con eso de que su discurso es el único que se ocupa de lo real, ¿será?

El diálogo con mi hija, va más allá de lo textual y de lo contextual, para intentar situarse, de plano, en medio de la complejidad del mundo y de la vida contemporánea; ha sido así, desde el posicionamiento de cada una y cada uno de nosotros.  Su triada y la mía dan cuenta de ello, creo, al igual que ponen de manifiesto nuestras diferencias no solamente generacionales, pero es precisamente eso, las diferencias, lo que le da sentido y valor a nuestro diálogo, mismo que también es con todas y todos ustedes, nuestros  lectores.   

J. Ignacio Mancilla

.

“Nos tenían sitiados…

Todo empezó cuando nos dirigíamos

a protestar, ¿por Giovanni? Éramos

un grupo bastante grande…”

Inicio del sueño/pesadilla de N., uno de los ultrajados

en los sucesos del 4, 5 y 6 de junio en Guadalajara, Jalisco.

Para contextuar las letras, mis letras a…

Es de sobra conocido que Lacan escribió, en un texto por demás emblemático para su posicionamiento y enseñanza, que: “Mejor renuncie quien no pueda unir a su horizonte la subjetividad de su época”.

Pero… “en qué país vivíamos” dijo el ahora presidente de México en una tierra en la que, 49 años después, se repite, de manera grotesca, un otro halconazo. Trágicamente.

¿Cómo unir, sin hacerlo burdamente, la calle y el consultorio?; es decir, la política y la clínica. He aquí, de entrada, una (mi) gran dificultad.

¡(H)Ay, significantes, significantes, significantes! ¡Y… letras!

Va, pues, mi misiva, mi letra a ustedes que no son sujetos puros, aunque hagan semblante de ello, por las exigencias propias del dispositivo creado por Freud y afinado por Lacan:

1.- México, nuestro país, desde hace mucho tiempo, es la nación de las afrentas: Y fue un personaje de ficción –de nombre Ixca Cienfuegos– el que nos enseñó esta trágica realidad. Y seguimos viviendo en ella, ¿podremos ponerle fin?; es decir, en el lenguaje conciso de la teoría y técnico de la clínica, ¿podremos algún día hacer el corte?

2.- Todo acto de muerte, por imaginario que sea, es –siempre– de dimensiones terriblemente reales y también simbólicas. Y el 4 de mayo, aunque lo supimos un mes después, quienes tendrían que hacer valer la ley, se burlaron de ella y de ese modo fueron los responsables de la muerte de Giovanni López (¡ay, un  nombre propio!). Pero como si ello no bastara, el 4, el 5 y el 6  de junio; la violentación de las garantías constitucionales y los derechos humanos de nuevo son escenificados por las propias autoridades que, se supone, deberían resguardarlos. Paradojas de la historia de México. Y de Jalisco, que cuando pierde, arrebata, dicen…

3.- Sí, podrían decir ustedes, todo esto pasa en México; pero, ¿qué tiene que ver con nosotras y nosotros?, ¿en qué nos implica? Aquí es donde entran los dos significantes nodales de la referencia de entrada: “subjetividad” y “época”, pues ésta, nuestra época, también es la suya; como es suya y no, su subjetividad en tanto enlazada con los otros. Las y los ultrajados en este caso; aunque no solamente. Estamos ante lo social del psicoanálisis, que siempre ocupó y preocupó a Freud.

nudo borromeo
Nudo borromeo, tomado de Jorge Grippo.

4.- Sí, ahora les respondo, en tanto “lo inconsciente es la política” (Lacan dixit, de nuevo), la calle, el consultorio y el síntoma se anudan topológicamente; en modo borromeo. Para contaminar la clínica con la política y… posibilitar, en un simple lapsus de un alto funcionario, que se diga lo que tanta resistencia nos causa hasta el momento: la “nueva mortalidad”. Así de lacónico y simple.

5.- ¿Qué es de la muerte y su duelo correspondiente en estas nuevas circunstancias? ¿Cómo operar, psicoanalíticamente, cuando la subjetividad misma ha sido subvertida ahí en sus funciones más estructurales? La de padre, madre, hijo, hija, esposo, esposa y demás significantes primordiales de la siempre compleja genealogía familiar; todo el tiempo en deconstrucción, lo sabemos por Derrida y Roudinesco.

6.- He aquí el núcleo duro de la cuestión de la vidamuerte, como le gustaba escribir al otro Jacques, Derrida; para más señas de letras y significantes. Y es que todas y todos somos sobrevivientes, cosa que nos implica éticamente; ya no sólo desde el psicoanálisis. Aunque el psicoanálisis, digámoslo claro –desde el otro Jacques, Lacan– , tiene, todo el tiempo, una dirección ética: la del deseo y la cura.

nudo borromeo de cuatro, nudo de joyce
Nudo borromeo de cuatro, también conocido como Nudo de Joyce, tomado de Silvia Amigo.

7.- ¿Cómo seguir deseando, es decir viviendo, en un país y en un mundo donde se toca lo más sagrado de la vida: nuestras niñas y niños, nuestros jóvenes? ¿Qué tenemos que hacer ante tal profanación de la vida misma?, sino ¡defender cada vida! en su singularidad.      

8.- Pedir y exigir justicia, por Giovanni López (particularmente), pero también por todas y todos los ultrajados por una autoridad perversa que se posiciona mal en su lugar. Y que se curen todos los cuerpos policiacos –y la sociedad toda– y se preserven los derechos humanos y las garantías constitucionales, incluso cuando hablamos de sujetos que han cometido actos criminales. Pero, sobre todo, cuando hablamos de ciudadanas y ciudadanos que no hacían otra cosa que poner en acto su derecho a disentir y expresarse: base fundamental de la sociedad democrática. Aunque ésta siempre esté por- venir (de nuevo Derrida).

9.- No cabe duda que, como dijera el loco de Nostalgia (¡ay Tarkowski!), que estamos mal, muy mal –como sociedad toda– cuando hemos normalizado todo lo que ha acontecido en los últimos sexenios; incluyendo la corrupción que de ninguna manera es un  mal menor. ¡Y pensar que no pocos intelectuales añoran los tiempos no todavía idos del todo! ¡Qué cosas tiene la vida…! ¡No nos merecemos, como pueblo, esos intelectuales!

10.- Sí, ¿cómo hacer la incisión?, ¡cómo amputar con toda una historia y tradición de violaciones sistemáticas a la ley por los responsables de hacerla cumplir! ¡No cabe duda que tenemos que hendir el nudo gordiano! De lo contrario estaremos condenados –como Sísifo– a repetir y repetir, eternamente,  para seguir viviendo, más bien muriendo, en tiempos sombríos de oscuridad permanente: como en Dark (la serie), con todas sus consecuencias.

11.- Es aquí donde ustedes, psicoanalistas, no pueden eludir la responsabilidad de su época, que es la nuestra; es decir, la de todas y todos nosotros, los  mexicanos: pues estamos ante nuestra historia, con la posibilidad de mantenerla (c)errada o… abierta. Y mucho menos de la implicación de su subjetividad, pues, como dijera el Maestro de Alemania, siempre somos seres con-los-otros, que somos todos.

¡Justicia para Alfonso Rodríguez Telumbre!

¡Justicia para Giovanni López!

¡Justicia para todas y todos los ultrajados del 4, 5 y 6 de junio en Guadalajara!

¡Justicia, libertad y paz con dignidad!

ocho interior
Ocho interior, tomado de Isidoro Vegh.

P. D.

La polémica entre los Jacques, Lacan y Derrida, alrededor de la letra (carta, significante) es muy compleja para dar cuenta de ella aquí. Seguramente tendré que ocuparme de la misma, por su relevancia para lo expuesto en este espacio tan querido. La cuestión es de tal dimensión, que los famosos Escritos de Lacan se abren nada más y nada menos que con La carta robada de Edgar Allan Poe. ¡Todo en nombre de la letra y el significante!


Imagen de portada: Triqueta celta.

J. Ignacio Mancilla.

FB: Juan Ignacio Mancilla Torres
T: @CuerdasIgneas / FB: Cuerdas Ígneas
cuerdasigneas@gmail.com

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